viernes, 21 de noviembre de 2014

SYRAS



   SYRAS





 Capítulo 1

Eran las primeras luces del amanecer de aquel día de invierno, en la aldea aun no se oía mas que los gruñidos de algún que otro lobo que dormitaba a los pies de su amo, y el chisporroteo de algunas brasas aun encendidas en medio del asentamiento, era una aldea de campaña como tantas otras distribuidas a lo largo del Valle Sonora, protegiendo cada una a su respectiva villa lindante.
Villa del Eco era aquella en la que los primeros rayos del sol llegaban haciendo desperezar a animales y guardias , una mas del montón, en los sures del Valle Sonora del Reino de Beles X, aquella donde Sila se acababa de despertar, a sus pies Pina le picoteaba los dedos sacándola de sus sueños, Sila escuchaba desde su catre a su padre preparar la ropa para salir a hacer sus mañaneras labores, la madre aun mas madrugadora volvía de las afueras trayendo huevos y leche para preparar el desayuno.
Sila aun pequeña tenia la ventaja de poder quedarse unas horas mas en su caliente refugio, faltaban meses aun para que cumpliera los diez años y sus padres aspiraran a obtener los medios y los contactos suficientes para dejar a su hija en manos de la nobleza para su instrucción y así pudiera llegar a ser algo mas que una simple campesina. Su padre herrero del valle, había conseguido hacerse de cierta reputación por la buena labor hecha para los soldados del lugar a lo largo de veinte años de trabajo, incluso contaba que sus servicios alguna vez beneficiaron a la misma corte de Beles en su batalla contra los bárbaros extranjeros a los que llamaban Los Ásperos; la madre había hecho durante años trabajo de costurería para las tropas, estandartes, ropas interiores y otras pequeñeces que requerían trabajar la tela eran su especialidad, sin embargo antaño supo de la batalla codo a codo con su marido, pero al llegar a la maternidad cambio de oficio
Durante los últimos años el Reino de Beles mantuvo tensas batallas contra Los Ásperos , pero hacia un tiempo que las disputas eran rápidamente resueltas por los Belesianos,  se rumoreaba que Sense el bárbaro líder de los extranjeros había caído en una locura que no le permitía elaborar sus estrategias militares tan brillantes en otrora y que sufría alucinaciones y delirios y que tenía una sed de poder como nunca antes, sin embargo se decía que eran solo eso, rumores, poca gente del Reino Belesiano había adentrádose en las Frías Cordilleras al Sur del Reino para pasar a ver que sucedía en las gélidas tierras de los Ásperos.
Era justamente a pocas horas de Las Cordilleras que Villa del Eco se encontraba, uno de los asentamientos de soldados con mas ataques de los extranjeros como uno de los primeros focos de resistencia a las incursiones bárbaras, sin embargo Sila nunca había visto batalla alguna, lo mas cerca que estuvieron los ataques fue a unos kilómetros donde la aldea militar se ocupó del pequeño grupo de Ásperos, los campesinos de Villa Eco ya no sufrían la tensión de la batalla hacía bastantes años, hasta ese día
Las murallas, Villa Eco y su campamento militar a las puertas de la misma parecían seguras y mas tranquilas que nunca cuando se escuchó el graznido, el somnoliento guardia que hacia el recambio, aun con los vapores del sueño levantó la vista y divisó a lo lejos en el camino un grupo de entre cuarenta a cincuenta individuos, no traían estandarte, no se veían monturas ni armaduras de batalla pero sin embargo el aspecto de algunos de ellos era inconfundible, corpulentos seres de mas de dos metros de altura  de melenas rizadas marrones y rojas, barbas que cubrían toda la media cara y sus pelajes de osos y lobos cubriéndolos del frío, eran Ásperos; traían algunos sobre su hombro atravesando  a lo largo de la espalda sus poderosas hachas, cada una de ellas tan grande como un soldado raso belesiano
-Ásperos en las inmediaciones!!-fue el grito de Iurien el guardia. El cuerno sonó y por primera vez en años los soldados cargaron sus armas y armaduras, arqueros en las atalayas y caballeros en sus monturas, eran alrededor de quinientos solamente en ese sitio, el sonido del cuerno sin embargo alertaba a las villas y aldeas cercanas para reforzar el lugar
-Diablos hace mucho no venían- maldijo Iurien, mirando a su hermano Eirien, ambos guardias, destinados de por vida a ser guardias de caminos del reino, de una familia de guardias, nunca tuvieron ni supieron hacer otra cosa- que te parece, son pocos y vienen sin armaduras ni monturas
-Creo que Sense perdió realmente lo que le quedaba de cordura y manda a su gente a morir- dijo Eirien
-A sus puestos! - se oyó la voz de Flenias el Desdentado, líder de esa partida y responsable de las fuerzas militares de aquella zona; Flenias era un héroe del lugar, se contaban e incluso había trovadores que cantaban varias de sus hazañas en las pasadas batallas contra los Ásperos del Noroeste, contra los Vyperinos del Oeste e incluso contra los mismos Sonorianos corruptos decía que su espada cargaba mas de cinco mil muertes, sin embargo el sabía que eran muchas mas, una de sus recientes hazañas fue matar al hijo del mismo Sense, se contaba que fue una de las batallas mas sangrientas y que en esa fue donde Flenias perdió la mitad de su dentadura de un puñetazo Áspero, la fuerza de estos enemigos era descomunal , la cual era contrariada por su poca velocidad en combate; también se decía con certeza que fue Flenias quien mató con su propia espada al antiguo Rey de Sonoría, Beles el Noveno padre del Décimo
Flenias espadachín legendario de su reino era también junto a otros luchadores de élite el fundador de una corriente militar que fue conocida en sus tiempos como “La Armada de Cinco” , conocida así por el número de sus miembros, luego del retiro de las batallas de gran parte de estos cinco, fueron sucedidos por militares de menos fama y menos habilidades pero en compensación el número del ejército se amplio llegando a ser la guardia personal del Reino Belesiano , contándose por miles, entre las nuevas filas de este ejército, Flenias como veterano era considerado un ejemplo, un líder, un incentivo para todos sus hombres                                                      
-Veo que son pocos, que querrán aquí, es que vendrán a suicidarse? pedir asilo? tregua?- carraspeó Flenias a su escudero
Entre las agresivas figuras de los enemigos se podía distinguir otras mas pequeñas, cuatro o cinco seres delgados, cubiertos completamente con ropaje muy diferente a los de los bárbaros, oscuros camisotes, pantalones negros abombachados y zapatos ligeros, en la cara llevaban capelinas también de color noche que no dejaba ver nada de sus facciones, los brazos desnudos desde el hombro hasta mas allá del codo donde unas muñequeras del mismo color se unían  a los guantes
-Ves a esos? parecen personas normales, mas allá de su circense disfraz-dijo uno de los soldados en las primeras líneas, al compañero de su derecha-Serán acaso rehenes de esos malditos
Flenias moviéndose entre sus filas medianamente formadas, se puso al frente y empezó a avanzar a paso lento de su montura hacia el grupo extranjero
-Qué quieren?!- gritó
El grupo a unos doscientos metros parecía no oírle, o lo ignoraban. Los cuarenta o cuarenta y cinco bárbaros se pusieron en formación, las hachas en la diestra y en la zurda algún artefacto accesorio, un escudo, una daga o un hacha mas pequeña, era indudable que venían a pelear, de entre sus filas avanzó uno de los menudos seres y en lengua de los Belesianos se dirigió a Flenias
-Eres tu Flenias el Desdentado?-en su hombro un cuervo daba la nota, y lo diferenciaba de los demás, y en su mano un artefacto que parecía emular un cayado pero mucho mas vistoso y brillante
-Vaya veo que hablas nuestra lengua, me podrías decir que hacen aquí?-respondió Flenias
-Eres tu Flenias?-volvió a preguntar el extraño
-Viendo la actitud de esos bárbaros y lo pasivo de tu hablar, deduzco que vienen juntos a atacar este lugar- dijo Flenias- Sin embargo son muy pocos y aquí somos mas de quinientos, entre nuestras filas destacan varios héroes de nuestro ejército, así que te doy la oportunidad de que te largues, no se que hacen con esos bárbaros pero no tengo nada en contra de ustedes
-Acabemos con ellos!- se escuchó entre las filas belesianas el grito de algún eufórico soldado viendo la numérica ventaja-Flenias da la orden!
-Ya veo si eres Flenias-dijo el que parecía ser el líder invasor, arrancó su capucha y pudo verse una sonrisa en su delgada cara
-Si soy yo, y si sabes de mi, comprenderás que puedo acabar con una decena de esos Ásperos con mi sola espada y mi escudo-Flenias no exageraba
-Tu espada, ah si, tu espada-los ojos parecieron brillarle - Es esa que llevas encima con la que has acabado con tantos enemigos?
-Es esta misma, símbolo de mi poder, y lustrada con la sangre de miles de enemigos, entre ellos el hijo mayor del mismo Sense y algunos de los mejores luchadores del reino Áspero- al decir esto Flenias saco de su vaina la hoja y la misma parecía brillar aun mas que el propio sol- con esta espada derroté a seres que tu llamarías Dioses por su terrible poder o Demonios por su oscura naturaleza
-Es todo lo que necesitaba saber, y ahora lo único que sabrás es lo siguiente- el oscuro ser hizo un gesto con la mano, el ave en su hombro grazno de nuevo y se elevó alejándose de su amo, como huyendo de algún peligro- venimos por tu espada y llevarnos el alma de todos los inocentes que están en tu villa, y nada de lo que hagas tú y tu ejército podrá impedirlo, me gustaría darte la oportunidad también de marcharte , pero no puedo, nuestro objetivo es tu legendaria ZerAm y no creo que permitas la matanza de tu gente, así que ahorremos inútiles palabras... A combatir!
La mano en alto del hombre pareció incendiarse, la dirigió hacia Flenias y el fuego salió disparado en una bola en dirección al soldado belesiano
-Hechicería! - Flenias la conocía, lejos de sorprenderse puso el escudo y aguantó el golpe- Arqueros! disparen!- gritó
Una centena de flechas se elevó al cielo y bajó en picada hacia el grupo enemigo, la batalla acabaría en un segundo, sin embargo...

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En la villa, Sila que había escuchado los cuernos, se acercó a la puerta y miraba el ir y venir de los aldeanos, entre ellos sus padres, parecían preocupados por algo, salió y vio la gente correr de un lado al otro; su madre la notó y se acercó poniéndole un cuero de lobo sobre la espalda semi descubierta
-Abrígate chiquilla, no queremos que nada malo te pase
-Qué pasa mamá?-preguntó
La madre se quedo callada, no sabía como explicarle sin asustar a su hija pero tampoco quería mentirle, su silencio fue cortado por el optimista comentario de su padre
-Flenias esta encargándose de unos enemigos, no dejará que lleguen hasta acá

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Las flechas cayeron como una lluvia, dos de los delgados seres levantaron sus brazos y profirieron incomprensibles palabras, no era belesiano el que hablaban ciertamente, pero tampoco era idioma asperiano, las flechas impactaron contra algo antes de hacer centro en los enemigos, como si una barrera invisible las hubiera contenido
-Malditos y molestos hechiceros, sin embargo ya he lidiado con algunos Ásperos conocedores de la magia- dijo Flenias
-Como notarás no somos Ásperos y nuestros hechizos sabrás en un momento que son diferentes y mejores que las de estos inútiles
El hechicero balbuceó algo en su idioma y extendió sus manos hacia los Ásperos formados
-Escudo y ataque! todo en uno!! Potenciación!- los Ásperos se levantaron, un halo de luz púrpura pareció salir de las manos del hechicero y recorrer cada fibra de los soldados, llenándolos de ánimos
-Acaben con esos malditos, y tráiganme la espada del Desdentado! A ellos inútiles seres del demonio! a ellos!!!-nuevamente sus manos se encendieron en rojas llamas y lanzo bolas de fuego hacia las murallas de la aldea
-Mi ZerAm! cual es tu obsesión con ella?-preguntó Flenias-Si la quieres ven tu mismo a arrancármela y llevársela al vengativo Sense
-Aja jajá Sense escupió el cadáver de su inútil hijo, lejos esta de la venganza nuestra incursión, tu espada nos es útil para alguna empresa mucho mayor!!!- las bolas de fuego derrumbaron 2 o 3 soldados desprevenidos, entre ellos al escudero de Flenias, el grupo de Ásperos avanzó a grandes zancadas hacia el Desdentado, quien desmontó y se quedó en guardia espada y escudo en mano esperando el embate
Flenias recibió el primer mazazo con su escudo dorado , el mortal golpe a cualquier otro soldado raso le hubiera arrancado el brazo por completo, sin embargo su desdentada boca ensayó una sonrisa, blandió su espada y con ágil movimiento atravesó el vientre de un enemigo, en la misma acción al retirar el acero atajó el hachazo de un segundo áspero con el filo de su ZerAm, en la hoja de la poderosa espada vio el reflejo de un enemigo saltando por su retaguardia zurda y en el filo de el hacha enemiga vio al otro a la derecha , levantó el brazo envuelto en oro de su escudo hacia atrás por sobre su hombro y recibió el doble ataque, ninguno de los tres bárbaros logro percibir, el siguiente movimiento de Flenias, sin embargo no volvieron a atacar, Flenias aun sonriendo se apartó y pudieron ver los tajos en sus vientres, sin duda aquel hombre no exageraba al decir que podía con mas de uno de ellos, en solo segundos había acabado con cuatro enemigos que lo doblegaban en tamaño
-Como era de esperarse de un héroe de tu categoría, no sería tan fácil, sin embargo esa espada hoy será mía!- al decir esto el hechicero dirigió sus manos hacia los cuatro caídos- Levántense y combatan una vez mas malditos infelices! Cumplan la misión para la cual fueron reclutados, despojos del demonio
Los cuatro ásperos que Flenias acababa de derrotar se irguieron a espaldas del héroe Belesiano y una sonrisa demoniaca se dibujó en la cara de cada uno de ellos, el Desdentado intentó no mostrar su sorpresa ante la situación para no desanimar a sus soldados y les dedicó también una sonrisa, sin embargo aquella magia le resultó conocida de su antiguas batallas y nada bueno le venía a la mente, corrió hacia los dos que tenía a menor distancia , saltó hacia uno de ellos apoyando un pie en la rodilla derecha del bárbaro, el segundo pie en pecho y nuevamente el primero en la cabeza,  flexionó las piernas y se elevó sobre su enemigo, blandió a ZerAm con ambas manos y se dejó caer con todo el impulso; el golpe fue devastador, el bárbaro ser nunca supo que pasó, su cuerpo destrozado en dos partes ya no albergaba signo alguno de vida, Flenias aun no acababa, estiró el brazo dorado hacia el segundo enemigo, tomándolo de sus cabellos, el otro brazo llevó el filo mortal al cuello del desafortunado ser y la cabeza del mismo quedo en manos del belesiano
El grito del ejército belesiano eufórico por su héroe en combate fue general, parecía que la batalla se detuvo unos segundos para que todos vieran al magnífico Flenias despachar enemigos, éste aun con el cráneo enemigo en la mano giró hacia el hechicero y gritó
-Nigromante, tus artes oscuras no me son del todo conocidas, sin embargo en la corte de mi rey abundan los relatos de personas como tu con esas habilidades-asió fuertemente los cabellos que tenia entre sus dedos y lanzó la cabeza a los pies del mago- se que ni con todo tu poder puedes levantar infinitamente a estos seres, una vez que la carne es destruida, el alma no tiene cabida en ella, así que lárgate!, sé como vencerlos , sin embargo no va mi interés en ello
-Ya veo...-el oscuro líder escupió lo que quedaba de su recientemente ejecutado sirviente- sabandijas, insectos, veo que tendré que ocuparme yo mismo de este desgraciado hijo de perra-luego dirigiéndose a lo demás que aun quedaban vivos de sus tropas- maten a todos! déjenme el Desdentado a mi, quiero el alma de todos en esta aldea y todos en la puta villa detrás de esas murallas, muevan el culo desgraciados
-Veo que no eres nada educado, si pudiera saber tu nombre-dijo Flenias
-La educación no sirve de nada en la batalla, pero ante un guerrero como tu, que va a servir de tanta ayuda a mi causa no puedo menos que decirle el nombre de quien lo va a matar- al decir esto el nigromante extendió el báculo hacia Flenias y descargó una llamarada- mi nombre es Ishane, de la casa de Zor del clan de los Zor, soy de la pura nobleza del reino de Arganathor, Reino en el cual alguna vez has estado combatiendo contra aquellos a quien llamaste Dioses
-Arganathor? no esta eso acaso a miles de noches de aquí en el continente al Oeste de nuestro extenso Océano de Marynas, que hacen gente de esos  mundos entre los ásperos? Zor? Que hace un hijo de Zor contra Sonoría? Es que acas…
La llama de Ishane dirigida a Flenias parecía igual a las anteriores, el desdentado levantó el escudo dorado para aguantar el golpe, sin embargo esta vez el impacto fue diferente, lejos de desaparecer el fuego contra el precioso metal como en ocasiones anteriores, se dividió y rodeo al soldado. Las llamas cambiaron de rojo a negras y formaron un círculo del cual Flenias no se animaba a salir, una prisión de oscuras llamas cubrió todos sus flancos, incluso sobre su cabeza, aquello le dio mala espina
-Haces muy bien en temerle a esas llamas soldadito, cada una de ellas tiene nombre de muerte y el solo rozar tu piel significaría tu pérdida en los infiernos-luego gritando a sus hombres- Este maldito ya  nada puede hacerles, destrocen todo! quemen! maten! hagan correr el pánico por las fibras de cada hombre, anciano, mujer o niño que habite este estúpido recodo del mundo, sirvan para algo y cumplan su misión, que luego el Gran Señor los recompensará con mas vino del que puedan beber y mas comida de la que puedan tragar
-Diablos!... no puedo moverme- Flenias estaba totalmente imposibilitado de acción alguna, sus movimientos estaban reservados para evitar el fuego maldito, algo dentro de el le decía que por nada del mundo debía ser alcanzado por aquellas llamas
-Ni con todo lo que significa tu leyenda, tu gran poder, todas tus hazañas, podrás salir de mi prisión- el mago se acercó y dibujando unos signos con su cayado en el piso prosiguió- el famoso espadachín y todos sus compañeros del viejo “Ejército de Cinco”…
-Qué quieres decir?
-Tu eres solo el primero, pero a decir verdad no solo “el Ejército de Cinco” sino todo guerrero a lo largo de todo el mundo tiene el mismo destino
-De que hablas? Qué destino es ese?
-Cada ser viviente tiene un alma, las almas son el combustible para poner en marcha el gran plan de mi Amo- Ishane había escrito cinco nombres en el piso, uno de ellos era Flenias- pero los guerreros legendarios como tu, son algo mucho mejor, contienen almas de todos los que han matado en sus cuerpos, sus armas, sus vidas…
-Ahora a lo que vine, tu ZerAm si es que eres un buen perdedor, y evitaré matarte con dolor y sufrimiento, en honor a lo poderoso que nos volverás con tu sacrificio-dijo Ishane apoyando el bastón de su zurda en el suelo y levantando la otra mano envuelta en las llamas de su habilidad poderosa-en realidad vas a morir de cualquier forma, no hay manera que salgas de ese círculo a menos que las llamas se consuman, y lo único que hay para quemar dentro de ellas eres tú.
Los Ásperos protegidos con las magias de apoyo de los otros hechiceros del grupo se lanzaron al ataque, un mazazo de uno de ellos alcanzaba para desparramar destrozados a dos o tres belesianos, quienes en otras épocas contaban con su rapidez como equilibrio, sin embargo esta vez los hechiceros de Ishane contaban con habilidades poderosas , infundían a todo el grupo asperiano en un aura de frenesí que los volvía tanto o mas rápido que sus enemigos que sumados a sus fuerzas naturales los hacían letales adversarios, y su innata resistencia a los golpes se encontraban también potenciada por estos conjuros, la pelea sin dudas era dispareja, los belesianos a pesar de su mayor número nunca tuvieron chance alguna. Brazos destazados, piernas desprendidas, cabezas arrancadas, los ásperos sin lugar a dudas siempre disfrutaban de la carnicería y la hacían con crueldad vistosa, cada enemigo matado era un ejemplo para los demás, infundir el terror en el corazón de los que aun combatían era su meta, instalar el miedo y el pánico en las carnes enemigas era algo que lo hacían con efectividad natural, la sangre belesiana manchando el piso , las armas y sus cuerpos era un incentivo extra, la euforia antes belesiana se había vuelto áspera , dos de los mas grandes bárbaros aplicando mazazos a las bases de dos atalayas que contenían la gran puerta a la villa abrieron el camino hacia el inocente gentío de la zona
El escudero de Flenias quien al comenzar la batalla había sido arrojado al costado por una llamarada se incorporó , maltrecho como estaba logro comprender que la única persona que podía con esos enemigos infernales era su amo, se desprendió de su pesada coraza y soltó sus armas que le resultaban aplomantes, estaba herido y todo artilugio de guerra solamente le molestaba, miró al nigromante y a Flenias que parecían destacar en medio del caos de soldados en batalla, la vista se le nublaba, sabía que sus heridas terminarían por matarlo en breves minutos si es que algún Áspero no le arrancaba la cabeza antes, soltó su última pieza de armadura de su brazo, solo conservó la espada, apoyándose en ella cogía aire con dificultad tratando de llenar sus pulmones, levantó una vez mas la vista, el polvo, las llamas y el griterío lo aturdía pero logró concentrarse en el punto que marcaban Flenias e Ishane
-Por Beles y mi tierra! - al decir esto se lanzó en carrera hacia Flenias- aproveche mi Señor el sacrificio que hago y acabe con este hijo de perra

Ardil lanzó su espada hacia el hechicero y siguió en carrera hacia Flenias; Ishane vio venir la espada de Ardil e hizo un movimiento hacia un costado apartándose brevemente, Ardil siguió camino al círculo de llamas
-No Ardil! espera!-Flenias sabía que dijera lo que dijera no lo detendría y sabía también que era la única esperanza que le quedaba
Ishane vio al muchacho lanzarse hacia las llamas y aunque pudo detenerlo lo dejó hacer, sonrió viendo la cara de Flenias; al mismo instante de tocar las llamas Ardil se consumió sin dejar rastro alguno de su humanidad, por breves segundos las llamas que ocupaban ese lugar dejaron una brecha y Flenias saltó afuera del círculo y se plantó espada en mano frente al hechicero
-Maldito! porque lo dejaste, porque tanta crueldad?
-Hipócrita!-vociferó Ishane, extendiendo el índice acusador de su mano libre-he visto tu cara , cuando le decías "detente" dentro de tu corazón rogabas para que yo no me interpusiera en su paso, cuando le decías "espera" ansiabas que su cuerpo se consuma en el fuego para darte un escape
-Maldito... te mereces un castigo peor que la muerte que voy a darte aquí y ahora- Flenias tomó carrera, soltó el escudo a medida que corría hacia su enemigo
-En fin, basta de estupideces, aquí se termina todo, me aburrí de esto- Ishane extendió sus manos y las ráfagas de fuego se dirigieron hacia el Desdentado,  Flenias esquivó la primera haciéndose a hacia la derecha y la segunda volviendo al centro del ángulo de visión de Ishane, la tercer ráfaga se perdió sobre su cabeza cuando logró agacharse, estaba a escasos metros del hechicero, una cuarta llama fue en dirección baja hacia donde se había agachado anteriormente, tomó impulso con sus piernas y saltó, en el aire practicó una mortal hacia adelante para quedar con ambas manos sujetando la empuñadura de ZerAm, preparó su característico y patentado golpe descendente , partiría al medio sin dudas a aquel enviado del demonio, acabaría con esa locura en un instante, saboreaba ese momento final de su enemigo como en miles de ocasiones anteriores
Ishane levantó la cabeza miró al eufórico Flenias en lo alto -Muere hechicero!-lejos de sorprenderse o asustarse, el nigromante levantó ambas manos y fue el final del Desdentado
Una luz poderosa se desprendió del cuerpo de Flenias que se desvanecía incinerado iluminando todo el Valle, el cielo pareció aullar y la tierra tembló por un segundo
Flenias el Héroe Belesiano de la Villa del Eco del Valle de Sonora se consumió en una columna de fuego que envolvió al hechicero, nada quedo de su cuerpo, la huérfana ZerAm cayó en picada a la tierra y se incrustó en la misma a escasos centímetros de los pies de Ishane
Los Belesianos que aun peleaban y lograron advertir la escena se perdieron en las oscuras tierras del pánico y el horror, habían perdido toda su motivación inicial, los que no atinaban a huir simplemente se dejaban masacrar por las hachas, espadas y mazas Ásperas
Ishane pateó las cenizas de Flenias, y asió la espada que aun vibraba clavada en tierra, la levantó  la altura de los ojos y admiró el brillo de la misma
-ZerAm la espada Encantada del Valle del Eco! un nombre ostentoso y un artefacto admirable para cualquier simple mortal, sin embargo tu leyenda se muere hoy, este brillo que posees no es mas que el alma de miles de enemigos atrapados en tu interior y hoy ese poder va a ser de el Gran Señor- tomo su báculo y lo unió a la espada, un gran destello cegó por segundos a los combatientes - Está hecho, mi misión principal esta lograda, ahora a terminar con lo demás
ZerAm parecía otra simple hoja ahora, el brillo poderoso que tenia tan solo segundos antes había desaparecido casi por completo, el hechicero miró con desprecio la espada, en la empuñadura aun tenía sangre de su eliminado amo y podía leerse con delicado tallado su nombre- "ZerAm del Valle de Sonora", la tomó con ambas manos simulando el ataque de Flenias- "Estúpido"- y luego la arrojó a lo lejos , tal vez a las aguas del arroyuelo lindante, tal vez piedras abajo de los riscos
-A ver desgraciados-dijo dirigiéndose a los suyos que saqueaban los cadáveres de los soldados, o simplemente masacraban a los que tenían ánimos de rendirse- llenen sus armas con el alma de los inocentes de esta Villa y podremos decir que nuestra misión esta acabada

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Horas después Sila se incorporaba en medio de las ruinas de la que fue su casilla,  la herida sangrante en su pecho era enorme , apenas atinaba a tambalearse en medio de la masacre, no había nadie vivo en aquel lugar y las llamas se acercaban peligrosamente a ella, buscó a sus padres, sabía que ya no vivían, los había visto morir frente a ella, pero quería encontrarlos, reconocerlos y tal vez tenderse a morir junto a ellos, no entendía que pasó y porque pasó, nunca había visto a los Ásperos hasta ese día y nunca había odiado a nadie como a Ishane hasta ese día, de a poco fue recordando, y el odio parecía quemarle las carnes, se incorporó, fuego maldito, fuego maldito-Realmente quiero morir?
Recordó las palabras de su padre , "Nada es tan bueno en este mundo y nada es tan malo", hay cosas que en su pura destrucción pueden ser constructivas y viceversa, recordaba claramente esas palabras, y el recuerdo de su padre y de Ishane le dieron fuerzas y ganas de respirar aun mas tiempo,- fuego maldito!- gritó y tomó con sus manos desnudas las brasas ardientes de lo que alguna vez fue el yunque herrero de su padre, el dolor no le impidió apretar fuertemente el ígneo material contra su pecho, cauterizando su herida- Fuego maldito, ese fuego maldito que acabo con mi padre... quiero.. volver a ver…lo- se desvaneció
"-Papa!!! De quién es esa reluciente coraza?, parece que el mismo Nature la ha tocado- gritó Sila al ver a su padre sacarle brillo a una dorada pieza de la armadura de algún noble
-Esta coraza fue de Elesim Padre, y ahora pertenece a Elesim hijo, quien mañana va a usarla en una incursión a tierras ásperas, cada golpe que ataje con ella será un golpe que acrecentará mas al honor y el poder de nuestra familia, pequeña Sila
-Papa vas a forjar una espada para mi? la necesitaré pronto!
-Claro pequeña, cuando seas una dama cortesana necesitarás una espada para mantener a raya a tus miles de pretendientes, jajajaja-"
-Papaaa!!!.... Papaaaa...- el dolor en el pecho la hacía delirar, la niña Sila del Valle del Eco se retorcía en ensueños y pesadillas, los nombres de personas, armas, enemigos y reyes viajaban por su cabeza, en medio de las cenizas ardientes de su Villa se había hecho de un pequeño refugio en donde acurrucada en su llanto luchaba por sanar su herida....
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El pequeño grupo de soldados llegó a las humeantes ruinas de Villa del Eco, habían viajado a través de Valle de Sonora al escuchar los cuernos de alerta, habían pasado tres o quizás cuatro horas, el estandarte de Beles flameaba entre sus filas
-El olor es insoportable-dijo Anjus, capitán de la cuadrilla y líder de aquellos hombres- malditos Ásperos, la crueldad que desataron aquí será vengada-la carne quemada, las moradas destruidas, los cadáveres irreconocibles del lugar no dejaban lugar a dudas de la naturaleza de los enemigos, sin embargo la crueldad se podía percibir mucho mas agresiva, oscura y despiadada que en ocasiones anteriores
-No queda alma viva ni morada en pie señor- dijo uno de los soldados
-Eso puedo verlo, no me trates como a un estúpido o tu corazón será atravesado por una de mis plateadas flechas antes que termines tu próxima frase-Anjus antiguo compañero de batalla de Flenias y catalogado como el némesis del mismo, había sabido hacerse de una reputación igual a la del Desdentado, gozaba de un reconocimiento popular en el Reino de Beles y lo llamaban "el Justo", apodo que sin embargo venia a modo de ironía, porque eran sabidas sus antiguas decisiones salomónicas tomadas en medio de las batallas que pocas veces tenían que ver con la justicia, pocos sabían que era justamente Justo su nombre de origen; sin embargo ya en los umbrales de su madurez, ese carácter frío estaba desapareciendo, casi se le escapó una lágrima al reconocer la destrozada montura de Flenias sin siquiera la silla, todo había sido saqueado
-Maldito Flenias no pudiste defender un simple puesto de frontera y querías compararte a mi-Anjus buscó con la mirada las atalayas de la puerta principal y subió a la de la derecha, si quedaba algo de Flenias era allí donde debía escrudiñar, el diario, el escudo, su espada, algo debía quedar del ex compañero
Fragmento legible de un capítulo del Diario de Flenias
"Cuando cumplí 15 años me fue entregada mi espada, para ganármela tuve que rescatar un fragmento del mineral llamado Zer  de los helados riscos de la Cordillera Sur, según dicen este precioso mineral contiene propiedades mágicas y los hechiceros de Beles lo usan para sus experimentos, la muchacha hechicera que me acompañaba en la travesía aprendió a valorarme cuando la rescaté del fondo de un helado estero, cualquiera en otra ocasión la hubiera dejado, yo por alguna razón sentí en mi interior que debía rescatarla, se puede decir que me había encariñado con ella y puedo decir que ella también conmigo...
(esta parte se encuentra parcialmente quemada y no se llega a entender que decía)
...sin embargo tuvo la mala fortuna de recibir un ataque mortal de parte de una manada de agresivos lobos helados, su último conjuro modificó uno de los fragmentos del ámbar haciéndolo un poderoso artilugio, capaz de atrapar el alma y el poder de cada enemigo, en aquellos momentos lo llevaba como un colgante y con el logré destrozar a esos malditos animales con mis propias manos, lo llamaba por el nombre de aquella noble muchacha, Ámbar. Descubrí que con él, la batalla me sería favorable siempre y desee no tener que devolvérselo nunca a los hechiceros que me habían encomendado la misión de llevárselo
- malditos hechiceros, sin duda querrán usarlo para alguna estupidez de esas que presentan en las ferias. no, no se la merecen-decidí entonces volver a los riscos, con aquella joya en mi poder  nada me detendría, tome varias muestras de minerales, ellos no contaban con que un simple crío pudiera conseguir acaso una sola, sin embargo yo me hice con tres mas , al llegar a mi destino entregué el mineral solicitado y me entregaron una espada como recompensa y el título de Soldado del reino, yo conservé a mi poderosa Ámbar en mi poder, sin embargo no había engañado a todos . Esa misma noche una noble y madura dama, bella como ninguna otra o al menos así la recuerdo por lo mucho que disfruté de su compañía, entró a mi lugar de descanso, yo espada en mano , sorprendido solo atiné a preguntar que hacía una noble en los cuartos de un plebeyo
-Flenias, se que Ámbar esta contigo, puedo percibir su alma cada vez que estas cerca mío-no pude mentirle esos ojos hermosos no me dejaban ni siquiera ensayar una respuesta, ella se acercó, me despojó de la espada, y así también lo hizo de sus ropas, aquel dichoso día me convertí en soldado y en hombre, disfruté de la compañía femenina como nunca antes, supe lo que es una mujer en su misma esencia y aunque suene estúpido la amé, incluso hoy día siento que la amo.
-Ámbar se entregó a ti antes que yo -me dijo sosteniendo el colgante entre sus manos, casi con cariño-ella era mi hija, hechicera como yo, sin embargo no era considerada una noble, estaba ganándose su reputación en misiones pequeñas pero peligrosas como la que fue encomendada a ustedes, tal vez no la conociste tanto pero ella vio en ti algo y decidió ofrendarse de esta forma- sin duda aquella mujer amaba mi colgante, para ella aquello era su niña, yo aunque me había hecho de un recelo terrible hacia mi alhaja se lo quise ofrecer en regalo, pero ella sin embargo se negó, me besó y me dijo
 -Ella quiso estar contigo, y yo voy a ayudarte, pero deberás entender que yo quiero estar con ella, así que tal vez tengas que cargar con algo de culpa
Durante noches, aquella madura mujer venía a mis habitaciones a darme de las mieles del placer, hasta que una noche...
-Flenias, hoy voy a despedirme y voy a ser tuya para siempre-al decir aquello extrajo unos viales de entre sus ropas y una hoja afilada hecha del acero mas fino aleado con el poderoso mineral del Zer
-Mi alma será pasada a estos viales y deberás destruirlos en una hoguera junto a esta afilada hoja, cuando esta hoja contenga mi esencia en su interior y la juntes a Ámbar tendrás un arma poderosa y te hará un hombre con un nombre reconocido en muchas fronteras y muchos territorios- no hubo manera de convencerla de otra cosa, y al preguntarle si no había otra opción me dijo- Puedes tomar este filo y arrancarme la vida con tus mismas manos así evitaremos el proceso mágico....
(esta parte del diario se encuentra quemada, las llamas de la batalla solo dejaron unas páginas siguientes)
....entonces tomé a Ámbar y a Zer, me dirigí al Valle de Sonora del cual soy originario, donde sabía que había un herrero de gran nombre y le encomendé la tarea de forjar una segunda espada para mi persona, aquel hombre había combatido hacia unos años y encontraba gracioso que alguien de mi edad y mi inexperiencia tuviera tan grandes propósitos, el forjó mi espada y junto a su hijo del cual soy gran amigo combatimos hordas de enemigos que amenazaban la frontera por aquellos días...
(Mas escritos sin descifrar, solo se deja leer el final del relato, malditas llamas)
....la batalla había terminado, había matado a decenas de Ásperos y con cada enemigo sentía como mi mágica espada se volvía y me volvía mas poderoso, aun tenía solo quince años y había defendido aquella Villa yo solo contra unos cincuenta enemigos, desde entonces ellos me llamaron Flenias del Eco, y yo llamé a mi poderosa espada "ZerAm del Valle de Sonora" … por su parte Selmud destrozó con su martillo todo artilugio de poder que aquel maldito había implantado alrededor de las fronteras…
(ya nada queda legible en estas páginas, sin embargo este tan solo es un capítulo de el diario de Flenias que según parece tenia varios, puesto que este en sus páginas lleva el numero XI)"

-Qué es eso que encontró Capitán-preguntó un soldado a Anjus
-No es de tu incumbencia, sin embargo estoy de humor-ironizó el noble-son palabrerías acerca de hechiceros y estupideces, cuentos de jóvenes, espero que Flenias con el transcurso del tiempo haya escrito algo mas interesante y ojalá sea yo quien lo encuentre
-A todo esto no encontraron una espada? tal vez con inscripciones- preguntó Anjus
-No señor, viendo el panorama, supongo que cualquier cosa de valor se la habrán llevado estos perros infernales
-De que te servía tener tan poderosa espada si no dejaste mas que las hojas quemadas de un escrito estúpido- murmuró Anjus y dejó las hojas amontonadas en una caja de madera-sea como sea eras un poderoso compañero y un soldado de temer, mis respetos serán estos, viejo amigo- Anjus pateó la tierra, abrió un pequeño hoyo en el calcinado suelo y arrojó la caja dentro, luego ordenó- Tapen ese hueco! Vamos a patrullar la zona y ver si encontramos a los hijos de puta que hicieron esto, dejen que el fuego se encargue de los cuerpos, nada podemos hacer ya por estos inocentes
El cuerpo de Sila debió parecerle uno mas del montón, o no lo habían visto tal vez, como sea nadie notó a la pequeña agonizante, ella tampoco los oyó, o tal vez si los oyó los confundió con sus delirios, los soldados se alejaron del lugar, después de horas de patrulla, pasaron nuevamente al frente de las ruinosas atalayas y siguieron paso hacia el noroeste.
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Horas después, o quizás días, que importaba, había perdido noción del tiempo, algo en su pie le estimulaba, en su pequeño hueco del suelo , cubierta de cenizas, Sila se moriría, el frío invernal en su espalda semi cubierta con aquel cuero de lobo trabajado que su madre le había regalado y en su pecho la herida le quemaba, el corazón también se le incendiaba recordando a sus padres y sobre todo a Ishane; tanto frío y tanto calor en ese pedazo de carne muriéndose en las cenizas de lo que alguna vez fue su poblado...
...estuvo despertándose y perdiendo el conocimiento durante horas, el hambre también le era una realidad, "moriré aquí, de frío, o hambre o de dolor"-pensaba cuando atinaba a recuperar la conciencia, sin embargo la sangre perdida le paralizó el cuerpo y no podía aun levantarse; por otro lado sentía aquello en su pie una y otra vez durante horas…
… despertó una y mil veces, y volvió otras tantas a desmayarse finalmente aquella cosa martillándole el pie le había estimulado la circulación y producción de sangre, su herida aunque horrenda y chamuscada parecía estar cerrada por una costra mugrienta producto de las cenizas y la tierra en la que estuvo revolcándose por horas entre sueños,  terminó despertando, movió la cabeza y logró ver las blancas plumas de Pina, su gallina preferida, le estaba picoteando los dedos del pie, como era su costumbre de hacia semanas, Pina se había vuelto su silencioso despertador y se habían encariñado 
Sila dejó derramar unas lágrimas , se detuvo a pensar o a recordar, quien sabe durante unos segundos, la cara enjugada en llanto, le ardía, el estómago le quemaba y por otro lado el frío le congelaba, sacudió la cabeza como quien intenta despejar dudas, miró una vez mas con ternura al animal, luego apretando su doloroso puño izquierdo totalmente asado por las brasas que cauterizaron su herida mortal profirió una maldición y entre llantos estiró la mano con furia, los dedos se cerraron alrededor del cuello de Pina, sorprendido el plumífero animal no entendía que pasaba y tampoco lo entendería, Sila extrajo de su abrigo de cuero una de las largas agujas que la madre usaba para confeccionar ropas con el pellejo de los animales, era tan larga como el medio de su brazo y aguda como un pequeño florete; lo clavo en medio del pecho de la gallina y lo movió con furia hacia un costado, destrozando el corazón del animal y arrancando la carne en su camino hacia el exterior del mismo.
Sila se incorporó, atajándose el pecho adolorido con una mano y en la otra llevaba colgada a la gallina muerta, miró las llamas que consumían aun cadáveres y ruinas, pensó en dejar asar allí la carne de su gallina, sin embargo el humo y el olor de la carne humana quemada no le parecieron buen aderezo, buscó entre lo que quedaba de su ruinosa choza, un recipiente donde despellejar al animal, halló una taza de cerámica lo bastante grande para ello, también logró rescatar una talega de cuero, en ella cargó algunas prendas que encontró, algunas propias, otras de vecinos, total, a ellos ya no les servirían. Con su pequeño equipaje preparado pensó en el pequeño puesto de guardias y la aldea de campaña de Flenias, tal vez allí encontraría algo de valor, no creía encontrar a nadie vivo, había visto la crueldad de Ishane y sus Ásperos, para llegar a ellos debieron pasar por sobre los hombres de Flenias pensó, sin embargo también necesitaba del pequeño arroyo que por allí pasaba
Oía el clamor de la corriente de agua, el llamado Arroyo de Gélydas estaba cerca, y al borde del mismo se habían asentado varias villas y sus respectivos puestos de campaña,  siempre se decía entre los lugareños, “sigue el Gélydas y nunca te perderás”; allí a unos minutos de distancia divisó las atalayas y la humeante columna subiendo, aunque habían pasado casi dos días aun las ruinas seguían consumiéndose
A unos cien metros del lugar Sila divisó una bandera Roja, era inconfundible, un estandarte Belesiano, y flameaba brillante e intacto, ¿sería posible que allí hubieran hombres de Beles? Se acercó, a medida que lo hacía la realidad le decía que aquel lugar estaba desolado, ese estandarte simplemente había quedado en pie, o los hombres de Anjus lo dejaron allí en su paso posterior al ataque; sin embargo aquel pedazo de tela... ese pedazo de tela tenía las inconfundibles marcas de la firma de su madre, era una pieza que su madre había trabajado, la desmontó de su pica, corroboró que estaba hecha en varios pliegues, por lo que dedujo que había suficiente tela como para hacerse con ella algo de ropa, la metió en la talega y siguió camino a la atalaya del gran Flenias
Horas después, en las ruinas de la aldea de campaña de Flenias, los restos asados de Pina hacían un montón a un costado de Sila, la pequeña contaba con diez años recientes y en pocas horas parecía haber madurado una vida, la realidad la hizo crecer a duros golpes, sus verdes ojos estaban llenos de odio, sus cejas se juntaban en medio de su frente , fruncidas y apretadas, sus dientes raspaban unos contra otros , masticaba bronca, comía ira, tragaba rencor, se acercó al arroyo, hundió su cara en las aguas buscando saciar su sed y apagar el fuego de su pecho, por segundos mantuvo su cabeza dentro del revitalizante líquido, la retiró y quedó mirando al agua recuperar su pacífica forma, los aros que formaban las ondas empezaron a disiparse y pudo ver su reflejo en el espejo natural que le proporcionaba, sus cabellos otrora dorados, ahora estaban enmarañados y cenizos, su cara brillaba con la grasa del alimento recién consumido, su piel asoleada se encontraba ahora mugrosa y su color era indescriptible, y sobre todo no podía dejar de sentir ese olor a muerte de las cenizas que la cubrieron por horas, se desprendió de la ropa y se lanzó al agua
Minutos después, el agua había refrescado en parte aquel cuerpo maltrecho, había recuperado el color tostado de su piel, y sus cabellos aunque seguían algo enmarañados, habían vuelto a su dorado  casi rojizo color, la herida enorme de su pecho había formado una costra, sabía que debía dejarla limpia al menos pero no removerla, sabía bien que si abría aquella llaga una vez mas tal vez no pudiera cerrarla y fallecería definitivamente, no quería morir, por mas que en su mente sabía que lo mejor era la muerte, su corazón ansiaba encontrar a Ishane, apagar ese incendio era solo posible estando viva, sabía que aun muerta aquel dolor no se iría; estaba así absorta en sus pensamientos cuando algo la volvió a la realidad, un pequeño destello a unos cuantos metros sobre la rocosa ladera que separaba una de las atalayas del agua, era escarpada , "no sería cosa fácil llegar por allí si fueras un enemigo" pensó; sin embargo aquel brillo parecía llamarla; que será? un metal? un cristal? sea lo que sea aquello despertó su curiosidad... Su desnudo cuerpo cayó pesadamente sobre la roca costera en su primer intento por llegar al brillo, hubo varios intentos, aquel día estaba pasando rápido, en su noveno intento había conseguido trepar unos veinte metros pero las fuerzas le fallaron y volvió a caer, esta vez la inconciencia una vez mas la visitó, perdió el conocimiento y quedó allí tendida en el frío borde del gélido arroyo
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Anjus se acercó al monarca, se hincó de rodillas y presentó los saludos correspondientes a su cargo y a los cargos de la nobleza
-Saludos Beles, traigo informes de la frontera Sur Oeste, mas precisamente del puesto de la villa del Eco que estaban bajo el mando de Flenias
-Estaban? que ha sucedido, es que acaso Sense ha vuelto a atacar nuestras fronteras?
-Señor no quiero que se alarme, pero la verdad es que esos malditos bárbaros han destruido el puesto de Flenias, de quien no encontramos más que unas pocas pertenencias, así mismo varias aldeas militares menores de la zona han sido arrasadas.
-Ya veo, Sense ha vuelto a sus andadas, sin embargo esta vez bajaron a un hombre importante de mi corte- Beles no parecía demostrar sin embargo gran interés en todo el asunto- Supongo que habrán infiltrado gente en nuestras filas, para matar a alguien como Flenias necesitaron de un gran complot o de un gran ejército, sin embargo doblaremos la seguridad de las fronteras cercanas a esos puestos destruidos
-Con el debido respeto señor, creo que sus años lejos de la batalla no le dejan tomar una decisión acorde a este asunto, si usted hubiera visto lo que...
-Silencio Anjus! No cuestiones mi autoridad, ¿como te atreves?, en mi sala tronal, antes mis cortesanos, y mis damas- Beles se levantó , aunque algo maduro aquel hombre aun era formidable luchador, había conocido el campo de pelea y había alimentado su nombre con victorias en el pasado- No te atrevas si no quieres sentir mi hoja chocar contra tu hoja- Beles desenvainó su Crystalina, una espada poderosa parecía estar hecha del mismo hielo de aquellas tierras y de ahí venía su nombre, apoyo la punta del arma en el piso y posó sus manos en la empuñadura, era una figura realmente de autoridad, sin embargo el gesto de Anjus le decía que debía oírlo
-Despejen mi sala, todos, menos tu, Anjus...- hizo un gesto y la sala fue dejada por todos, solo quedaron rey y soldado uno frente a otro- Ahora dime que es lo que te inquieta amigo
Anjus se levantó se sacó las hombreras pesadas, se deshizo de la espada, la cual arrojó a sus pies, friccionó sus desnudas muñecas, se sentían bien sin los pesados brazaletes y guantes, tomó un poco del vino del rey
-Finalmente, supongo que también algo de alegría te traerá la muerte de Flenias
-Ni te atrevas a mencionar aquello, Flenias era para mí, aún mas importante que tu, no le guardé nunca nada de rencor
-Si, lo sé, lamento haber hecho un comentario tan estúpido, supongo que es parte de mi envidia hacia nuestro viejo amigo
-Sabes que mi padre tuvo su merecido, fue solo una mala jugada del destino que fuera uno de mis mejores amigos quien se lo obsequiara
-Si, se bien que gracias a Flenias, Selmud, Seelax, y  en parte a mi este reino se volvió el mas importante de este lado del mundo
-Así es ustedes junto a mi formaron un equipo invencible en el pasado, pero, como quedó bien claro los tiempos avanzan- Beles hizo una pausa sacudiendo la cabeza- y los años se cobran quitándonos de a poco nuestra fortaleza, agilidad y aguante
-Primero Selmud abandonó las armas, Seelax se encuentra desaparecida, ahora Flenias ha sido aparentemente asesinado, solo quedamos tu y yo compañero
-Cuéntame que es lo que sucedió en Villa del Eco
-Debes saber Décimo que lo que allá vi no es lo habitual, estos bárbaros siempre se contentaron con la violencia y la carnicería- Anjus pareció entrar en una laguna mental por unos segundos, al cabo de ellos se despabiló y continuó- sin embargo aquellos cadáveres de los aldeanos que logramos llegar a ver antes de que se consuman en el fuego, estaban diferentes
-Diferentes? como es eso Justo?-Beles y Anjus  sus nombres oficiales para el pueblo, sin embargo se conocían de años, habían compartido aventuras y tenían tras puertas  una amistad de hierro-explícame, no quiero que el pueblo se alarme por cosas como estas
-Es como si la muerte, no fue lo peor que les haya pasado-Anjus nuevamente quedo pensativo-Sense tal vez anda en otras empresas que nos son desconocidas, llámame loco pero sentí poderosa hechicería en el lugar
-Jajajaja, ya veo que la batalla o la falta de ella te ha enloquecido, viejo amigo-Beles se dejó caer desplomado como aliviado sobre su trono- la hechicería es algo poderosa pero solo en nuestro reino, esos bárbaros animalados no tienen la capacidad para utilizarla de una forma temible para nosotros, es algo que yo mismo comprobé en antaño
-De que hablas-Anjus no comprendía aquellas palabras
-Ellos nacieron para el combate armado, sus cuerpos son perfectos para la batalla, sin embargo no esta en sus carnes la capacidad de aprender magia compleja- Beles rió entre dientes-pueden llegar a aprender después de muchos años pequeños trucos de hechicería básica sin embargo no pasa de ello
-Deberías tomártelo un poco mas seriamente-Anjus frunció el cejo-tal vez se aliaron con los hombres de Pápila del Este,  sabes que ellos en tiempos históricos fueron enemigos de todo lo vivo en estos lados del mundo
-Esa puta de Pápila nunca se atrevería a levantar sus viperinas manos contra mí- Beles sonrío estrepitosamente- ella y yo arreglamos de una forma privada nuestros asuntos hace muchísimos años, aunque ella igualmente responde a otras autoridades
-De cualquier manera, deberías dejarme ir a las fronteras o incluso a tierras ásperas a investigar a fondo que ocurre- Anjus sugirió- Aun no puedo creer que hayan eliminado a Flenias
-Te diré que haremos, vamos a preparar un ejército a tu mando para defender la frontera, si esos grotescos seres atacan, los aplastarás, e irás a tierras Ásperas a traerme el corazón del mismísimo Sense
-Eso me gusta- Anjus levantó su espada y la puso sobre su espalda, pero lo que en verdad lo hacía temible era su habilidad con el arco, sus flechas habían sido rivales a las hojas de Flenias en la carrera para ver quien había matado más ásperos durante sus años de ejército
-Veo que tu Falcón aun conserva esas ansias de sangre maldita-Beles se acomodó en su trono, puso a Crystalina en su vaina e hizo señas a Anjus para que se pusiera en su lugar y ordenó entrar a sus lacayos
-Entonces Anjus, te encargarás de esos inferiores seres!  aplastarás cualquier intento de incursión en nuestras tierras, y harás aun mas grande tu nombre y el mío- grito Beles y levantó su copa-y una de ellas tres- Beles señaló a tres jovencitas preciosas-la que mas te guste se encargará de componerte una bella canción
Anjus se sonrojó, era sabido su amor por la mayor de ellas, sin embargo ninguna de las princesas jamás serían desposadas por un soldado mientras Beles siguiera vivo
-Se lo agradecería enormemente, si la que lo compusiera fuera Argid, bien sabes que mi corazón le corresponde-dijo él
-Argid, mi pequeña doncella, serás tu acaso la encargada de hacer feliz a uno de mis mejores hombres?- después mirando a Anjus-Como es sabido, mis niñas tienen muchos pretendientes, entre ellos muchos cortesanos de renombre, si pretendes algo con ella, debes renunciar a las armas y al honor del combate, no quisiera una hija viuda, ni quiero verla sufrir noches enteras esperando que su marido vuelva de una batalla
Argid era bella sin duda, sus ojos azules y sus caobas melenas, encajaban perfectamente en esa lechosa piel blanca, sus rosados labios carnosos y sus esbeltas cinturas eran realmente una lujuriosa tentación deseada por varios cortesanos, soldados e incluso soñadores lacayos.
Anjus sabía que incluso renunciando a la batalla, la mano de Argid era casi imposible, sin embargo puso cara seria y dijo
-Sería un honor para mi renunciar a las batallas por tan deliciosa dama, sin embargo para su seguridad y de mi reino todo, debo seguir empuñando a Falcon, llenando mis flechas de sangre enemiga y trayendo gloria a mi casa y la de mi rey, y por lo tanto su casa noble Argid- al decir esto levantó a Falcon como ofreciéndoselo a la doncella- él solo existe en definitiva para usted señora
Los presentes levantaron una ovación ante las palabras de Anjus quien giró sobre sus talones, sin mirar a Argid, saliendo a paso lento de la sala, con Falcon en la zurda y su casco bajo el otro brazo
-Un discurso interesante- balbuceó Beles, miro de reojo a sus hijas, notó el color rojo en las mejillas de Argid, mas simuló no hacerlo, no quería dar ánimos a su hija de meterse en un amorío que solo podía traerles dolores al alma, al lado de ella, Anaxye la mediana era idéntica a Argid, con la sola diferencia en el color ocre de sus cabellos y aun siendo menor, era la mas alta de las tres, parecía indiferente a todo lo ocurrido, se decía que odiaba la sola idea de los hombres en su cama, también se decía que estaba mas interesada en las escuelas de magia de su ciudad que en cualquier otra cosa; pero la realmente hermosa de entre ellas era la pequeña Apoidea, era según decía Beles la mas parecida a su madre, el color tostado de sus pieles, ojos grises aperlados según contaban cambiaba de color de acuerdo al día, tal vez exageraban pero decía que con tan solo quince años su cintura de avispa había conquistado mas corazones que sus dos hermanas, sin embargo sus dulces labios color frambuesa, sus largos cabellos lacios de color rojizo y su grácil andar aun no correspondían a nadie, según su padre su graciosa figura y movimientos sensuales que tan naturalmente surgían de su persona no corresponderían a nadie durante al menos otros cinco años, sus preciosos ojos dejaban ver clara curiosidad y encontraba interesante todo lo acontecido; al llegar Anjus a la puerta de la cámara real , ya casi abandonándola, se levantó Apoidea, saltó sobre los sillones del estrado en el que se encontraban, corrió sobre el mismo balanceándose , la altura sería de unos dos metros y medios del suelo sin embargo no sentía vértigo alguno, en su carrera al pasar al lado de su hermana mayor arrebato su pañuelo y el broche que llevaba puesto en una de sus mechas trenzadas, y gritó amarrándose de una columna dejando suspendido su cuerpo, estirando el otro brazo con el pañuelo dirigido hacia Anjus como si fuera una  bandera al viento...
-Anjus!- y haciendo un contrapeso con el dije de Argid dentro del pañuelo lo arrojó hacia el caballero que salía del lugar-no olvides traérselo a mi hermana intacto, pues si ella no te desposa yo lo haré- esas palabras eran en realidad una broma, a ella aun no le atraían los hombres mas que por su naturaleza, encontraba fascinante a los caballeros y sus razones para hacer las cosas que hacían, Anjus levantó el brazo y atrapó joya y pañuelo; luego sin voltear
-Pequeña Apoidea ten cuidado con tus palabras, nunca sabes cuando tus bromas pueden ser justamente las palabras que otros quisieran oír- se marchó entonces de la sala y la misma quedó en silencio por algunos segundos
-Es una lástima, pero ese hombre no va a servirte para nada, padre- la casi niña con su característica naturalidad, sentada en el suelo jugaba con una bola de lana como si fuera una pequeña gata, sin mirar a su Padre agregó- Se que es uno de tus mejores hombres pero, el no es para nada la solución a tus problemas
-Que quieres decir bruja!- le increpó Argid, sabía que su pequeña hermana tenía muchas veces razón en sus afirmaciones, aunque a veces se le ocurría la loca idea de que las cosas realmente pasaban porque ellas las decía-No quieran los dioses que se te ocurra desearle algún mal a Anjus
-Yo que mas quisiera que ese pobre iluso te desposara , así no tendría que escuchar tus lamentos y los suyos- se levantó y saliendo de la sala dijo-no te confundas hermana, te amo y quiero que seas feliz, pero la realidad es una y no puedo cambiarla , ni ocultarla
-Basta, dejen sus palabras para la hora de los juegos-Beles aunque queriendo no prestar atención al tema, sabía que sus dos hijas menores tenían cierta afinidad con la magia, y lo que era peor la pequeña había mostrado grandes capacidades para la magia prohibida, las artes negras de la hechicería la habían reclamado en el pasado, se rumoreaba que por esa razón la madre de ellas había muerto, pero fuera de Beles, para el pueblo e incluso las hijas parecía ser tan solo un rumor
Argid se levantó , miró a Anaxye y le pidió que la acompañara en sus tareas de asignar trabajos a los aspirantes a algún puesto dentro de la nobleza, el ejército o la administración del reino, los cuales diariamente eran muchos, demasiada gente quería entrar a formar parte de la Casa Real de Beles, pero para ello debían realizar numerosas misiones, las cuales iban de menor a mayor dificultad, trabajos que empezaban siendo sencillos, se iban tornando dificultosas empresas con el tiempo para los que habían superado las instancias iniciales, Beles siempre decía -"Mi vino es rico y mucho, y mi pan es delicioso y abundante, pero para tener sus beneficios, deberán ganarse el derecho a ellos"
El día aun no llegaba a su mitad y quedaba aun mucho por hacer, Anaxye se incorporó y marchó a la par de su hermana mayor, la cual no podía dejar de pensar en las palabras de su hermana menor




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El día aun no llegaba a su mitad, el sol casi en lo alto del cielo comenzó a lastimarle los ojos a través de los cerrados párpados, el agua helada le congelaba los dedos de la mano derecha que quedó dentro del arroyo, la espalda raspada por las caídas parecía pegada a la rociada y gélida tierra, el grito de dolor al separarse del suelo hecho hielo retumbó en el desolado lugar, la pequeña se sentó, tapó su cuerpo con el pelaje de algún animal que aun guardaba, así sentada, apoyó los codos en las rodillas, las manos atajando el mentón y la vista clavada en el brillo allá arriba en la escarpada ladera… comenzó a tararear una canción que su madre entonaba siempre cuando recordaba los viejos tiempos o la ayudaba a concentrarse a Sila en sus clases particulares de idioma Continental
El clima fresco y los alrededores vistosamente engalanados con los colores del invierno parecían de pronto tan cálidos, la herida en su pecho por un rato parecía no existir, le venían recuerdos de sus noches alrededor del fuego memorizando términos comunes del idioma Continental, los calientes vasos de leche de cabra, el pan horneado por ella y su madre, la espera del regreso del padre a la casa, el clamor del viento era tapado por su voz entonando aquella melodía…
Luego de alrededor de una hora de pensar, se levantó, caminó los alrededor de trescientos metros que la separaban de la atalaya, subió a la misma, y se quedó al borde del vacío, allá abajo las aguas frías del arroyo parecían querer devorarla, pensó un rato mas, eran como cien metros de caída libre desde ahí, unos cincuenta hasta aquella cosa que brillaba..."Una caída mas, porque no" pensó, y empezó a descender agarrándose con las desnudas manos de la congelante piedra que formaba aquel barranco, diez minutos después, su pie derecho sintió el filo rebanarle medio talón
Un aullido estremeció las congeladas piedras de la ladera, estuvo a punto de soltarse y dejarse caer pero logró superarlo, sintió como la sangre comenzó a fluir de su pie, estaba débil aparentemente pero las fuerzas volvían a sus menudos brazos, su cabeza se negaba a abandonarla, el consiente quería permanecer un rato mas alerta ayudándola a no desmayarse, tomó aire, apretó los dientes y miró hacia abajo, y ahí la vio…
…aquella espada incrustada en la piedra parecía gritar su nombre, pidiendo que la saque de allí, el dolor de su pie cortado fue poco a poco suprimido, en parte por el frío anestesiante, en parte por la euforia del hallazgo, sin saber porque se sentía victoriosa, hacia días que no reía como en ese momento comenzó a hacerlo, se soltó de la piedra, sabía que tendría que hacer mucha fuerza para arrancarla de la ladera rocosa, y lo único con lo que contaba era con el peso de su cuerpo, no lo pensó dos veces, se asió fuertemente de la empuñadura, y en forma casi suicida comenzó a balancearse en el vacío, hamacándose removía poco a poco la hoja,
-O te sales de esa piedra o te rompes- hablaba sola, estaría loca? era casi improbable aquello, pensó que estaba soñando, que fuerza pudo haber colocado aquella espada, de esa forma y en aquel lugar?, no. debía ser sin duda un delirio suyo, de pronto la realidad la sorprendió cayendo, la hoja había sido removida de la piedra, para su suerte o desgracia, esa parte era escalonada un buen tramo, quizás unos veinte metros, el resto de caída libre ya lo conocía, el golpe nuevamente la desmayó al borde del cristalino accidente natural…

…eran altas horas de la noche cuando despertó, el ruido cercano de lobos era inconfundible, muchas veces sus padres le hicieron notar la diferencia entre los lobos de los soldados y los salvajes, y aquel ruido no era precisamente de lobos militares, se incorporó y el peso en su mano zurda la terminaron de despertar, miró la empuñadura que estaba sujeta fuertemente aun entre sus dedos, la levantó, era pesada aun para ella, se paró, haciendo balance de un lado al otro con el arma en sus manos de niña; la espada dejó escapar una vez mas su brillo hipnotizante reflejando la luna, pudo reconocer unas letras en su empuñadura mineral, "ZerAm...." el resto no le resultaba legible, no lo entendía quizás, el ruido de lobos cercanos no le hizo apartar los ojos de la hoja brillante, había manejado espadas que su padre tuvo en su taller, pero ninguna tan llamativa como aquella, no era tan grande como otras pero su sola presencia parecía infundirle seguridad, de pronto algo la sobresaltó, un gruñido cercano a sus espaldas, la espada en su brillo dejó ver el reflejo de un lobo enorme acercándose, el corazón se le aceleró, asió a ZerAm giró y quedó con el animal frente a frente, el resplandor de ZerAm de pronto desapareció, parecía ser que aun quedaba un alma atrapada en su hoja y en ese instante se escapaba de ella dejándola opaca en manos de Sila
-No te necesito-Sila creía estar loca, hablaba sola y sin embargo creía que había razón en todo lo que decía-Es mi momento y no pienso morirme,  con o sin ti voy a lograrlo! NOO TE NECESITO!!!
Sila levantó a ZerAm, con esfuerzo se acomodó en pose de guardia frente al cánido, a la altura de su pecho ambas manos sujetando la empuñadura apretada contra su herida, los dientes le rechinaron, el animal se lanzó sobre ella, ella permaneció inmóvil, pierna derecha adelante, pierna izquierda atrás, manos al pecho del lado del corazón sujetando la hoja poderosa que desaparecía por sobre su hombro y reaparecía en lo alto detrás de su cabeza, los ojos llenos de cólera , la boca con una mueca, parecía una sonrisa, el animalejo saltó , sus ojos negros se centraron en el cuello desprotegido de la niña, una presa fácil...el impacto hizo saltar chorros de sangre sobre los hombros, el cuello y el pecho de la chiquilla, se desplomó ella con el animal encima... la cabeza del can se desprendió y fue a parar unos metros mas allá sobre las aguas bordeantes, ZerAm había sido despedida de sus manos con el impulso luego de cercenar la cabeza lupina, sin embargo al mismo instante de apagarse la vida del lobo Sila pudo sentir como aquella victoria le llenaba su pequeño cuerpo como revitalizándola y el brillo volvió a ZerAm por breves segundos
El lobo encima, muerto, aún caliente le resultó agradable, lo dejó estar, no creía encontrar dentro de las atalayas mejor abrigo de momento, así pasó la noche, la piel y la sangre hirviendo de aquel animal maldito realmente eran algo delicioso para su castigado cuerpo…
…temprano en la mañana se incorporó, la pegajosa sangre ya fría sobre su cuerpo le sacaron de su mezcla de pesadillas, sueños y delirios que la asaltaban hacia noches, apartó los restos del perruno ser de encima de ella, buscó a ZerAm con los ojos, la recogió del suelo con naturalidad, como si esa espada fuera parte misma de su brazo, la puso frente a sus ojos, podía sentirla diferente, sabía que su víctima la fortaleció a ambas, a ella y a la espada; también sintió que no era esa la primer sangre de lobo que probaba "eres una pequeña cazadora de lobos ZerAm"
-"No sé bien que, pero en mi interior algo me dice que no te llame de otra forma, así que serás ZerAm-  miró la inscripción al lado del nombre y pudo comprenderla medianamente,-"de Villa del Eco"?- una lágrima enjugó sus ojos- no ya no, desde ahora serás ZerAm , la Lupina de Sila
En aquel momento despojándose de sus ropas, se zambulló en las aguas heladas del arroyuelo, decidió en ese mismo instante marcharse de allí y debería estar medianamente presentable, nunca en su vida había salido de Villa del Eco, no sabía por donde empezar, sabía que la corte de Beles se encontraba al Este, y que Villa del Eco al Oeste del Reino Belesiano, así que tendría que volver a pasar por las ruinosas laderas que alguna vez albergaron su poblado, ideando su viaje allí en el agua también se le ocurrió que lo mejor sería bordear el río y no ir por los caminos, quien sabe cuantos pueblos mas había visitado Ishane, su cabeza era un vendaval de ideas y conjeturas, sin embargo estaba decidida a no morir allí, debía llegar a Beles o al menos a gente amiga de momento, en ese momento perdida en sus ideas el corazón casi le dio un vuelco, al mirar hacía el risco de la atalaya notó a dos seres nauseabundos y odiosos acercarse hacia donde se encontraba ella
-Dare no, motu motu- gritó uno
-Dare nooo!!- gritó el otro
Ásperos, asquerosos ásperos pensó, sin mirarla sabía que ZerAm estaba a solo metros de su mano, ellos sin embargo no le prestaban importancia a nada mas que a la pequeña figura de Sila, de golpe ambos salieron disparados claramente hacía ella, Sila empuñó a ZerAm saltando fuera del agua, en el mismo instante que ambos seres saltaban a pocos metros cayendo casi sobre la niña que tendría cuatro veces menos su tamaño, sin duda era presa fácil, carne fácil (motu=carne) Sila no podía creer , acaso su aventura terminaría allí antes de empezar? sería lo normal, después de todo solo era una pequeña niña de diez años, tal vez ZerAm y su encuentro nocturno con el lobo no fue mas que uno de sus delirios, si era normal que no pudiera continuar, no era mas que una débil niña, mal herida, coja, con la mano izquierda casi inutilizada , todo terminaría allí ...

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Cuatro meses habían pasado de las primeras incursiones de Ishane al reino de Beles, la mitad del reino del Décimo o tal vez mas había sido arrasada por los hombres de Sense y sus aliados de Arganathor, llegaban noticias de Pápila del Este que también ellos sufrían bajas importantes, sin duda toda esta nueva dinámica de pelea de los Ásperos los había llevado a liderar el terreno militar, sin embargo las ideas que traían consigo no eran del todo claras, se sabía que el reino de los Anaís del Sur Oeste también habían tenido encuentros con los ásperos, sin embargo, eran tierras lejanas y hacía bastantes semanas que no llegaban nuevas
-Anjus tengo entendido que el tal Ishane se encuentra marchando con un ejército fortalecido hacia acá- Beles mostraba su particular confianza en su mano y en las de sus mejores héroes- Mande reunir todo mi ejército, no deje soldado en el reino fuera de mis murallas, están todos acá, mañana la cabeza de Ishane rodará y luego de eso marcharé a Aspería a matar al mismísimo Sense…
              
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…la batalla era intensa, los ásperos de Ishane parecían tener fuerzas infinitas, Falcon nunca había sido disparado tantas veces, tantos corazones jamás habían teñido de esa forma sus plateadas flechas, las saetas volaban de la mano del arquero hacía sus blancos, no había obstáculo que pudieran pararlas ni desviar su trayectoria, se decía y era de creer que el mineral del Zer habitaba en Falcon alimentando de poder a su amo, y que al hacer contacto con él cada punta de flecha convertía el proyectil en algo letal, imparable, destructivo, los belesianos con la seguridad de Anjus de su lado parecían animados, Beles con su Crystalina por otro lado arrancaba cabezas, torsos, brazos escudados, piernas malladas, nada en su frente parecía ser lo bastante sólido como para detener al poderoso rey, Ishane se mantenía algo separado del grupo , atrás de una muralla formada por decenas de ásperos, esperando el momento adecuado, cada tanto cuando sus hombres le dejaban un hueco seguro en el fragor de la batalla se metía entre la muchedumbre desataba su infierno de llamas, mataba unos cuantos soldados y volvía rápidamente a la seguridad de la retaguardia, hasta que sucedió; un mazazo áspero burló la agilidad característica de Anjus y lo golpeó en un costado, seguidamente al caer al suelo el mismo mazazo se le estrelló en un pierna dejándosela partida en tres partes, nuevamente las manos titánicas levantaron la colosal maza, iba dirigida a la cabeza de Anjus quien en su grito de dolor logró levantar a Falcon y destrozar la cabeza del áspero de un flechazo, estiró su brazo y otra flecha salió directa al corazón, estiró una vez mas la mano, tenía entre ojos a un áspero que masacraba soldados de su batallón, lo acabaría desde el piso, sin embargo un pie enfundado en  negras telas apretó su mano contra el suelo, haciéndole soltar la flecha, el ser se inclinó y tomó la saeta entre sus delicados dedos
-Me disculparás , pero no soy de darle chances a mis enemigos de volver a la batalla- Ishane dibujó su sonrisa dientuda, y hundió la flecha en el pecho de Anjus, lo atravesó de lado a lado, sintió la punta de la saeta desgarrar la carne, romper huesos y perforar la cota de malla del arquero legendario, no dejó de empujar hasta sentir que tocaba el suelo rocoso con ella -Sin embargo tu arco me resulta particularmente interesante- el cuerpo sin vida de Anjus dejó caer a Falcon de sus dedos e Ishane lo recogió , siguió el ritual practicado con ZerAm , y con tantas otras armas legendarias de cuanto héroe de renombre asesinó al cabo de esos meses de invasión
-Anjus! -Argid en lo alto de una de los balcones que daban al patio donde se desarrollaba la pelea había visto morir a su amor, y al mismo tiempo veía como la cabeza de su padre era destrozada de un mazazo áspero-Padre! ...-sintió morirse en ese momento
-No te preocupes princesa, en un momento te reunirás con ellos-al decir esto levantó el cuerpo de Anjus y lo arrojó unos metros en dirección hacia donde se encontraba Argid en lo alto- Maten a todos! quiero cada alma lista para ser usada, no se entretengan que quiero volver hoy mismo a Aspería! Luego recogió a Crystalina
Las tres princesas desoladas, escuchaban los gritos, los metales, la carnicería acercarse poco a poco a su escondite, y de golpe la puerta estalló en pedazos y allí estaban ellos, los asquerosos enemigos, frente a lo último que quedaba del linaje real de Beles, era el fin para ellas...

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Cuatro meses antes…
Los campesinos se acercaron al borde del Arroyo Gélydas, el hambre venció al miedo, hacía días que no probaban bocado y el terror a encontrarse a los Ásperos era enorme, pero comprendieron que morirían de todas formas si no salían de su escondite
-Echa tus redes aquí Simel – indicó la mujer, una adulta campesina de unos cuarenta años, rostro demacrado y huesudo cuello, en su delgado rostro podía verse rastros de belleza juvenil, los ojos negros color noche y los cabellos cortos lacios castaños con algunas entradas color ceniza, el vestido a cuadros le llegaba hasta los tobillos, una especie de blusa blanca apenas cubría su desnutrido cuerpo, el frío a esas horas parecía ser de menos intensidad sin embargo sus pequeños pies parecían congelárseles dentro de las botas de cuero animal- apura que si no me matan los Ásperos y el hambre, lo hará el frío
-Ya no apures, yo estoy tanto o mas asustado que tu Ytuva- él, aparentemente mas joven que ella, aunque de menor estatura, llevaba unas redes de hilaza en la derecha, sus pantalones cortos hasta las rodillas y la camisola de tela basta color marrón hacían juego con su triste expresión, la lanceta en la mano izquierda lista para arponear a pez alguno que pasara por las redes- Tu permanece alerta que no quiero aún morir en manos de esos desgraciados Ásperos
Ella observaba el camino que quedaba allá en lo alto, en ese recodo del Arroyo el matorral tapaba la visual desde la acera y les resultaba mas fácil ver a alguien que se acercaba antes que ellos resultaran visibles, sin embargo estaban aterrados ante la posibilidad de encontrarse con un grupo de invasores, canturreaba algún estribillo de trovas acerca de batallas de Flenias, Anjus, Beles, y tantos otros héroes para sí misma cuando de pronto calló
-No hagas eso, me asus…- Simel giró hacía ella y la notó mas blanca que de costumbre si podía ser eso posible, sus ojos desorbitados dirigidos hacia una pequeña cavidad que el arroyo formaba – que que te sucede, que miras…?
Y entonces notó, ahí en el hueco que se formaba en el agua, a modo de estanque natural, la gran mancha roja, era claramente sangre, mucha sangre acumulada, pero lo que en verdad asustaba era la gran mano emergiendo, el resto del cuerpo no era visible debajo del líquido helado
-Si... si...mel, mira – ella señaló algo aun mas aterrador, entre las piedras del otro lado el gran cadáver de un Áspero yacía destrozado
-Vámonos, larguémonos de aquí madre- él retiró las redes y se apresuró a guardar el resto del equipo
Ambos salieron disparados y se ocultaron tras unos matorrales por indicación de ella
-Porque nos quedamos aquí? Vámonos ya mismo de esta zona- él realmente estaba aterrado
-No seas tan cobarde, analiza esto, ellos ya están muertos, y he visto lo que parecía ser pertenencias en el suelo- ella se levantó determinada saliendo de su escondite- vamos a ver si encontramos algo para comer entre sus cosas
Al rato ambos caminaban entre los restos de un par de Ásperos, uno el que conservaba todo su cuerpo fuera del agua, había sido claramente decapitado, también una de sus piernas se encontraba separada, unos metros mas allá entre unos arbustos, el que se encontraba en el agua , había dejado uno de sus brazos cerca del cuerpo de su amigo
-Vaya parece que se encontraron con algunos de nuestros soldados- comentó Simel
Ytuva sin embargo se quedó pensativa, mirando la escena, parecía ser que incluso le fascinaba ver los cadáveres de aquellos seres infernales
-No estaría tan segura- luego señalando los alrededores y hacia lo alto el camino- mira, el sendero del camino hasta aquí
-No entiendo que quieres decir?
-Fíjate tonto, los arbustos e incluso la tierra se encuentran uniformes, como si siempre hubieran estado así- luego pateando la tierra continuó- aquí no hubo una gran batalla, estos dos fueron sorprendidos por algún guerrero solitario o un pequeño grupo no mayor a dos o tres , sin duda gente muy valiente y fuerte
-Es cierto, a veces sigues sorprendiéndome, y mira, este aún conserva su bolsa en la cintura- Simel se agachó aun con cierto recelo sobre el cadáver del Áspero, tanteo el pecho , sintió un bulto y halló un colgante en uno de los bolsines internos, luego arrebató los zarcillos de orejas y nariz y la bolsa de la cintura
-Aquí hay algo de carne de pollo asada y salada- mostró Ytuva sacando el botín de una talega roja- sin embargo no parece algo que ellos…
Ella una vez mas se cortó en seco, el joven giró hacia ella y la vio sorprendida una vez mas, alcanzó a incorporarse y entonces pudo ver lo que ella estaba viendo, mas allá de unos arbustos, desparramada sobre un montículo de piedras, hierbas y restos de uno de los Ásperos, una figura de lo que parecía ser un niño
-Creo… creo que se mueve… - carraspeó ella
-Vámonos mujer, larguémonos de una vez- el la tomó de la muñeca y la arrastró con él en dirección al camino – ya tenemos de comer y algo de valor, no quiero saber nada de….
-Basta! Ya suéltame…-ella volvió sobre el camino andado y se acercó prudentemente al cuerpo semienterrado en la alfombra de hojas y piedras
La cabeza de rubios, rojizos cabellos fue dejada al descubierto al retirar un retazo de tela asperiana que la cubría, el rostro se hundía en el lodo, entre sus pequeñas manos una brillante espada daba la nota, de igual manera no parecía peligrosa allí agonizando
Ytuva lo pensó dos veces hasta que finalmente se decidió y giró el cuerpo hasta dejarlo boca arriba, grande fue su sorpresa al ver el bello rostro de aquella niña, la boca apretada y los párpados inquietos entrecerrados le indicaron que aun estaba con vida, sin embargo su desnudo cuerpo le reflejaron una inquietante realidad, había sido atacada salvajemente, una gran herida costrada le recorría el cuerpo desde el hombro derecho pasando sobre el pecho recorriendo en forma diagonal el abdomen para continuar hacía su muslo izquierdo
-Mierda, alguien se ensañó con ella- maldijo Simel, luego trató de insistir una vez mas tomando la mano de la mujer- con esa herida no tiene chances, larguémonos
Ytuva quien desde vio aquel rostro quedo embelesada no atinó a resistirse, estaba a punto de dejarse arrastrar por Simel cuando escuchó el leve quejido de la niña
-A…aa..g..- casi muda su garganta, estalló en un coágulo de sangre al repetir el intento de proferir su deseo- aa.. ggua…!
-Que haces Ytuva! – gritó él al sentir la mano de la mujer desprenderse de la suya; soltarse de su hijo y salir en picada hacia el cuerpo de la niña agonizante fue un solo acto, extrajo de su cintura la alcarraza con agua que hacia solo minutos había llenado en el lecho del arroyo y lo acercó a los labios de la moribunda, el hombre se acercó y meneando la cabeza de un lado a otro como queriendo negarse lo que pasaba, apoyó su mano sobre el hombro de Ytuva – es en vano, gastas tu esfuerzo, morirá aquí de todas formas , no alargues su agonía
-De ninguna manera la dejaré aquí, me la llevo a nuestro hogar, y tú me vas a ayudar
-Que mierda estás pensando, estás loca…
-Mas respeto insolente, olvidas quien soy
…una semana estuvo semi inconsciente, Ytuva iba y venia durante el día varias veces a constatar que aquella niña aún respirara, cada tanto en sus incursiones al cuarto donde la habían colocado llevaba consigo una alcarraza con agua salada, o jugos nutritivos que sabía preparar para los enfermos, por medio de un embudo lograba que la niña ingiriera algo, también la aseaba diariamente
Ese día estaba limpiando con un paño húmedo la herida horrenda que empezaba en su pecho, desde la puerta Simel la miraba casi indiferente, ella sintió de pronto el apretón en su muñeca, miró a su hijo y le indicó que se fuera
-Pero Ytu…
-Vete, esta despertando y aunque es solo una niña no le gustara saber que has visto su cuerpo, vete hasta que te llame
Semanas después, la pequeña niña era un miembro mas de la familia, pronto descubrió que Ytuva y Simel eran mas que madre e hijo, eran también amantes, Ytuva siempre le hablaba mientras le alcanzaba ropa para limpiar, o mientras aseaban la casa, sin embargo la pequeña nunca decía nada, muy pocas veces había contestado con monosilábicos, “si”, “no”, “uno”, “eso” o semejantes, pero por otro lado ayudaba en las tareas hogareñas
-Espero que pronto recuperes el habla y podamos saber mas de ti, aparte…- ella se cortó en seco mirando por la puerta hacia lo lejos
-Mhhh??- la niña levantó la mirada del piso que estaba fregando hacia la mujer
-Debes saber que no somos tan buenas personas como aparentamos ser- Ytuva cerró la puerta y tomó a la niña de los hombros, indicándole que se incorpore, luego sentándola en una silla, comenzó a acicalar su cabello – aunque te he encontrado hecha una piltrafa, cada día noto que mi ojo no se equivocaba
Ytuva peinaba los dorados cabellos de la pequeña, a la cual había nombrado Syras, el idioma que hablaba era el continental, no el Belesiano que predominaba en aquellas regiones de Sonoría y entre lo que suponía las pertenencias de la joven encontró un paño rojo con letras que en su idioma se leían Syras, fue por eso que la nombro de esta forma asimilando que tal vez aquel era el nombre de la rubia
-Cuando te encontramos, eras un despojo casi muerto, pero gracias a mis cuidados, cada día que pasa me doy cuenta que algún día serás una muchacha bonita, tal vez casi tanto como yo lo fui hace tantos años- al decir esto ella sonrió haciendo notar que estaba bromeando- has de saber que mis planes para ti tal vez no sean de tu agrado
-No se si entiendes mi idioma, el cual no es muy diferente del tuyo, pero te voy a contar algo- Ytuva la giró y se quedó frente a frente con Syras- algún día me reemplazarás, te he traído con la intención de darle una esposa joven a Simel, ahora capaz no entiendas y tal vez nunca lo aceptes, pero el es mi hijo y tu me debes la vida
Syras miró a la mujer, extendió su mano cicatrizada y la abrió contemplando los surcos que las heridas habían dejado a modo de macabro dibujo en su palma izquierda, luego metió esa misma mano bajo su blusa, un gesto de contenido dolor se veía en la mueca de sus labios, levantó su mano libre y la dirigió hacia Ytuva, acariciándole la mejilla, le dedicó una sonrisa leve y separó tiernamente los mechones de cabello que la mujer no podía evitar que caigan sobre sus ojos cada tanto
-Has entendido cuanto te dije?- preguntó la mujer levantándose
Syras asintió, le dedicó una sonrisa mas a su protectora y se levantó cogió la franela que minutos antes había soltado, y prosiguió en su tarea de limpiar el suelo, de alguna manera entendía que le debía un favor a aquella gente
En su mente algo le decía que no tenía mas nada en el mundo, no podía recordar nada de su pasado, aunque tenía alrededor de diez años ya habían decidido toda su vida en pocos días de estar en aquel lugar, según Ytuva en algunos años mas, cuando se encontrara madura, sería la pareja de su hijo y su sucesora en los asuntos conyugales, aunque ella de eso aun no sabia nada
Pasaron los días, los meses, las estaciones, una y otra vez…

…alrededor de tres años Syras había sido tratada como la hija de aquella pareja de campesinos extranjeros en tierras de Sonoría, aunque nunca mas habían hablado del tema, ella sabía que le quedaba poco tiempo antes de convertirse en la mujer de Simel, si bien aquel le resultaba agradable, algo en todo el asunto le parecía aterrador, muy en sus adentros sabía que no quería eso para ella, pero en su mente había algo aun peor…
…era de noche cuando despertó llorando, como muchas noches durante esos años, la pesadilla era repetida una y otra vez, por alguna razón veía morir a gente, masacrada en medio de una batalla, se veía a ella misma y luego fuego, mucho fuego consumiéndolo todo, el pecho se le comprimía tratando de ocultarse del último dolor inevitable, pero no podía evadirlo, la herida estallaba en dolor acabando su sueño, durante cientos de noches…
-Syras! – Ytuva abrió los ojos escuchando en la habitación contigua el grito ahogado de la muchacha, muchas veces la había despertado, las primeras veces acudían ambos a ver que ocurría, con el paso del tiempo Simel ya acostumbrado y algo ofuscado por todo el asunto simplemente la ignoraba y volvía a dormirse- pobre muchacha, nunca terminarán esas pesadillas?
-Es muy conveniente para ella que aprenda a controlarlas, si va a ser mi mujer, no soportaré que me despierte con sus locuras
Syras se levantó, y se dirigió a las afueras, desde adentro Ytuva la escuchaba hacer, como tantas otras veces, se acomodó entre los brazos de su hijo y volvió a cerrar los ojos en busca del sueño; ambos escuchaban a la pequeña limpiarse el rostro y subirse al árbol frondoso en donde por largos minutos se quedaba meditando mirando la luna, esperando que las imágenes de su pesadilla se disipen , luego como un ritual comenzaba a tararear aquella vieja canción que su madre entonaba hacía tanto tiempo, por alguna razón solo eso le resultaba imborrable, Ytuva abrazó a su hijo y lo vio adormecerse complacido con la dulce voz de la muchacha que parecía envolver todo el ambiente, tapando los ruidos nocturnos, luego como en cada pesadilla terminaba su canto y se preparaba para volver a la cama
-Ya es tiempo- dijo Simel a su madre- mañana puedes darle sus cosas, a ver si eso ayuda a que recupere sus memorias y se terminen sus berrinches nocturnos
-Aunque te he tratado de enderezar, tus años al servicio de Ébole no se te borran del corazón- Ytuva acarició los cabellos de su hijo, quien ofuscado le dio la espalda- aunque espero que con esta niña seas el buen hombre que alguna vez supiste ser
-Basta madre, sabes que mis días de mercenario quedaron atrás…- Simel sintió los brazos de Ytuva rodearlo – gracias a ti he encontrado mas que una madre a mi regreso sin gloria de la casa de Ébole, he encontrado una compañera, una amiga y una mujer en ti, pero sobre todo mi corazón esta volviendo a ser el de antes
-De igual manera, mañana voy a darle sus pertenencias a Syras a ver si puede decirnos algo que nos ayude a ayudarla
-Como sea, ya duerme…

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-Donde esta tu hijo, puta!?- un golpe derribó a Ytuva haciéndola rodar por el suelo
-El ya... no vie…ne desde que se fue con Ébole… - la frase no fue acabada, otro golpe en el pleno rostro la enmudecieron
-Ya lo encontramos Aureo, ya lo encontramos, escondido como una rata en el granero – se escuchó de afuera el grito de un compañero del mercenario líder
-Noooo, Simel! Por favor déjenlo… hijo!...
-Ya calla puta incestuosa, mentirosa mujer, tu castigo esta cerca y seremos nosotros quienes te lo daremos- Aureo golpeó a Ytuva nuevamente arrojándola a los pies de la aterrada Syras, quien se encontraba desnuda y tiritaba de frío- ya vuelvo sucia, y me encargaré de ambas
Desde afuera con angustia, se escuchaban los desgarradores gritos de Simel
-Después de años de búsqueda al fin te encontramos amigo – se escuchó la sarcástica voz de Aureo dirigiéndose al campesino- es momento que recordemos viejos tiempos
Una espada al rojo vivo blandida por uno de los mercenarios fue apoyada de plano sobre la mejilla derecha de Simel quien aullaba de dolor
-Empieza por recordar que hiciste con el artefacto que le robaste a Ébole cuando desertaste por favor…
-Déjamelo a mi… yo puedo... hacer hablar… a una piedra- un enorme mercenario con una lanza por mano se acercó, soltó una de sus astas y tomó de la cabeza al campesino, levantándolo del suelo, luego suspendiéndolo sobre las llamas de la improvisada fogata, empezó a acercarlo al ígneo elemento
-Ten cuidado MaMus no vayas a matarlo antes que confiese- ordenó Aureo
Ytuva desde el suelo escuchaba como su hijo era torturado, reuniendo fuerzas logró incorporarse, Syras desconsolada y aterrorizada se metió bajo el catre buscando refugio, desde allí vio como una moribunda mujer se acercaba a la puerta de la casucha
-Ya déjenlo!... lo que se trajo de la casa de Ébole, hace tiempo lo deje en la Capital de Sonoría en el altar de Beles! – Gritó apoyada en el marco de la puerta- ya déjenlo
-Malditos campesinos del infierno, como unas mierdas extranjeras como ustedes fueron capaces de dejar algo tan valioso como ofrenda?
-Mátalo… - ordenó Aureo
-Nooooo! Simel noo por favor
MaMus en el preciso instante de la orden, lanzó a Simel a los aires, dejándolo caer sobre una de sus lanzas, luego que este cayera al suelo, apoyó uno de sus enormes pies sobre el moribundo y retiró la lanza, volviendo a clavarla una y otra vez
-Delicioso… estos gritos… son algo delicioso…
Ytuva quiso correr hacia su hijo pero a una orden de Aureo otro de los mercenarios la amarró de los cabellos y la arrojó adentro de la casa
-En un instante estoy contigo, te he dicho antes que a ti también te haría pagar puta- vociferó Aureo
Ytuva cayó pesadamente ya no tenía fuerzas siquiera para levantarse, apenas giró buscando con su mirada a Syras
-A...cér…cate Syr...as – extendiendo su mano hacia la aterrada muchacha- acércate…
Syras salió de su escondite, gateando hasta quedar cerca de la mujer, aun desnuda, había estado bañándose cuando el grupo de mercenarios irrumpió en la morada, afuera los últimos gritos de Simel hacían notar que ya no estaba consiente y casi no le quedaba vida, las risotadas del grupo de mercenarios y las llamas consumiendo el granero se sumaban a aquella pesadilla
-Aunque intenté protegerte no pude hacerlo- balbuceó Ytuva- traté de ocultarte de tus pesadillas y te hice presa de la nuestra
-Mhhh?- Syras aún no hablaba, su lenguaje casi se limitaba a sus particulares monosilábicos
-Quiero… que tengas algo que te pertenece, bajo mis colchas, en mi catre, hay algo que capaz te ayude, tómalo, tómalo ya mismo
Syras se incorporó, se acercó al camastro separo las cobijas y entre los dos acolchonados encontró unas talegas de rojo color, comprobó que un gran retazo de tela también roja había en una de ellas, pero lo que visiblemente era un tesoro era aquella brillante espada, una luz la recorrió a lo largo de toda la hoja, ¿Sería acaso aquello el tesoro robado por Simel?
-Es... es... to??
-Eso te pertenece, lo encontramos junto a ti hace tres años…- Ytuva se apoyó en un taburete cercano para incorporarse- esa espada… es algo sobrecogedor… con cada pesadilla tuya, ella brilla de forma enceguecedora… estuve a punto de arrojarla, es algo aterrador sentirla vibrar, es como si quisiera protegerte…
Syras observó el filo, algo se leía en ella, sin embargo no reconocía las letras, el brillo volvió a manifestarse, en ese momento Aureo entraba a la casucha
-Por favor Syras… si estoy en lo correcto… tu eres quien acabo con aquellos Ásperos aquel…día
-Á...spe…ros???
La palabra le sonaba familiar, en sueños una y otra vez la había escuchado…
-Nada mas hay de valor en este lugar, me llevaré a esa muchacha que es lo único que me puede dar algo de ganancia- dijo dirigiéndose a Ytuva, luego como la cosa mas natural del mundo hundió en la garganta de la campesina una daga
La sangre estalló en un chorro, Syras observando la luminosa hoja se dejó caer de rodillas, la cabeza le daba mil vueltas, los recuerdos, comenzaron a concurrir a su mente, apabullándola
Las pesadillas durante miles de noches se juntaron en ese solo instante, aquel fuego, aquella sangre, aquel olor a muerte, aquellos aullidos de terror, todo se juntaba en un solo segundo saturando su inestable cordura…
… las pupilas se contrajeron casi hasta desaparecer en el centro de sus ojos, la herida en su desnudo cuerpo ardía más que nunca, los dedos se cerraron alrededor de la empuñadura de la espada, la sangre tibia de Ytuva fluyendo a chorros, las risotadas de asquerosos seres le traían un nauseabundo pero familiar recuerdo, la boca estalló en un grito…
-Uaaaaaaaaaaaaaarrrrrrgggggggggggghhhhh!!!!!- ahí de rodillas, nuevamente quedó en silencio, su cuerpo sin ropa alguna empapado en sangre, los ojos perdidos bajo la rubia melena cayéndole sobre el rostro, la boca apretada entre sus dientes
-Vaya con esta pequeña zorra, basta de actuaciones dramáticas que te vienes con nosotros – Aureo se acercó a la inerte Syras, en ese momento notó que aquella lloraba, de angustia, de rabia, de tristeza, quien sabe si de alguna de esas o de todas juntas, de igual manera a el no le importaba, extendió su mano con intención de asirla de los cabellos, y fue en ese instante que notó el brillo como un rayo moverse en dirección a su cabeza…
…instantes después en aquella desolada zona conocida como Costas de Dyapas, en un brazo Sur del Gelydas una figura femenina se erguía enfundada en rojas vestimentas, en medio de una decena de soldados mercenarios, de todos aquellos solo el llamado MaMus logró salvar el pellejo huyendo pero con un ojo menos, la nariz y la boca destrozadas, nadie sabía su nombre ni como había llegado a aquellos lugares pero entre las filas mercenarias solamente llamaban aquel incidente como “el suceso de la asesina carmesí”
Algunos mercenarios sospechaban que era alguna entrenada del antiguo “Ejercito de Cinco”, otros decían que era muy joven, que tal vez era alguna espía de Ishane, o de Pápila, los rumores fueron desapareciendo a medida que el tiempo pasaba…
… y pasaron tres años mas, de Beles y su Reino solo quedaron leyendas, y muchas historias del día de su caída y la desaparición de su linaje…

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Hoja de un diario misterioso, escrito en Asperiano.
-Ishane que es esto? te pedí la cabeza de Beles y me traes una masa sin forma de carne destrozada, como puedo saber si esto es él?- increpó Sense
-Escúchame bien perro, si te digo que esta mierda es Beles, esta mierda es Beles- Ishane realmente encontraba desagradable a Sense -no tengo yo la culpa que tus hombres sean unos bárbaros sin estética ni modales para la batalla
-Jajajajaja, de verdad que no-Sense examinaba las riquezas traídas del castillo de Beles, todo lo encontraba agradable-Supongo que recogiste tu parte
-Como bien sabrás los bienes materiales no son mi interés ni el de mi señor-Ishane levantó su cayado y lo dirigió a Sense-Quieres que te muestre a ti cual es la parte que mas me interesa de un cuerpo?
-Deja mi alma tranquila hechicero asqueroso-
Sense apartó el bastón y siguió caminando frente sus hombres que exhibían las riquezas, luego se subió a la tarima sobre la cual se encontraba su trono, allá en lo alto se sentía realmente poderoso, miraba a sus hombres vitorear su nombre, y se le llenaba el pecho de vanidad, de pronto un quejido le hizo buscar con la mirada, entre sus hombres diviso a una menuda muchacha, le pareció algo raro, pero sin duda se molestó aun mas al ver que no era una sino tres
-Que mierda es esto? Acaso no se les dio la orden de acabar con toda esa gente?-Sense ordenó con la mano que le acercaran a las muchachas-Quienes son estas?
-Eso es algo que deberás arreglar con tus hombres, nada tengo yo que ver con ello-Ishane se subió a la derecha del trono de Sense y miraba a las muchachas, reconoció a Argid y le dedicó una sonrisa malévola
-Señor, rey mío, estas son las hijas del Décimo, pensé que serían un buen regalo...-la frase no fue terminada, la cabeza de Balen, el áspero que dirigía junto a Ishane aquel grupo salió despedida, la espada de Sense volvió rápidamente a su vaina
-Pensar? desde cuando un áspero piensa?-Sense se acercó a Argid y para sorpresa de las princesas habló en idioma Continental*-Son realmente bonitas, ya veo cual fue el interés de mis hombres; como verás pequeña princesa somos seres que te resultaremos repugnantes, sin embargo tenemos también mujeres ásperas y que disfrutan nuestra compañía...
-O las obligamos que disfruten!- se escuchó entre la muchedumbre el grito de algún entendido en el idioma de abajo, y la risa general acompañó el comentario en idioma Asperiano
-jaja, como te decía mis hombres sin embargo encuentran bonitas a las mujeres de tu reino, de tu raza-Sense se acercó tomó de la cintura a Argid y la puso al borde de la tarima-como eres una princesa te daré un trato especial
-Mátame maldito animal-Suplicó Argid-acaba conmigo por favor
-No , aun no, te explicaré, mis hombres las eligieron a ustedes, pero como verás, son muchos... y como eres una princesa te daré una oportunidad única- Sense cerró su mano enorme alrededor de la cintura de Argid y la levantó en lo alto dejándola suspendida sobre todo el ejército allá abajo-elije a uno de mis hombres también tú, o dejaré que ellos decidan quien va a beneficiarse de tu virginidad, y te aseguro que allá abajo no tendrás ya chance de elegir, sin embargo si elijes, el afortunado será tu exclusivo dueño, es mi trato con tu real persona, después de todo eres una princesa, jajajaja
Argid, en ese momento dejó de pensar en todo el terror que le causaba la sola visión de aquellos seres, se le vino a la cabeza la imagen de Anjus y de su padre y entendió que ya no estaban allí para protegerla, de pronto sintió bronca, ese mismo sentimiento empezó a apartar la resignación que tan solo segundos antes había acabado con todas sus esperanzas, solo sentía ira en su interior,  y esa bronca tenía implícita la figura de el tétrico mago que se encontraba a sus espaldas, tenía a pocos metros a Ishane, lo quería a el, deseaba con toda su carne tenerlo a solas para hacerle pagar todo el dolor que le había causado
-Lo quiero a él- dijo estirando su brazo hacia Ishane-es con quien quiero estar
-No es justo!-se escuchó abajo-el no es un áspero
-Interesante! era de esperarse que una de ustedes eligiera a Ishane, sin embargo el no es uno de mis hombres-Sense la levantó aun mas alto- Ahora míralos bien y elije uno
-Quiero al nigromante! Es mi derecho, mi trato de princesa...-Argid hizo valer la promesa de Sense, quien por segundos se quedo pensando y maldiciendo sus propias palabras anteriores. El bárbaro rey la bajó  y la empujó en dirección a Ishane
-que la disfrutes infeliz
-Puedo hacer con ella lo que quiero?- preguntó Ishane
-Así es, es toda tuya
Ishane miró a los ojos a Argid, realmente era hermosa, sin embargo no apartaba la mirada, buscaba algo en esos ojos, aunque era sencillo leer toda la bronca que en ellos había, estiró la mano hacia la doncella
-Recuerdas mis palabras princesa? te prometí que te reuniría con tus seres queridos- Ishane dejó escapar su poderoso arte ígneo, las llamas calcinaron a la mayor de las hijas de Beles en un segundo
-Argid!!!- gritó Apoidea corriendo hacia las cenizas de su hermana
-Como dije a tu novio muerto, mujer- Ishane vociferó- no soy de darles la oportunidad a mis enemigos de dañarme, era evidente tu elección
-Vaya genio, mira nada mas lo que hiciste-Sense pareció no haber visto nada, luego dirigiéndose a la protestante muchedumbre de su ejército dijo- no se preocupen, aun quedan dos damiselas
Sense se acercó a Apoidea quien se encontraba sobre el montículo de cenizas que alguna vez fueron su hermana; Apoidea la mas bella, la mas joven, la mas inteligente, era aquella con quien todos alucinaban estar, el bárbaro se agachó sobre la desconsolada princesa la cubrió con un brazo y le susurró al oído
-Pequeña dama, es tu momento de elegir-tomándole por atrás casi como un padre, del mentón dirigió su mirada hacia los ásperos eufóricos-elije a uno de mis niños o deberé dejar que ellos elijan
Apoidea pareció perder todo el ánimo que la caracterizaba, no atinaba siquiera a mirar a los hombres que allá abajo gritaban por ella, sin embargo sus manos buscaban llenar un pequeño vial que llevaba consigo con las cenizas de su hermana, las lágrimas en sus ojos no parecían causar efecto en Sense
-Mis hombres se impacientan niña, o elijes en tres segundos o irás  a ponerte de acuerdo con ellos directamente...-metiendo la mano bajo la falda de Apoidea, parecía buscar algo, luego dirigiéndose a sus hombres- es toda una princesita...
-Argid... Argid...
-Uno...dos...
-Argiiiiiiddd.....
-Ya veo, en fin-Sense retiró su mano, se apartó un poco, su pie derecho aplicó toda su fuerza sobre la frágil espalda de la joven, empujándola escaleras abajo-decidan ustedes pero traten de que este viva, esa chica realmente no tiene perdición alguna-Apoidea rebotó entre los escalones, con la espalda destrozada, y una pierna rota en su transcurso al suelo, se encontró totalmente indefensa en medio de cientos de ásperos
El griterío de los bárbaros riñendo y de la pobre princesa siendo estirada de un lado a otro pareció no causar ningún efecto en Sense ni en Ishane, luego dirigiéndose a la aterrada Anaxye
-Es tu turno preciosa, ya viste la suerte de quien no sabe elegir y de quien no elige, así que sé prudente en tu siguiente paso- luego mirando el revuelo de abajo dijo-Veo que tu hermanita los mantendrá ocupados un rato, por lo cual veo difícil que puedas elegir de momento
-No hace falta, te elijo a ti Sense- Anaxye pareció cambiar totalmente su semblante
Sense mirando a Ishane, no sabia que responder
-Yo que tu, haría lo mismo que con la mayor, deshacerme de una peligrosa enemiga- dijo el hechicero
-No me preocupa lo que pueda hacer esta zorra-Sense miró a Anaxye-se nota claramente cual es su plan, sin embargo le haré el gusto
Sense estiró la mano, asió a Anaxye con fuerza, la atrajo hacia él, en verdad era ella mas alta que cualquier mujer belesiana, incluso comparándola con Ishane salía ganando, y tenía una figura esbelta, Sense recorrió sus curvas apretándola contra sí, la arrastro hacía sus aposentos que no estaban sino unos metros mas allá de su trono
-Ciertamente se nota que nunca has visto siquiera a un hombre con pasión-Sense podía notar el horror de ella al pensar en un hombre-pero no te preocupes, eso puedo cambiarlo con noches y noches de lujuria, pero no sueñes despierta niña-
-Yo tampoco te daré la oportunidad que estas buscando perra, y te demostraré que el Gran Rey Sense no es ningún estúpido-luego lanzándose sobre la chica-el Gran Rey Sense es demasiado para ti mujer, ya lo verás
Aquello fue lo último que se supo de las princesas, y el fin de la familia de Beles el Décimo..."
-Vaya, interesante y triste final el de estas chicas, sin embargo este escrito debe tener al menos unos cinco o seis años, y dudo  de su procedencia y veracidad- dijo Marbug
-No sé, esta en asperiano- comentó Zoster- de todos modos bien es cierto que esos malditos destrozaron a Beles y su corte, hace alrededor de seis años- el mas grande de los dos mercenarios releyó las hojas buscando nombres, fechas, algo que le indicara que aquellas hojas valían algo para los historiadores de los pueblos cercanos-sin embargo creo que acabaron con esas niñas en el propio castillo de su padre, esto no debe ser mas que falsos escritos de algún asperiano detestable
-En primer lugar no entiendo porque un áspero escribiría algo- comentó Marbug- y lo que es mas extraño no se porque mentiría sobre algo como eso
-La gente, es mucha y cada una tiene una forma de ser y hacer las cosas misteriosas- le respondió Zoster-también puede ser algún manuscrito de algún historiador que quería ganarse unas monedas y al final no se atrevió a venderlas
-O no lo dejaron-dijo Marbug señalando las derruidas y calcinadas ruinas de lo que pareció ser una morada-acá nadie vive hace años, de igual forma, guarda eso que encontraremos donde venderlo o al menos servirá para una buena fogata

Habían pasado seis años casi desde que los Ásperos derrotaron y derrocaron a Beles, sin embargo así como invadieron el territorio, se retiraron una vez cumplida su tarea, no les interesaba las tierras, Sense se contentaba con haber destrozado a su enemigo y hacerse con su fortuna, e Ishane tenía como principal objetivo conseguir el mayor número de almas posibles para su amo, quien aun nadie conocía; el antiguo reino de Beles ahora simplemente era conocido por su histórico nombre "Sonoría"
Sonoría fue llamado desde hacía centurias, incluso se decía que milenios antes de la dinastía de Beles, cuando la familia Beles llego al poder cada rey asumiente de dicha orden se hacia llamar Beles, era justamente Décimo aquel que llevaba el número diez en la asunción al trono, ironía, casualidad o tal vez capricho de sus padres; era llamado entre los forasteros al reino por el nombre de Deci Beles, sin embargo su dinastía había sido acabada con su muerte y posterior ejecución de toda su corte, se decía que sus hijas habían sido asesinadas en el asalto a su castillo sin embargo otros rumoreaban que fueron llevadas por los bárbaros como ofrenda a su rey o bien para satisfacer sus mas bajos instintos, estos últimos hechos nadie podía confirmarlo o desmentirlo, la realidad era que no quedaban rastros de la familia real en ningún lado, algunos llegaron a decir que un hijo no reconocido oficialmente de Deci Beles había sido apartado de la familia varios años antes del nacimiento de Argid, sin embargo tampoco estos rumores tenían bases creíbles salvo el puro relato pasado de boca en boca
A lo largo de esos años de anarquía, algunos nobles sobrevivientes y otros autoproclamados nobles se veían en la necesidad o bien deseaban para beneficio propio , la creación de un nuevo gobierno, sin embargo tenían temor a que un nuevo orden político volviera a atraer la atención de Sense , Ishane y los ásperos; fue uno de estos mercenarios que abundaban en el territorio que descubrió una realidad que tranquilizó a quien lo había contratado, Sense ya no se encontraba en Aspería ni tampoco Ishane, se decía que habían marchado al Oeste del continente a Tierras de los Anais, o incluso cruzado las aguas de Marynas a otro continente.
 El "noble" que había contratado a varios de estos mercenarios era un antiguo terrateniente del reino pero sin embargo ni siquiera había participado en sesión alguna por puestos de la nobleza, se había hecho de su título luego de que los registros del reino fueron destruidos y su poder monetario y fuerzas mercenarias le afianzaban y validaban su cargo, como él muchos habían ganándose su calidad de noble, a puro uso de la fuerza, matando nobles legítimos o adueñándose de cargos ausentes, construyendo falsos árboles genealógicos o simplemente reescribiendo historias, este hombre era Pándemus y cuando la noticia de la ausencia de Sense en territorios fronterizos le fue comunicada se empezó a hacer conocer como Pándemus de la casa del Décimo, no dejó saber al resto de nobles que los líderes enemigos ya no eran una amenaza cercana , se decía incluso que mató al mercenario que le trajo la información en el mismo momento de la paga, y con su "valerosa y desafiante actitud" se dio a conocer como aspirante inmediato al vacío trono del reino
Durante semanas los hombres de Pándemus recorrieron gran parte de Sonoría convenciendo a terratenientes, fuerzas militares y nobles que asistan a sus asambleas, a quienes se negaban simplemente los asesinaban, no quería dejar ningún contrario a su futura orden, ni dejar posibles enemigos que pudieran unirse y conspirar en su contra; sin embargo no podía autoproclamarse rey así nada mas, debería tener el apoyo de la mayoría de quienes asistieran a sus reuniones, y para ello tenía un plan perfecto, no había duda, estaba decidido a hacerse con el poder de la región.

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Era fría aquella mañana, el pequeño asentamiento en el Valle de Sonora era conocido como "la Casa de Circe", en memoria de una mujer que había conquistado el corazón de quien construyó el modesto hogar y sus contiguos edificios que eran, un granero, un depósito, la caballeriza y algunas chozas menores para uso de la servidumbre; sin embargo hacía un par de generaciones que el pionero constructor había fallecido, y en el lugar ostentaba el título de terrateniente su nieto, un buen hombre llamado Iraleón, quien residía en el lugar con un hijo mayor llamado Varyleón y la menor Circe, era costumbre llamar por ese nombre a las niñas de la familia nacidas bajo ese techo desde hacia dos generaciones; la madre sin embargo había muerto en los ataques ásperos, poco se sabía de como salvaron su vida Iraleón, sus hijos y algunos campesinos, sin embargo a lo largo de esos años acogió en su hacienda a vagabundos, huérfanos o malheridos que llegaban a sus portones a pedir asilo, con ellos fue nuevamente engrosando el número de sus sirvientes.
Si bien Iraleón consideraba a sus acogidos como sirvientes, nunca dejó de tratarlos de la mejor manera y les dejaba la opción de marcharse cuando así lo considerarán necesario, siempre tuvo un trato casi de amistad mas que de autoridad con ellos; sin embargo su hijo quien recientemente había llegado a la  madurez comenzó a creer que aquellas personas eran de su propiedad e incluso había sugerido a su padre que el mismo castigaría cualquier falta a su autoridad o trabajo mal hecho por ellos; esto no gusto nada a Iraleón quien aquella mañana luego de otras de esas discusiones le dijo
-Hijo mío si bien estas personas nos sirven, son seres humanos como tu y yo- luego acomodando el cuello de la camisa de su hijo-nunca olvides lo que tu madre te enseño sobre las personas
-Otra vez con tus sermones padre-Varyleón se apartó y salió de la habitación, luego ofuscado se dirigió a sus aposentos, sentándose en un taburete, cogió un encuadernado de la biblioteca que su padre le había armado, era justamente uno reciente que había comprado a un grupo de mercenarios- Jum, la buena lectura de estos escritos, aunque sean nada mas que fantasías escritas por algún perro ostentoso de mi oro me hará olvidar mis malas ideas
"Diario de Marbug...
                                     ...en todo caso algún tiempo recorrimos parte del territorio asperiano...."
En ese momento entró en la habitación la muchacha que se encargaba de el aseo de la ropa de la casa, sin decir palabra pasó a sus espaldas y recogió algunas prendas y unas sábanas, Varyleón cerró el encuadernado, miró de reojo a la chica, no tendría mas de quince o dieciséis años, hacia unos años que había formado parte de la servidumbre de la familia y como a todos ellos Varyleón la sentía como de su propiedad, por la mayoría de ellos sentía una mezcla de superioridad, asco y recelo, sin embargo había algunas muchachas que le resultaban agradables a la vista, y las deseaba, era el caso de Syras la joven que a sus espaldas clasificaba sus prendas
Aquel día para Varyleón había empezado mal, el frío del clima, su padre y su desautorización sumada a su consiguiente sermón lo habían puesto de mal humor, y estaba a punto de empeorar; por alguna razón aquel día Varyleón hizo algo que venía pensando hacía muchas noches, cada vez que veía a alguna de las chicas de la servidumbre pasaba horas meditando esto; Syras a punto de abandonar la habitación sintió la gran mano fría y áspera posarse sobre su cintura y el consiguiente arrastrón hacia el pecho de Varyleón, sorprendida momentáneamente no atinó a decir palabra, quedó cara a cara contra aquel hombre que la doblegaba en tamaño, la mano de él se movió de la fina cintura hacia la redonda nalga derecha de Syras; luego violentamente empujó a la joven contra la puerta impidiendo su apertura y sus dedos comenzaron a bordear su falda con intenciones de levantársela; Syras pareció despertarse de un sueño, Varyleón solo sintió el dolor en su mano aventurera y se vio de pronto rodillas en el piso; la mano antes tan autoritaria ahora se encontraba totalmente doblada y adormecida, la mano de Syras lo tenía sujeto por la muñeca y casi había roto la extremidad del hombre, mirando a los ojos de la muchacha por breves instantes sintió el temor mas grande que jamás había experimentado, aquella niña tan frágil y menuda que hacía segundos casi se moría de sorpresa ahora parecía matarlo con la mirada, esos ojos verdes marinos parecían haberse vuelto rojos infernales, las cejas totalmente unidas en el medio realmente asustaban
-Señor, que cree que hacía? -Preguntó Syras mientras apretaba aún mas la muñeca- Supongo que no es mas que una simple locura juvenil lo que se le haya ocurrido- luego inclinándose, volvió a quedar cara a cara con Varyleón- Aunque viéndolo bien usted de joven poco ya tiene en su cuerpo-soltando la mano del hombre, acomodó su falda, sin apartar la cara de aquel sorprendido ser- Que cree que hacía usted señor?
Varyleón viéndose libre y notando que la furia inicial de Syras comenzaba a disiparse pareció tomar coraje
-Maldita perra, no eres mas que una puta huérfana de mi propiedad- apartándose de la muchacha hacía su cama y desplomándose sentado sobre ella prosiguió- Comes de mi comida y te abrigas bajo mi techo, debería hacer contigo lo que me plazca niñata
-Justamente Señor, soy muy niña para las cosas que usted pretende- Syras ahora ya mas calmada terminó de juntar las prendas que había dejado caer- no se preocupe, pronto no comeré mas la comida de su padre ni estaré bajo la Casa de Circe, la cual también es propiedad de Iraleón, no suya "señor"-Varyleón no entendía como aquella joven podía contener tanta fuerza en sus manos, y tanta influencia con la sola palabra, realmente lo había llegado asustar por momentos, luego viendo como Syras nuevamente salía de su habitación tan calmada como entró, se puso a reflexionar, tratar de acordarse fechas, sucesos, algo tendría que haber pasado antes, pero no lograba encontrar en su mente antecedentes con Syras familiares a lo ocurrido aquella mañana, también le incomodaba las palabras finales de ella, era obvio que pensaba dejarlos pronto
-Esta zorra... esta bruja- refunfuñaba, así estuvo media mañana pensando y comiendo bronca-Debe ser hechicería, brujería, es un ser del demonio
-Que pasa hijo, aun pensando en nuestra discusión?-pregunto en la mesa del mediodía Iraleón notando que su hijo hablaba entre dientes
-No es nada padre- minimizó la situación el hijo
-Ahora le dices nada a esto- dijo Circe, la joven morena bajándose de su silla y agarrando la mano de su hermano dejándola sobre la mesa- Syras es temible no?
-Err… Circe! maldita mocosa entrometida- Varyleón bien sabía de la astucia de su hermana sin embargo no había tenido ningún indicio de que esta haya visto su altercado con Syras, igualmente la realidad estaba en la mesa, su mano amoratada , la muñeca marcada y los ojos penetrantes de su hermana, la sonrisa picaresca de ella y la afirmación seguida
-Mi hermanito manoseó el culo de Syras, incluso intentó tener intimidad con ella- Circe aunque nunca había tenido amoríos sabía bien de lo que hablaba- pero grande fue su sorpresa cuando esa puta le ofreció resistencia, debo decir que hasta a mi me dio miedo aquella mirada , hermanito, ji ji ji
-Circe! que son esas palabras! -Iraleón sabía de la naturalidad de su hija para decir las cosas pero no dejaba de sorprenderse de lo ocurrido
-Es así como Vary llamó a Syras, "una puta huérfana de su propiedad"- sonrió Circe, luego volviendo a su asiento-solo repito lo que oigo papito
-Varyleón! explícate inmediatamente- vociferó Iraleón- que son esas cosas que dice Circe
-Nada tengo que explicar padre-Varyleón se levantó de la mesa, miró a su hermana-maldita harpía, tu si tendrás que explicarle a padre lo que comentó Syras de su futuro
Varyleón salió y dejo a padre e hija solos, el hombre miró a su protegida y ella supo que debía hablar
-Creo que Syras va a dejarnos pronto, por lo que dijo a Vary, planea marcharse en breve- se apuró a decir ella- quizás sea lo mejor para ella y para nosotros
-Que quieres decir hija mía?
-Esa muchacha, Syras es realmente de temer- Circe comentó los hechos ocurridos con Syras y su hermano tal cual sucedieron-ella acá no estará nunca tranquila con hermano acechándola y para serte sincera, creo que ella es un peligro para nosotros
-Creo que exageras en todo esto, sin embargo hablaré con la muchacha para sentirme tranquilo-Iraleón terminó de comer y se retiró al exterior
Los sirvientes acababan de comer también y algunos que no cumplían tareas en ese horario decidían mediante un juego simple de cubos quien lavaría los utensilios, estaban justamente jugando cuando llegó Ira
-Ah dados! hace rato que no juego con ustedes- sonrió el amo y los jugadores le devolvieron el saludo alegre
-Se llaman cubos , señor! aunque antaño lo llamaban "dados" hoy en día no se usa ese término- dijo Vogelan, el capataz de una de las cuadrillas de campesinos-sin embargo debería unírsenos de vez en cuando y quien le dice que no sea usted quien limpie nuestros cacharros
Los demás rieron y estuvieron de acuerdo con que Iraleón debería jugar con ellos, sin embargo el hombre no tenía intenciones de eso en aquel momento así que agradeció la invitación y cambiando el semblante para que notaran que estaba realmente interesado en otra cosa preguntó
-Alguno sabe donde está Syras?- casi al momento escuchó a sus espaldas
-Aquí señor, desea algo? , se me olvidó alguna tarea quizás?-preguntó la muchacha acercándose
-Solamente quería disculparme por mi hijo- lo demás ajenos a todo el tema no entendían de que se hablaba- y quería saber si es cierto que planeas marcharte en breve de aquí
-Las disculpas no son necesarias señor, usted nada tiene de culpa-luego mirando hacia lo lejos mas allá de los campos de Iraleón pareció soñar despierta, sus ojos se le llenaron de melancolía y dijo- Lo demás es cierto tengo que buscar mi propio destino, el cual no está en estas tierras
Los demás que escucharon las palabras de Syras, parecieron tomárselo a broma y uno de ellos dijo
-Estas muy chica aún para buscar marido, deja de soñar niña
Syras pareció no oírlo y luego dirigiéndose al dueño del lugar dijo
-No soy muy importante para usted ni para su casa-y siguió-así como ustedes tampoco lo son para mí, mi estadía aquí esta casi pagada y solo espero cumplir con ello y un mejor clima para marcharme
Iraleón quien siempre había consentido cualquier partida de sus sirvientes aquella ocasión se encontraba sorprendido, no podía entender porque alguien tan joven planeaba alejarse del único lugar seguro que había encontrado luego de las incursiones asperianas, sin embargo no estaba en sus planes el esclavizar a nadie, así que solamente dejo entender que la idea de Syras aunque no le gustaba la aceptaba...
"fragmento de un escrito, presuntamente la autora del mismo es Circe, una joven muchacha del Valle de Sonora, Señora del lugar conocido como Casa de Vary
... el cuerpo sin vida de Varyleón fue arrojado puertas adentro de mi casa, mi padre malherido se abrazó a él y suplicó por mi vida, los hombres de Pándemus sin embargo no tenían intención de dejar amos ni sirvientes vivos en ese lugar, la negativa anterior de mi padre al reconocimiento real de Pándemus nos había condenado a todos en la Casa de Circe a muerte inmediata.
La mano de uno de ellos aferró mis cabellos, estampó su aliento asqueroso en mi cuello y un frío sudor corrió por mis espaldas cuando lo sentí hurgar mis ropas, arañé su rostro y el puñetazo no se hizo esperar, me arrojó sobre la mesa y volvió a golpearme, la sangre en mi ceja derecha brotó fluidamente, lo vi todo negro y sentí como sus repugnantes dedos me arrancaban la ropa, escuché a mi padre gritar mi nombre, el de mi hermano y también el de Syras, en ese momento pensé que estaban haciéndole correr mi misma suerte a aquella huérfana, esperaba el momento que mi última prenda fuera arrancada, pero en realidad deseaba morirme antes, sin embargo ninguna de las dos cosas sucedieron, el grito de mi padre y los de los soldados me despabilaron y logré entreabrir los ojos, en medio de tanto caos, creí ver una luz , algo que se movía de soldado a soldado, me parecía verlos caer...
...Syras era formidable, en su mano zurda una espada acababa con los hombres de Pándemus como si fueran soldaditos de juguete en manos de un niño travieso, su menudo cuerpo antes siempre enfundado en ropas campesinas, ahora estaban cubiertos por un conjunto rojo, el escote le llegaba hasta el comienzo de sus pechos, las mangas de aquel atuendo precioso terminaban en sus mismos hombros, esa especie de musculosa le llegaba a la cintura donde un cinto separaba la prenda y la convertía en una falda que le llegaba a medio muslo abierta a ambos lados y bajo ella unas calzas hasta las rodillas, también tenía parte de esa prenda en las muñecas, tobillos y pies, realmente nunca había visto a mujer alguna vestida para la pelea y me impactó su gracia para usar aquel atuendo, pero lo mas sorprendente era verla acabar con aquellos fieros hombres, uno de ellos trató de asirla por los largos cabellos dorados rojizos que se encontraban atados en una cola que le llegaba hasta mas abajo de la cintura, sin embargo al intentar arrastrarla, no sintió mas su extremidad, miró su "mano" y el muñón le hizo saber que ya no tenía tal, igualmente no tuvo tiempo de lamentar su pérdida, la espada de la muchacha le arrebató la vida cercenándole media cara, si bien sus movimientos eran gráciles y femeninos, la furia de sus ataques no tenían nada de sutil ni artístico; en un salto hacia el que comandaba el grupo de asesinos le despojó del aliento vital a tres soldados que intentaron cerrarle el paso, nunca supimos que hizo pero los tres cayeron muertos y allí quedó ella frente al maldito que masacró a mi hermano, la espada se llenó de luz, aquel artefacto del infierno claramente se volvía poderoso cuando caían enemigos bajo su filo
-Te pedí cordialmente que me dejarás marchar, sin embargo no lo hiciste así- reprochó ella acomodándose el cabello hacia adelante por sobre su hombro derecho, era realmente bella y parecía tan distinta a la Syras que habitualmente había visto limpiar mi ropa durante tres o tal vez cuatro años, luego poniéndose entre mi padre, mi persona y lo que quedaba de aquella cuadrilla- Ahora es momento de pagar , tanto de ustedes como mío- en ese momento no entendí pero creo que ella se refería a que estaba en deuda con padre
Syras atajó el martillazo que iba a su cabeza levantando la mano derecha y poniendo la muñeca roja en el recorrido del arma, atajando el contundente objeto, por el ruido metálico entendí que bajo los accesorios de su vestimenta se encontraba protegida por algo mas que simple tela, giró y pateó con la pierna zurda la cabeza de aquel soldado, el cuello se le despedazó y cayó pesadamente a espaldas de Syras que saltaba a su siguiente víctima, la espada pareció brillar adquiriendo el alma del muerto reciente como con las antiguas muertes, chocando y haciendo pedazos la espada enemiga que trató de parar su ataque, infundada en luz se introdujo en el desafortunado soldado , saliendo del mismo volvió a brillar, era realmente algo inquietante para todos incluso para mí, esa espada daba miedo, podía sentir el hambre de almas que tenía , sin embargo ella se sentía tan segura empuñándola
Yo semidesnuda me arrastré hasta un rincón donde vi algo de mis prendas arrojadas, en ese momento dejé de mirar, solo escuché el grito del líder de aquella cuadrilla de asquerosos soldados, uno de mis ojos hinchados no podían ver y el otro comenzó a cerrarse, horas mas tarde cuando desperté padre me dijo que me había desmayado por la pérdida de sangre sin embargo ya estaba mejor, Syras ya no se encontraba, Varyleón ya había sido sepultado por los hombres de mi padre que no habían sido asesinados, todos allí decidimos quedarnos a pesar del seguro retorno de gente de Pándemus en un futuro, aquella era nuestra morada hacia generaciones y el único lugar que muchos de los allí presentes jamás tendríamos, desde entonces la hacienda cambio de nombre, estuvimos de acuerdo, de ahora en mas se llamaría "Casa de Vary" aunque algunos cercanos que saben de la historia regional suelen trazar mapas y nombrarla por su antiguo nombre, nunca mas supe de Syras, salvo que se marchó al Este, hasta meses después de visitar la antigua corte de Beles, pasó a visitarnos y averiguar sobre el pequeño Rex para encaminarse con sus nuevos amigos hacia el Oeste"
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La irrupción de los hombres de Pándemus en la "Casa de Circe" había acelerado los planes de Syras, el crudo frío invernal azotaba sus mejillas, enfundada en pieles animales caminaba por los blancos senderos níveos del Valle, tenía intenciones de contactar con mercenarios del Reino y aún mas ambiciosa su idea era de encontrar al mismo Pándemus quien se había proclamado señor de Sonoría, las tierras nobles estaban al extremo Nordeste del Reino , en las planicies de Silasol, donde se perdían las fronteras del Valle de Sonora, abrió el mapa proveído por su antiguo amo y calculó que estaba llegando a mitad del Valle, en pocas horas o minutos debería encontrar una taberna, la cual solo figuraba con el nombre de Alesias
Era casi de noche cuando divisó las ruinas de lo que alguna vez fue una gran aldea,  según Iraleón lo que quedaba de Alesias incluía la posada que se reabrió después del retiro de los ásperos del reino, así que no se desanimó y siguió tratando de avistarla, caminó durante un rato cuando en la bruma divisó unas luces que se encendían unos trescientos metros mas al oeste de donde se encontraba, se dirigió al lugar, la noche en aquella época era una asesina mas, cada año el invierno era mas y mas helado, algo estaba cambiando el mundo y se notaba en su clima cada vez mas hostil, sin embargo Syras no pensaba en estas cosas, solo le interesaba pasar a buen resguardo la noche, no podía dejarse matar por un poco de frío.
Golpeó las puertas del lugar, durante minutos nadie respondió sin embargo se podía sentir el movimiento adentro, insistió golpeando la puerta, primero moderadamente con los nudillos de su mano, al no tener aldabas decidió que debería ella misma proveerse de algo mas contundente, desenfundó su espada y con el mango de la misma provocó un verdadero caos sonoro en la vieja puerta
Al cabo de segundos se escuchó la voz de una mujer del otro lado, las negociaciones por la estadía, las precauciones antes los forasteros, todo el ritual para dejarla entrar duró alrededor de cinco minutos, al cabo de los cuales le abrieron la puerta
-Vaya sorpresa, no eres mas que una cría- se decepcionó la mujer que abrió la puerta, sin embargo ella misma no aparentaba tener unos dos o tres años mas que Syras-pasa, ya veremos si puedes pagar tu noche aquí, igualmente mi padre tiene mucha ropa que podrías lavar para cubrir deudas
-No es mi intención volver a tocar una prenda-Syras sacó un pequeño monedero de una de sus talegas, lo arrojó sobre la mesa mas cercana y dijo-allí tienes tu paga, quiero una habitación donde dormir nada mas
Algunos hombres que en mesas mas allá compartían alguna bebida, consideraron imprudentes sus actos y comentarios, ella sin embargo pareció no notarlos, siguió a la muchacha escaleras arriba y desapareció de la vista general; entre las sombrías figuras de los concurrentes a aquella posada, destacaban los dos mercenarios
-Interesante no crees Marbug?-Dijo Zoster a su compañero-Sería fácil entrar a sus habitaciones y hacernos con esas talegas que deben estar llenas de oro-la sonrisa grasienta del mercenario sin embargo parecía no agradar a su compañero-Incluso podríamos aprovechar otras cositas de esa muchacha que se ve tan bonita y sola
Marbug realmente se encontraba fastidiado y aunque todo lo que decía su compañero le parecía fácil de hacer, encontraba la compañía de aquel tipo desagradable
-Basta Zoster! Deja de decir estupideces- Marbug se levantó y recogió varias hojas de papel que se habían desparramado en su arranque de ira-solo quiero llegar donde Pándemus y venderle estos escritos
-Jajaja ese puto escrito en asperiano no son mas que idioteces-estalló en carcajadas el repugnante ser-incluso tus cuentos escritos en tus diarios tiene mas sentido que esa mierda acerca de las hijas de B...-Zoster se dio cuenta que estaba a punto de mencionar en público el nombre del antiguo monarca, eso le hubiera significado la muerte si llegaba a oídos de Pándemus, puesto que habían prohibido la sola mención de Beles o su dinastía
-Decías algo idiota?-sonrió entre dientes Marbug, luego mostrándole sus escritos-uno de estos cuentos nos esta dando de comer y tomar ahora mismo, no te olvides de la venta que hice en la Casa de Circe hace unos días
-Si no fuera así no faltaría ocasión de encontrar un desprevenido con dinero para hacernos con el- dijo Zoster- y esa chiquilla bien podría ser un caso similar
Marbug no quiso escuchar mas, se levantó y subió las escaleras con destino a la habitación que les fue concedida aquella noche en aquel lugar; minutos mas tarde Zoster hizo lo mismo, cada uno en un catre en la misma habitación se preparaban a pasar la noche. Habían pasado alrededor de dos horas desde que habían cerrado el lugar, parecía ser que nadie ya quedaba despierto, salvo Zoster que no podía cerrar el ojo pensando en Syras, su dinero y porque no en su cuerpo inocente, cuando giró hacia el rincón donde descansaba su socio se percató que el mismo no roncaba, cuando era normal que bufara como un toro al dormir
-Veo que no duermes, es que acaso te he contagiado mis inquietudes?-le dijo al "dormido" Marbug, este sin abrir los ojos solo refunfuñó y giró su cara hacia la pared
Habría pasado alrededor de otra hora cuando los hombres escucharon los quejidos provenientes de alguna habitación aledaña, reconoció el pervertido rápidamente que eran de Syras- Parece que nuestra amiguita esta jugando solita- dijo Zoster- o tal vez otro de esos perros que estaba abajo tuvo mi misma idea y la puso en práctica
-Cierra el pico y duerme, o al menos déjame dormir- maldijo el otro
Syras en sueños no podía borrarse la imagen de aquel maldito que destruyó su hogar, aquel ser aborrecible que tomó la vida de su madre entre sus manos arrojándola a una hoguera, su sueño se confundía a veces con lo sucedido en Dyapas, de vez en cuando Ytuva y su hijo acudían a su pesadilla, pero ella sabía que era solo un macabro juego de su mente
-Muere perra, tu alma es combustible para nuestro gran proyecto
Veía al mismo ser acercándose a su padre y hablar algo con el antes de ejecutarlo, arrancándole el corazón con la propia mano desnuda, a veces veía el cuerpo de sus padres en llamas, también entre sueños veía un gran martillo en manos de aquel ser, no podía sacar de sus pesadillas la sonrisa maligna ni el nombre de "Ishane" de su cabeza, sin embargo siempre soñaba lo mismo, y luego recordaba levantarse en medio de su aldea quemada, no recordaba porque quedó ella viva en ese estado, al final del sueño era una constante despertarse debido al ardor doloroso en la gran herida de su pecho
-Papaaaa!!!- la oscuridad total de la habitación de la posada, el ruido nocturno de la fauna invernal y los ronquidos cercanos la recibieron en su regreso al consiente- papá....padre...-Syras se sentó al borde del catre y buscó el brillo de su espada colgada en uno de los cabezales del mismo, luego tanteando su talega mas grande, buscó algo de comida, faltaban un par de horas aun para que amanezca, tenía sin embargo pagado su cuarto hasta el mediodía y quería aprovechar al máximo, no sabía cuantos días le tomaría llegar a los dominios de la "realeza"
En la otra habitación Zoster estalló en risas-Has escuchado? quiere un papito-dijo burlonamente, pero en ese momento notó que su compañero comenzaba a roncar, o al menos disimulaba para no oírlo, como sea ya no tenía sentido seguir tratando de convencerlo de llevar a cabo sus repugnantes ideas, se acomodó y trato de no pensar mas en Syras, al cabo de un rato Marbug escuchó los ronquidos de su compañero y agradeció a los dioses que se haya dormido
El sol matinal entrando por los cristales de la ventana hizo centro en los párpados de Marbug, quien se incorporó y llamó al otro mercenario, debían recorrer aun muchos caminos para encontrar cliente interesado en sus informaciones y tesoros ya sean robados, desenterrados, revendidos o falsificados, los mercenarios tenían como única meta la ganancia y tenían muchos métodos para ello , sin embargo los clientes con mucho poder mas allá de pagar bien sus honorarios, también podían pagar para que los ejecutasen si un producto o información no satisfacía sus necesidades, sin embargo lo que ellos llevaban a Pándemus sospechaban o al menos deseaban que fuera bien pagado por aquel
-Adelántate tu si quieres- dijo Zoster- yo voy a encargarme de un asuntito
-Puedes olvidarlo? no creo que esa niña tenga mucho mas oro del que viste-resopló Marbug, sin embargo la idea de los tesoros que podría llevar tan frágil persona también le incendiaban los pensamientos, aparte al igual que su compañero había reparado en la belleza de Syras a pesar de lo mucho que ella pretendía ocultarse en las pieles animales, realmente ser mujer en aquellos tiempos era algo riesgoso y aun mas ser una mujer solitaria
-Si quieres tu olvídalo, mas ganancia y placer para mí
Marbug se quedó planteándose la situación durante varios minutos, luego se alistó para salir y dijo a su compañero
-Esperáremos en las cercanías a ver donde se dirige, no sería prudente intentar algo aquí
-Como sea! esa indefensa mocosa será un buen botín para nosotros y sus pertenencias quizás sean algo valoradas por algún "noble"
Los hombres no eran nada prudentes en su hablar, y muchos de los concurrentes al lugar podían escuchar lo que decían, sin embargo a ellos eso no les importaba, tenían en sus ropas los sellos de la nobleza que indicaban que estaban trabajando para algún hombre poderoso y muy poca gente se atrevería a cuestionar sus charlas o sus actos

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Syras a mediodía ya se encontraba saliendo de la Posada, había averiguado donde podía conseguir una montura, puesto que no contaba con ninguna hasta el momento, la respuesta fue algo desalentadora, tendría que recorrer al menos unos diez días al Este para llegar a las Planicies de Silasol, en las cercanías del antiguo Castillo Real recién encontraría clima favorable para animales de cargas y monturas,  allí en Valle de Sonora solo eran montables algunas especies de oseznos, lobos militares o algún que otro ciervo, pero lamentablemente nadie se encontraba dispuesto a desprenderse de aquellos valiosos medios de transporte, asimismo las carreteras con transportes pagos se encontraban solo transitables en las Planicies, o sea no le quedaba mas solución que caminar, para peor la siguiente parada de su camino no sería muy próxima, según la Posadera Nubis, la siguiente taberna con abrigo se encontraba a poco mas de día y medio , pasando los bosques Gosien llegando a los límites mismos del Pasaje Níveo
A esa hora entre el mediodía y la media tarde, el sol en lo alto elevaba un poco las temperaturas y el tránsito del camino entre la Explanada de Alesias y los Bosques Gosien se componía esporádicamente por caminantes y carros que iban vacíos hacía Gosien y volvían con leños del mismo, por eso a Syras no le pareció extraño, o tal vez ni siquiera notó a los dos hombres que venían tras ella a unos cuatrocientos metros, al cabo de dos horas estaba a punto de llegar a los bosques, la vista del paisaje cambiaba abruptamente allí, toda la Explanada de Alesias era árida, sin vegetación alguna salvo inconstantes troncos muertos y helados, algunos que otros montículos de nieve interrumpían la uniforme y plana superficie, los vientos llevaban la escarcha a los caminos y cubría las recientes huellas dejadas por los caminantes, pero allá adelante el horizonte se veía de pronto separado, la blanca nieve de golpe desaparecía y se convertía en una pared natural de color marrón, cientos, miles de árboles secos eran la entrada a los frondosos Bosques de Gosien, al estar tan juntos y ser tan altos el eterno frío no los pudo vencer, allá arriba en sus copas vacías de vida la nieve se amontonaba y se volvía agua por sus muertas ramas en su transcurso al piso donde eran filtradas en el colchón natural formado por millones de secas hojas ancianas, el agua penetraba la tierra y por sus subterráneos conductos llegaba a el Arroyo de Gelydas, ese mismo arroyo que allí empezaba su vida era aquel que pasaba en su largo recorrido por lo que alguna vez fue Villa del Eco
-Hagámonos con ella ahora- sugirió Zoster
-No seas estúpido, cuando entre a Gosien tendremos mas chance de ocultarnos y que nadie nos interrumpa- Aclaró Marbug
-Esta bien , haremos como creas mejor- A Zoster le desagradaba darse cuenta que su compañero tenía mas cerebro que el, muchas veces pensó en deshacerse del mismo pero bien era cierto que Marbug escribía cosas muy  buenas e ideaba historias y planes convenientes que muchas veces le sacaron fortunas monetarias a nobles, posaderos y viajantes
Syras llegó al límite de la explanada de Alesias y suspiró aliviada al reconocer la entrada a los bosques en su mapa, recorrió unos metros y ya estaba caminando entre los colosos de madera seca; pensó que debía buscar el primer claro de agua en ese horario en que podía hacerse con un poco de ella descongelada y recogerla en su bombona y en su alcarraza, calculó que aun le quedaban dos o tres horas de sol y por lo menos dos horas mas después de esas que el clima le permitiría caminar, tenía que recoger el agua, buscar algunas frutas para acompañar su escasa comida y prepararse para pasar una noche a la intemperie, pensó que hojas secas podrían ser recolectadas para improvisar una fogata , en ese momento divisó entre el muerto follaje las cristalinas aguas del Arroyo, se sacó las talegas pequeñas del cinturón y la pesada atadura de su espalda que traía la gran parte de sus pertenencias, el sol filtrado le hacía llegar calor a esas horas, Syras creyó conveniente aprovechar que aquellas aguas se encontraban fluidas y abundantes y tomar un baño, no era muy común poder hacerlo dada las inclemencias del tiempo reinante así que quiso sacar provecho al horario, se sentó en una piedra al borde del agua dejando parte de sus cosas
Desató los cordeles que unían el pellejo animal en su frente, así también retiró la bandana que cubría su boca y cuello, poco a poco aquella silueta cuadrada y ruda de colores animales se iba transformando en la joven esbelta que era enfundada en su vestimenta de rojo vivaz, fue entonces cuando se sacaba las pesadas botas de cuero que detuvo sus movimientos, sintió las miradas de los hombres, giró hacia su izquierda y allí los vio



El mas joven parecía desinteresado en todo, miraba de reojo y miraba al cielo, se notaba que no estaba cómodo con todo aquello, pero también se notaba que era un tipo rudo, la cicatriz en su cara cruzando de mejilla a mejilla sobre su nariz, hacían saber que conocía la batalla o al menos las riñas, se veía por lo demás como cualquier otro hombre, salvo las dagas en sus botas y la espada en el cinturón, una piel animal cubría gran parte de su torso
Su compañero se veía mas adulto, el vello facial en su rostro y los dientes de metal no ayudaban en nada a su aspecto que era empeorado por unos cabellos inexistentes en lo alto de su cabeza y largos, oscuros en la región de la nuca, sin duda verlo era  repugnante, era entendible que Marbug se disgustara tan solo con su compañía
-Vaya, vaya chiquilla, no te detengas- dijo Zoster a Syras-sigue en lo que estabas haciendo, jajajaj, haz de cuenta que no estamos
-Preferiría que se larguen-Dijo ella buscando a ZerAm con el tacto de su mano zurda- o al menos esperen su turno lejos de mi cuando hago uso de estas aguas
-No deseamos usar el arroyo chiquilla-afirmó Marbug casi sin abrir la boca, le molestaba la idea de atacar a alguien como Syras, a pesar de sus años de trabajo como mercenario, decenas de robos, asesinatos, timos, estafas y cuanto delito contra otras personas haya sido su responsabilidad, al ver a Syras todas esas cosas, todas esas experiencias se le hacían inexistentes, percibía en ella algo mas fuerte que todo aquello que el había vivido
-Entonces lárguense y déjenme hacer tranquila, sigan su camino
-No seas insolente mocosa-Zoster desenfundó una daga por mano y señalando con una a Syras-ahora sigue con lo que hacías o te obligaré a que sigas
-Perdón? Eso acaso es un pedido?-ironizó Syras
-Es una orden!-Zoster mostró las insignias de Pándemus en su hombro y continuó-soy hombre del futuro rey de estas tierras y en su nombre...
-Futuro rey!?- la voz invasora cortó el discurso de Zoster-acaso son ustedes hombres de aquel que llaman Pándemus realmente
Entre los árboles surgió la enorme figura de un tercer hombre, si es que acaso se podría llamar hombre a aquel ser, tanto Syras como los dos mercenarios se vieron sorprendidos por la irrupción de aquel
Era masculino no había duda de acuerdo a las proporciones de su cuerpo, sin embargo era fácilmente un metro mas alto que Marbug quien era el mas alto de los dos mercenarios y mas ancho que cualquier hombre que haya visto Syras, su voz grave y dominante emanaba autoridad, sus brazos enormes sin cubrir dejaban escapar la seguridad de que había sido entrenado para cargar grandes armas o herramientas, su pecho no traía mas cubierta que un camisote de cuero curtido sin mangas ni cuello, visiblemente el frío no le incomodaba, pero lo mas destacable era su piel de color amarillo casi verdoso, por un instante Syras, Marbug y Zoster quedaron perplejos, aquel ser les recordaba en un primer análisis a los Ásperos, sin embargo Syras luego de mirarlo bien notó que si bien era alto y ancho no llegaba a la media asperiana, y la voz dejaba escapar palabras en Belesiano, ambos mercenarios tal vez notaron esas u otras cosas por lo que rápidamente la idea de un áspero fue descartada
-Lo que hablamos con la muchacha no es de tu incumbencia Vyperino- maldijo Marbug
-"vyperino"?-pensó Syras, según ella sabía, los vyperinos eran de las tierras al Oeste de Sonoría, eran de otra nación, de otra raza, seres con un pasado oscuro pero sin embargo ya sin conflictos con los belesianos
-Jajaja, vyperino? soy algo mas que eso , escoria- dijo el ser, acercándose decididamente a el arroyo- sin embargo lo que yo soy no es importante, lo que aquí importa es lo que ustedes son
-De que mierda hablas?- gritó Marbug
-Según la propia boca de tu amigo-señalo a Zoster-son hombres del usurpador Pándemus, eso es lo que son
-Basta de explicaciones inútiles- ahora no tenemos uno, sino dos colaboradores a nuestra causa- dijo Zoster- primero mataremos a este monstruo y nos haremos con sus pertenencias y después me encargaré de ti bonita
-Matarme? Para robarme?- aquel  ser salió de la sombra que cubría su rostro y en su boca acolmillada se pudo ver una burlona sonrisa, sus ojos parecían carecer de pupila alguna o eran demasiado finas como para notarlas a la distancia que se hallaba-ustedes los nuevos "nobles" y sus mercenarios son un virus, una enfermedad, y yo gustosamente sería la cura- gritó aquel , llevando su gran mano a la espalda asió fuertemente una larga vara de acero, al extraerla y acomodarla en su frente pudieron ver que en un extremo terminaba en una enorme porción aplanada y moldeada del mismo metal, formando un polígono, esa especie de martillo gigante, parecía simplemente un palillo en aquellas grandes manos por la facilidad con que lo sostenía
Syras saliendo de su asombro inicial, analizando lo dicho por aquellos tres hombres y viéndose envuelta de nuevo en la situación, desenfundó a ZerAm, enrolló una prenda de cuero que tenía cerca en el otro brazo y se puso en guardia espaldas al arroyo en medio de los dos mercenarios por la derecha y el vyperino en la izquierda
-Niña no te lastimes con tu juguetito, que ya tendrás tu turno-gritó Zoster al tiempo que se lanzaba contra el grandote, si bien no era ya tan joven, Zoster tenía aun habilidad con las dagas, su brazo hizo un movimiento dejando escapar el cuero que cubría su espalda, el pedazo de piel pareció envolverlo y desapareció repentinamente de la vista, el cuero de oso que antes cubría a Zoster cayó vacío al piso y su dueño pareció tragado por la tierra durante breves segundos, la gran martilla del vyperino golpeó el lugar donde debía estar Zoster pero encontró vacío el impacto, sus vacías cuencas oculares se agrandaron con sorpresa, en ese instante Zoster aparecía espalda a espaldas del vyperino, ambas manos unidas a la altura del pecho juntando las dagas y con brusco movimiento llevó el codo derecho con el impulso de ambos brazos a la nuca del verde ser, atontado el vyperino, recibió seguidamente un golpe adormecedor con la empuñadura de la daga que en esa extremidad llevaba Zoster
-Ya eres mío monstruo!- Zoster girando quedando ahora totalmente en ventaja con su enemigo atontado de espaldas, empezó a hundir las dagas una y otra vez en aquel- Mira que hablar de curas y enfermedades antes y ahora, mírate maldito!
Luego de diez o doce dagazos en la espalda de su enemigo, lo giró y terminó la combinación con una serie de punzadas al estómago y un golpe ascendente en forma de puñetazo, acompañado por el filo de su daga diestra
El vyperino cayó pesadamente, en un colorido charco de sus fluidos, tal vez sangre, quien sabe... Syras al ver la violencia de los ataques de Zoster, el cuerpo enorme aquel de un extranjero y tan recordatorio a los ásperos comenzó a temblar, sus dedos apenas sostenían a ZerAm en sus manos, sus ojos se cerraron y sus pupilas adentro bailaban nerviosas, sus dientes rechinaban unos contra otros, mordía su labio inferior al punto de hacérselo sangrar
-Aun es temprano para mieditos zorrita-Zoster terminaba de limpiar una de sus dagas contra su propia vestimenta- el monstruo ya no es molestia para mi plan inicial
Syras abrió los ojos, habían cambiado, ya no eran los ojos llenos de sorpresa de hacía unos instantes, se habían cargado de ira...

-Agradecería... que me llamaran...Henophyd... o al menos no monstruo...- balbuceó levantándose el vyperino a espaldas de Zoster, tomando al mismo de la calva cabeza con su enorme mano, cerrando los dedos fuertemente lo levantó como si fuera un  objeto , suspendiéndolo unos centímetros del suelo, luego apretando aún mas sintió el cráneo del mercenario crujir entre sus falanges
Zoster comenzó a perder el conocimiento, la mano de Henophyd estaba destrozando su cabeza, el aire no llegaba ya a su cerebro, sin embargo de pronto se encontró disparado hacia Syras
-Toma niña, creo que ya terminó conmigo, no se que querría contigo- dijo a modo de chiste, luego dirigiéndose a Marbug - y ahora tu hombrecito, contestarás unas preguntas
Marbug saco las dagas a medida que retrocedía sobre sus pasos al tiempo que Henophyd se le acercaba blandiendo la martilla
Zoster semiinconsciente se incorporó quedando frente a frente con Syras, si bien había tenido mala suerte en su encuentro con el vyperino, lo que siguió no fue precisamente lo mejor, Syras saliendo de su trance se encontró con aquel ser desagradable y semimuerto blandiendo una daga aun en su derecha y tambaleándose hacia ella, la muchacha manoteó a ZerAm, sin pensar casi su mano enfundada en cuero cerrada en un puñetazo destrozó lo que quedaba de mandíbula de Zoster, y en el movimiento brusco la otra mano acompañó la caída del mercenario en forma opuesta, la mano zurda ascendió llevando todo el largo del filo de ZerAm a lo largo del pecho saliendo del cuerpo a la altura de la garganta, así como caía muerto al suelo, el brillo en ZerAm hizo saber que había ganado la batalla
Henophyd se detuvo en su camino a Marbug, una vez mas sus ojos dejaron ver que se había sorprendido, giro hacía Syras y comenzó a caminar hacia ella, había sentido todo ese poder y tal vez por sorpresa, curiosidad o ambición quiso enfrentarse primero a ZerAm, casi se olvidaba de Marbug
-Interesante, e inquietante....-lanzó un martillazo hacia Syras quien lo atajó con la muñeca derecha casi sin mirarlo como algo natural, la batalla para ella era algo casi normal, casi como respirar, pensó Henophyd-esto de verdad no lo esperaba
Syras atajó dos golpes mas se hizo un espacio blandiendo a ZerAm haciendo que el vyperino se le aparte lo suficiente como para aplicar una de sus poderosas patadas, el monstruo puso su desarmada mano abierta a la altura de su cuello y atajó aquel pie vestido en cuero, lo sostuvo fuerte y pego un tirón, Syras se vio despedida por los aires, cayendo sin embargo grácilmente, casi como un ave posándose, nuevamente se encontraba frente a Henophyd
-Eres una luchadora, es sorprendente que te veas tan joven-dijo el luchador-las pocas que vi en mi reino estaban destruidas por la rudeza de los combates, sin embargo tu...
-Calla monstruo! con que intenciones me atacas- Syras aun conservaba toda su furia y ZerAm reclamaba mas almas
-... aparte de joven te ves aun bella-aquel no parecía tomar en cuenta igualmente el carácter destructivo adoptado por la joven-no creí ver mujeres como tu, es un sorpresa agradable...
En ese momento los ruidos de hojas crujiendo, hicieron saber que Marbug aprovechando la distracción de ambos salía huyendo de ahí. Henophyd con intenciones de seguirlo giró dándole la espalda a Syras, realmente no le tenía miedo así como ella tampoco a el, sin embargo al querer dar unos pasos, su mano adolorida por el ataque de la guerrera, y el resto de su cuerpo aun no recuperado del todo del ataque de Zoster, le hicieron hincar de rodillas, claramente no podía pelear al menos por un rato, se sentó en el suelo y extendió su mano a Syras
-Qué quieres monstruo? -preguntó ella guardando a ZerAm en su vaina, llevándola a sus espaldas y dejando caer sus largos cabellos sobre ella
-Repara el daño que me has causado niña- exigió el mostrando la mano que había utilizado para recibir el puntapié de la joven-el que lo rompe lo arregla, aunque a el no hay quien lo repare- dijo mirando el cadáver trozado de Zoster
-En primer lugar tu me atacaste, bien merecida tienes esa fractura- Syras acomodaba sus recipientes con agua entre sus cosas- y segundo deberías agradecerme el dejarte con vida monstruo
-Henophyd es mi nombre niña- acercándose a rastras el puso su enorme mano a escasos metros de Syras-agradecería si me ayudas a repararme, niña
-Syras es mi nombre
-Es raro no recuerdo un nombre así para señoritas de tu raza
-En realidad es idioma Continental, en Sonorio belesiano solían llamarme Sila-luego acomodándose sobre la piedra, levantó la mano del vyperino y la puso sobre su regazo, sacó la piel animal que cubría su propio brazo y comenzó a ensayar una venda en la mano de él, la notó extremadamente fría, era natural que anduviera sin abrigos, su cuerpo era casi tan frío como la temperatura reinante pensó ella

-No siempre es así-le dijo el adivinando los pensamientos de ella-puedo modificar mi temperatura de acuerdo a la del ambiente para no sufrir las inclemencias del clima- luego él hizo algo que la sorprendió, extrajo de entre sus talegas un vial y de él una especie de ungüento lechoso, se lo pasó por el estómago y el mentón en donde los últimos golpes de Zoster habían hecho impacto y al mismo instante estos se repararon cual  si nunca hubieran existido
-Podrías haber usado eso en tu mano-reprochó ella
-Y perderme la delicia de tu contacto- dijo el riendo estrepitosamente- madre tenía mucha razón
-De que hablas?- preguntó ella algo ofuscada, apartándose de Henophyd
-Las mujeres de Sonoría son hermosas- ella se sonrojó ante el atrevimiento de aquel singular personaje- las mas hermosas del continente según se dice

Syras mientras lo oía se acercó al cuerpo de Zoster, buscó entre las cosas que llevaba encima algo de valor, desde su improvisado asiento en el suelo Henophyd le reclamó - Las insignias de la nobleza, las reclamo como mi parte del botín
-Como quieras, aunque tiene pocas cosas de valor para ser un mercenario, lo único aparte de las insignias y su dentadura de metales, lleva unas páginas escritas en Asperiano
-Al menos tendrás para hacerte una buena fogata con ellos
-No sé primero tal vez los lea, bueno debo seguir mi viaje
-Yo también, adonde te diriges si puedo ser un poco mas indiscreto?
-Aun mas? no te contentas con decirme todas esas cosas de las mujeres de mi pueblo?-Syras le tiró las insignias no sin antes grabarlas mentalmente y guardó para ella las páginas escritas que llevaba el infortunado mercenario recientemente ejecutado-Te parecerá una locura pero, tengo pensado, ir a visitar lo que antes fue la colina de Beles, en donde se asentaba su castillo y también las Planicies de Silasol, la antigua capital de Sonoría
-Que intereses tienes en esos lugares algo alejados, sin montura una muchacha, aunque fuerte como tú no creo que sobreviva el viaje en este clima- comentó él
-Es mi destino, tengo que encontrar la forma de hallar a Ishane, y para ello debo ir a los lugares donde hay gente que lo vio por última vez en estas tierras, o sabe algo de él
-Ishane? el asesino de ébano? el maldito ser que hizo los planes de Sense una realidad?-Henophyd de pronto comenzó a apretar su puño-para que quieres encontrarte con ese maldito hijo de perra
-Es algo que me debe, sonaré estúpida, pero tengo intenciones que me pague- ella se incorporó, el sol comenzaba a bajar, creyó buena ocasión para volver a cubrirse con sus abrigos- en castillos del ex monarca Décimo espero encontrar algunas respuestas, y con el amo de los mercenarios Pándemus otras mas
-Pues bien chiquilla, nuestros caminos coinciden en algunos puntos- Henophyd tomó la talega más pesada de Syras y se la acomodó al hombro-te acompañaré hasta llegar a las Colinas de Beles más allá del Pasaje Níveo
-Realmente me pone incomoda viajar con alguien-protestó Syras-sobre todo si ese alguien es...
-...un monstruo feo y amarillo -completó el la frase- puedo mantenerme bien oculto en mis abrigos
-No es eso, los hombres, no me inspiran confianza-sentenció ella-la gente en general despierta en mi poca credibilidad, en cuanto a tú luces mejor que muchos de los hombres que he conocido
-Vaya un halago de tan bella señorita no es algo que uno se espere, creo que me gusta tu compañía niña
-No me llamo así, ya te dije mi nombre, sin embargo aprovecharé de la compañía de alguien fuerte como tu que pueda ayudarme en mi travesía por unos días
-Hecho entonces niñ... Syr...Sila-acomodó su martilla en las espaldas, la talega de Sila en un hombro y se dispuso a marchar con ella
-Hecho entonces Heno, Sila estará bien
Así fue como Sila, la pequeña niña de Villa del Eco ya hecha una bella joven encontró a su primer compañero en su larga travesía, ambos no sospechaban que grande iba a ser la empresa de cada uno de ellos, tampoco sería la última ocasión en que verían a Marbug, y ni uno de ellos dos aun sabían la verdadera naturaleza del otro, sin embargo el primer paso estaba dado


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