SYRAS
Capítulo 1
Eran las primeras luces del amanecer de aquel día de
invierno, en la aldea aun no se oía mas que los gruñidos de algún que otro lobo
que dormitaba a los pies de su amo, y el chisporroteo de algunas brasas aun
encendidas en medio del asentamiento, era una aldea de campaña como tantas
otras distribuidas a lo largo del Valle Sonora, protegiendo cada una a
su respectiva villa lindante.
Villa del Eco era aquella en
la que los primeros rayos del sol llegaban haciendo desperezar a animales y
guardias , una mas del montón, en los sures del Valle Sonora del Reino de Beles
X, aquella donde Sila se acababa de despertar, a sus pies Pina le picoteaba los
dedos sacándola de sus sueños, Sila escuchaba desde su catre a su padre
preparar la ropa para salir a hacer sus mañaneras labores, la madre aun mas
madrugadora volvía de las afueras trayendo huevos y leche para preparar el
desayuno.
Sila aun pequeña
tenia la ventaja de poder quedarse unas horas mas en su caliente refugio,
faltaban meses aun para que cumpliera los diez años y sus padres aspiraran a
obtener los medios y los contactos suficientes para dejar a su hija en manos de
la nobleza para su instrucción y así pudiera llegar a ser algo mas que una
simple campesina. Su padre herrero del valle, había conseguido hacerse de
cierta reputación por la buena labor hecha para los soldados del lugar a lo
largo de veinte años de trabajo, incluso contaba que sus servicios alguna vez
beneficiaron a la misma corte de Beles en su batalla contra los bárbaros
extranjeros a los que llamaban Los Ásperos; la madre había hecho durante años
trabajo de costurería para las tropas, estandartes, ropas interiores y otras
pequeñeces que requerían trabajar la tela eran su especialidad, sin embargo
antaño supo de la batalla codo a codo con su marido, pero al llegar a la
maternidad cambio de oficio
Durante los últimos años el Reino de Beles mantuvo
tensas batallas contra Los Ásperos , pero hacia un tiempo que las
disputas eran rápidamente resueltas por los Belesianos, se rumoreaba que Sense el bárbaro
líder de los extranjeros había caído en una locura que no le permitía elaborar
sus estrategias militares tan brillantes en otrora y que sufría alucinaciones y
delirios y que tenía una sed de poder como nunca antes, sin embargo se decía
que eran solo eso, rumores, poca gente del Reino Belesiano había adentrádose en
las Frías Cordilleras al Sur del Reino para pasar a ver que sucedía en
las gélidas tierras de los Ásperos.
Era justamente a pocas horas de Las Cordilleras que
Villa del Eco se encontraba, uno de los asentamientos de soldados con
mas ataques de los extranjeros como uno de los primeros focos de resistencia a
las incursiones bárbaras, sin embargo Sila nunca había visto batalla alguna, lo
mas cerca que estuvieron los ataques fue a unos kilómetros donde la aldea
militar se ocupó del pequeño grupo de Ásperos, los campesinos de Villa Eco ya
no sufrían la tensión de la batalla hacía bastantes años, hasta ese día
Las murallas, Villa Eco y su campamento militar a las
puertas de la misma parecían seguras y mas tranquilas que nunca cuando se
escuchó el graznido, el somnoliento guardia que hacia el recambio, aun con los
vapores del sueño levantó la vista y divisó a lo lejos en el camino un grupo de
entre cuarenta a cincuenta individuos, no traían estandarte, no se veían
monturas ni armaduras de batalla pero sin embargo el aspecto de algunos de
ellos era inconfundible, corpulentos seres de mas de dos metros de altura de melenas rizadas marrones y rojas, barbas
que cubrían toda la media cara y sus pelajes de osos y lobos cubriéndolos del
frío, eran Ásperos; traían algunos sobre su hombro atravesando a lo largo de la espalda sus poderosas
hachas, cada una de ellas tan grande como un soldado raso belesiano
-Ásperos en las inmediaciones!!-fue el grito de
Iurien el guardia. El cuerno sonó y por primera vez en años los soldados
cargaron sus armas y armaduras, arqueros en las atalayas y caballeros en sus
monturas, eran alrededor de quinientos solamente en ese sitio, el sonido del
cuerno sin embargo alertaba a las villas y aldeas cercanas para reforzar el
lugar
-Diablos hace
mucho no venían- maldijo Iurien, mirando a su hermano Eirien, ambos
guardias, destinados de por vida a ser guardias de caminos del reino, de una
familia de guardias, nunca tuvieron ni supieron hacer otra cosa- que te
parece, son pocos y vienen sin armaduras ni monturas
-Creo que Sense perdió realmente lo que le quedaba
de cordura y manda a su gente a morir- dijo Eirien
-A sus puestos! - se oyó la voz de
Flenias el Desdentado, líder de esa partida y responsable de las fuerzas
militares de aquella zona; Flenias era un héroe del lugar, se contaban e
incluso había trovadores que cantaban varias de sus hazañas en las pasadas
batallas contra los Ásperos del Noroeste, contra los Vyperinos del Oeste e incluso
contra los mismos Sonorianos corruptos decía que su espada cargaba mas de cinco
mil muertes, sin embargo el sabía que eran muchas mas, una de sus recientes
hazañas fue matar al hijo del mismo Sense, se contaba que fue una de las
batallas mas sangrientas y que en esa fue donde Flenias perdió la mitad de su
dentadura de un puñetazo Áspero, la fuerza de estos enemigos era descomunal ,
la cual era contrariada por su poca velocidad en combate; también se decía con
certeza que fue Flenias quien mató con su propia espada al antiguo Rey de
Sonoría, Beles el Noveno padre del Décimo
Flenias espadachín legendario de su reino era también
junto a otros luchadores de élite el fundador de una corriente militar que fue
conocida en sus tiempos como “La Armada de Cinco” , conocida así por el número
de sus miembros, luego del retiro de las batallas de gran parte de estos cinco,
fueron sucedidos por militares de menos fama y menos habilidades pero en
compensación el número del ejército se amplio llegando a ser la guardia personal
del Reino Belesiano , contándose por miles, entre las nuevas filas de este
ejército, Flenias como veterano era considerado un ejemplo, un líder, un
incentivo para todos sus hombres
-Veo que son
pocos, que querrán aquí, es que vendrán a suicidarse? pedir asilo? tregua?- carraspeó Flenias
a su escudero
Entre las agresivas figuras de los enemigos se podía
distinguir otras mas pequeñas, cuatro o cinco seres delgados, cubiertos
completamente con ropaje muy diferente a los de los bárbaros, oscuros
camisotes, pantalones negros abombachados y zapatos ligeros, en la cara
llevaban capelinas también de color noche que no dejaba ver nada de sus
facciones, los brazos desnudos desde el hombro hasta mas allá del codo donde
unas muñequeras del mismo color se unían
a los guantes
-Ves a esos? parecen personas normales, mas allá de
su circense disfraz-dijo uno de los soldados en las primeras líneas, al
compañero de su derecha-Serán acaso rehenes de esos malditos
Flenias moviéndose entre sus filas medianamente
formadas, se puso al frente y empezó a avanzar a paso lento de su montura hacia
el grupo extranjero
-Qué quieren?!- gritó
El grupo a unos doscientos metros parecía no oírle, o
lo ignoraban. Los cuarenta o cuarenta y cinco bárbaros se pusieron en
formación, las hachas en la diestra y en la zurda algún artefacto accesorio, un
escudo, una daga o un hacha mas pequeña, era indudable que venían a pelear, de
entre sus filas avanzó uno de los menudos seres y en lengua de los Belesianos
se dirigió a Flenias
-Eres tu Flenias
el Desdentado?-en su hombro un cuervo daba la nota, y lo diferenciaba
de los demás, y en su mano un artefacto que parecía emular un cayado pero mucho
mas vistoso y brillante
-Vaya veo que
hablas nuestra lengua, me podrías decir que hacen aquí?-respondió
Flenias
-Eres tu Flenias?-volvió a
preguntar el extraño
-Viendo la actitud de esos bárbaros y lo pasivo de
tu hablar, deduzco que vienen juntos a atacar este lugar- dijo Flenias- Sin
embargo son muy pocos y aquí somos mas de quinientos, entre nuestras filas
destacan varios héroes de nuestro ejército, así que te doy la oportunidad de
que te largues, no se que hacen con esos bárbaros pero no tengo nada en contra
de ustedes
-Acabemos con
ellos!- se escuchó entre las filas belesianas el grito de algún eufórico
soldado viendo la numérica ventaja-Flenias da la orden!
-Ya veo si eres
Flenias-dijo el que parecía ser el líder invasor, arrancó su capucha y pudo
verse una sonrisa en su delgada cara
-Si soy yo, y si sabes de mi, comprenderás que
puedo acabar con una decena de esos Ásperos con mi sola espada y mi escudo-Flenias
no exageraba
-Tu espada, ah
si, tu espada-los ojos parecieron brillarle - Es esa que llevas
encima con la que has acabado con tantos enemigos?
-Es esta misma,
símbolo de mi poder, y lustrada con la sangre de miles de enemigos, entre ellos
el hijo mayor del mismo Sense y algunos de los mejores luchadores del
reino Áspero- al decir esto Flenias saco de su vaina la hoja y la
misma parecía brillar aun mas que el propio sol- con esta espada derroté a seres que tu llamarías Dioses por su terrible
poder o Demonios por su oscura naturaleza
-Es todo lo que
necesitaba saber, y ahora lo único que sabrás es lo siguiente- el oscuro ser
hizo un gesto con la mano, el ave en su hombro grazno de nuevo y se elevó
alejándose de su amo, como huyendo de algún peligro- venimos por tu espada y
llevarnos el alma de todos los inocentes que están en tu villa, y nada de lo
que hagas tú y tu ejército podrá impedirlo, me gustaría darte la oportunidad
también de marcharte , pero no puedo, nuestro objetivo es tu legendaria ZerAm
y no creo que permitas la matanza de tu gente, así que ahorremos inútiles
palabras... A combatir!
La mano en alto del hombre pareció incendiarse, la
dirigió hacia Flenias y el fuego salió disparado en una bola en dirección al
soldado belesiano
-Hechicería! - Flenias la
conocía, lejos de sorprenderse puso el escudo y aguantó el golpe- Arqueros!
disparen!- gritó
Una centena de flechas se elevó al cielo y bajó en
picada hacia el grupo enemigo, la batalla acabaría en un segundo, sin
embargo...
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En la villa, Sila que había escuchado los
cuernos, se acercó a la puerta y miraba el ir y venir de los aldeanos, entre
ellos sus padres, parecían preocupados por algo, salió y vio la gente correr de
un lado al otro; su madre la notó y se acercó poniéndole un cuero de lobo sobre
la espalda semi descubierta
-Abrígate chiquilla, no queremos que nada malo te
pase
-Qué pasa mamá?-preguntó
La madre se quedo callada, no sabía como explicarle
sin asustar a su hija pero tampoco quería mentirle, su silencio fue cortado por
el optimista comentario de su padre
-Flenias esta encargándose de unos enemigos, no
dejará que lleguen hasta acá
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Las flechas cayeron como una lluvia, dos de los
delgados seres levantaron sus brazos y profirieron incomprensibles palabras, no
era belesiano el que hablaban ciertamente, pero tampoco era idioma asperiano,
las flechas impactaron contra algo antes de hacer centro en los enemigos, como
si una barrera invisible las hubiera contenido
-Malditos y molestos hechiceros, sin embargo ya he
lidiado con algunos Ásperos conocedores de la magia- dijo Flenias
-Como notarás no
somos Ásperos y nuestros hechizos sabrás en un momento que son diferentes y
mejores que las de estos inútiles
El hechicero balbuceó algo en su idioma y extendió sus
manos hacia los Ásperos formados
-Escudo y ataque!
todo en uno!! Potenciación!- los Ásperos se levantaron, un halo de luz púrpura
pareció salir de las manos del hechicero y recorrer cada fibra de los soldados,
llenándolos de ánimos
-Acaben con esos
malditos, y tráiganme la espada del Desdentado! A ellos inútiles seres del
demonio! a ellos!!!-nuevamente sus manos se encendieron en rojas llamas y
lanzo bolas de fuego hacia las murallas de la aldea
-Mi ZerAm! cual
es tu obsesión con ella?-preguntó Flenias-Si la quieres ven tu mismo a arrancármela
y llevársela al vengativo Sense
-Aja jajá Sense escupió el cadáver de su inútil
hijo, lejos esta de la venganza nuestra incursión, tu espada nos es útil para
alguna empresa mucho mayor!!!- las bolas de fuego derrumbaron 2 o 3
soldados desprevenidos, entre ellos al escudero de Flenias, el grupo de Ásperos
avanzó a grandes zancadas hacia el Desdentado, quien desmontó y se quedó en guardia
espada y escudo en mano esperando el embate
Flenias recibió el primer mazazo con su escudo dorado
, el mortal golpe a cualquier otro soldado raso le hubiera arrancado el brazo
por completo, sin embargo su desdentada boca ensayó una sonrisa, blandió su
espada y con ágil movimiento atravesó el vientre de un enemigo, en la misma
acción al retirar el acero atajó el hachazo de un segundo áspero con el filo de
su ZerAm, en la hoja de la poderosa espada vio el reflejo de un enemigo
saltando por su retaguardia zurda y en el filo de el hacha enemiga vio al otro
a la derecha , levantó el brazo envuelto en oro de su escudo hacia atrás por
sobre su hombro y recibió el doble ataque, ninguno de los tres bárbaros logro
percibir, el siguiente movimiento de Flenias, sin embargo no volvieron a
atacar, Flenias aun sonriendo se apartó y pudieron ver los tajos en sus
vientres, sin duda aquel hombre no exageraba al decir que podía con mas de uno
de ellos, en solo segundos había acabado con cuatro enemigos que lo doblegaban
en tamaño
-Como era de
esperarse de un héroe de tu categoría, no sería tan fácil, sin embargo esa
espada hoy será mía!- al decir esto el hechicero dirigió sus manos hacia los
cuatro caídos- Levántense y combatan una vez mas malditos infelices! Cumplan
la misión para la cual fueron reclutados, despojos del demonio
Los cuatro ásperos que Flenias acababa de derrotar se
irguieron a espaldas del héroe Belesiano y una sonrisa demoniaca se dibujó en
la cara de cada uno de ellos, el Desdentado intentó no mostrar su sorpresa ante
la situación para no desanimar a sus soldados y les dedicó también una sonrisa,
sin embargo aquella magia le resultó conocida de su antiguas batallas y nada
bueno le venía a la mente, corrió hacia los dos que tenía a menor distancia ,
saltó hacia uno de ellos apoyando un pie en la rodilla derecha del bárbaro, el
segundo pie en pecho y nuevamente el primero en la cabeza, flexionó las piernas y se elevó sobre su
enemigo, blandió a ZerAm con ambas manos y se dejó caer con todo el impulso; el
golpe fue devastador, el bárbaro ser nunca supo que pasó, su cuerpo destrozado
en dos partes ya no albergaba signo alguno de vida, Flenias aun no acababa,
estiró el brazo dorado hacia el segundo enemigo, tomándolo de sus cabellos, el
otro brazo llevó el filo mortal al cuello del desafortunado ser y la cabeza del
mismo quedo en manos del belesiano
El grito del ejército belesiano eufórico por su héroe
en combate fue general, parecía que la batalla se detuvo unos segundos para que
todos vieran al magnífico Flenias despachar enemigos, éste aun con el cráneo
enemigo en la mano giró hacia el hechicero y gritó
-Nigromante, tus
artes oscuras no me son del todo conocidas, sin embargo en la corte de mi rey
abundan los relatos de personas como tu con esas habilidades-asió fuertemente
los cabellos que tenia entre sus dedos y lanzó la cabeza a los pies del mago- se
que ni con todo tu poder puedes levantar infinitamente a estos seres, una vez que
la carne es destruida, el alma no tiene cabida en ella, así que lárgate!, sé como
vencerlos , sin embargo no va mi interés en ello
-Ya veo...-el oscuro líder escupió lo que
quedaba de su recientemente ejecutado sirviente- sabandijas, insectos, veo
que tendré que ocuparme yo mismo de este desgraciado hijo de perra-luego
dirigiéndose a lo demás que aun quedaban vivos de sus tropas- maten a todos!
déjenme el Desdentado a mi, quiero el alma de todos en esta aldea y todos en la
puta villa detrás de esas murallas, muevan el culo desgraciados
-Veo que no eres nada educado, si pudiera saber tu
nombre-dijo Flenias
-La educación no
sirve de nada en la batalla, pero ante un guerrero como tu, que va a servir de
tanta ayuda a mi causa no puedo menos que decirle el nombre de quien lo va a
matar- al decir esto el nigromante extendió el báculo hacia Flenias y
descargó una llamarada- mi nombre es Ishane, de la casa de Zor
del clan de los Zor, soy de la pura nobleza del reino de Arganathor, Reino
en el cual alguna vez has estado combatiendo contra aquellos a quien llamaste
Dioses
-Arganathor? no esta eso acaso a
miles de noches de aquí en el continente al Oeste de nuestro extenso Océano
de Marynas, que hacen gente de esos
mundos entre los ásperos? Zor? Que hace un hijo de Zor contra Sonoría?
Es que acas…
La llama de Ishane dirigida a Flenias parecía igual a
las anteriores, el desdentado levantó el escudo dorado para aguantar el golpe,
sin embargo esta vez el impacto fue diferente, lejos de desaparecer el fuego
contra el precioso metal como en ocasiones anteriores, se dividió y rodeo al
soldado. Las llamas cambiaron de rojo a negras y formaron un círculo del cual
Flenias no se animaba a salir, una prisión de oscuras llamas cubrió todos sus
flancos, incluso sobre su cabeza, aquello le dio mala espina
-Haces muy bien
en temerle a esas llamas soldadito, cada una de ellas tiene nombre de muerte y
el solo rozar tu piel significaría tu pérdida en los infiernos-luego gritando a
sus hombres- Este maldito ya nada
puede hacerles, destrocen todo! quemen! maten! hagan correr el pánico por las
fibras de cada hombre, anciano, mujer o niño que habite este estúpido recodo
del mundo, sirvan para algo y cumplan su misión, que luego el Gran Señor los
recompensará con mas vino del que puedan beber y mas comida de la que puedan
tragar
-Diablos!... no
puedo moverme- Flenias estaba totalmente imposibilitado de acción alguna, sus
movimientos estaban reservados para evitar el fuego maldito, algo dentro de el
le decía que por nada del mundo debía ser alcanzado por aquellas llamas
-Ni
con todo lo que significa tu leyenda, tu gran poder, todas tus hazañas, podrás
salir de mi prisión- el mago se acercó y dibujando unos signos con su
cayado en el piso prosiguió- el famoso
espadachín y todos sus compañeros del viejo “Ejército de Cinco”…
-Qué
quieres decir?
-Tu
eres solo el primero, pero a decir verdad no solo “el Ejército de Cinco” sino
todo guerrero a lo largo de todo el mundo tiene el mismo destino
-De
que hablas? Qué destino es ese?
-Cada
ser viviente tiene un alma, las almas son el combustible para poner en marcha
el gran plan de mi Amo- Ishane había escrito cinco nombres en el piso, uno
de ellos era Flenias- pero los guerreros
legendarios como tu, son algo mucho mejor, contienen almas de todos los que han
matado en sus cuerpos, sus armas, sus vidas…
-Ahora a lo que
vine, tu ZerAm si es que eres un buen perdedor, y evitaré matarte con
dolor y sufrimiento, en honor a lo poderoso que nos volverás con tu sacrificio-dijo Ishane
apoyando el bastón de su zurda en el suelo y levantando la otra mano envuelta
en las llamas de su habilidad poderosa-en realidad vas a morir de cualquier
forma, no hay manera que salgas de ese círculo a menos que las llamas se
consuman, y lo único que hay para quemar dentro de ellas eres tú.
Los Ásperos protegidos con las magias de apoyo de los
otros hechiceros del grupo se lanzaron al ataque, un mazazo de uno de ellos
alcanzaba para desparramar destrozados a dos o tres belesianos, quienes en
otras épocas contaban con su rapidez como equilibrio, sin embargo esta vez los
hechiceros de Ishane contaban con habilidades poderosas , infundían a todo el
grupo asperiano en un aura de frenesí que los volvía tanto o mas rápido que sus
enemigos que sumados a sus fuerzas naturales los hacían letales adversarios, y
su innata resistencia a los golpes se encontraban también potenciada por estos conjuros,
la pelea sin dudas era dispareja, los belesianos a pesar de su mayor número
nunca tuvieron chance alguna. Brazos destazados, piernas desprendidas, cabezas
arrancadas, los ásperos sin lugar a dudas siempre disfrutaban de la carnicería
y la hacían con crueldad vistosa, cada enemigo matado era un ejemplo para los
demás, infundir el terror en el corazón de los que aun combatían era su meta,
instalar el miedo y el pánico en las carnes enemigas era algo que lo hacían con
efectividad natural, la sangre belesiana manchando el piso , las armas y sus
cuerpos era un incentivo extra, la euforia antes belesiana se había vuelto
áspera , dos de los mas grandes bárbaros aplicando mazazos a las bases de dos
atalayas que contenían la gran puerta a la villa abrieron el camino hacia el
inocente gentío de la zona
El escudero de Flenias quien al comenzar la batalla había
sido arrojado al costado por una llamarada se incorporó , maltrecho como estaba
logro comprender que la única persona que podía con esos enemigos infernales
era su amo, se desprendió de su pesada coraza y soltó sus armas que le
resultaban aplomantes, estaba herido y todo artilugio de guerra solamente le
molestaba, miró al nigromante y a Flenias que parecían destacar en medio del
caos de soldados en batalla, la vista se le nublaba, sabía que sus heridas
terminarían por matarlo en breves minutos si es que algún Áspero no le
arrancaba la cabeza antes, soltó su última pieza de armadura de su brazo, solo
conservó la espada, apoyándose en ella cogía aire con dificultad tratando de
llenar sus pulmones, levantó una vez mas la vista, el polvo, las llamas y el
griterío lo aturdía pero logró concentrarse en el punto que marcaban Flenias e
Ishane
-Por Beles y mi
tierra! - al decir esto se lanzó en carrera hacia Flenias- aproveche mi Señor
el sacrificio que hago y acabe con este hijo de perra
Ardil lanzó su espada hacia
el hechicero y siguió en carrera hacia Flenias; Ishane vio venir la espada de
Ardil e hizo un movimiento hacia un costado apartándose brevemente, Ardil
siguió camino al círculo de llamas
-No Ardil! espera!-Flenias
sabía que dijera lo que dijera no lo detendría y sabía también que era la única
esperanza que le quedaba
Ishane vio al muchacho lanzarse hacia las llamas y
aunque pudo detenerlo lo dejó hacer, sonrió viendo la cara de Flenias; al mismo
instante de tocar las llamas Ardil se consumió sin dejar rastro alguno de su
humanidad, por breves segundos las llamas que ocupaban ese lugar dejaron una
brecha y Flenias saltó afuera del círculo y se plantó espada en mano frente al
hechicero
-Maldito! porque
lo dejaste, porque tanta crueldad?
-Hipócrita!-vociferó Ishane, extendiendo el
índice acusador de su mano libre-he visto tu cara , cuando le decías
"detente" dentro de tu corazón rogabas para que yo no me interpusiera
en su paso, cuando le decías "espera" ansiabas que su cuerpo se
consuma en el fuego para darte un escape
-Maldito... te
mereces un castigo peor que la muerte que voy a darte aquí y ahora- Flenias tomó carrera,
soltó el escudo a medida que corría hacia su enemigo
-En fin, basta de estupideces, aquí se termina
todo, me aburrí de esto- Ishane extendió sus manos y las ráfagas de fuego
se dirigieron hacia el Desdentado,
Flenias esquivó la primera haciéndose a hacia la derecha y la segunda
volviendo al centro del ángulo de visión de Ishane, la tercer ráfaga se perdió
sobre su cabeza cuando logró agacharse, estaba a escasos metros del hechicero,
una cuarta llama fue en dirección baja hacia donde se había agachado
anteriormente, tomó impulso con sus piernas y saltó, en el aire practicó una
mortal hacia adelante para quedar con ambas manos sujetando la empuñadura de ZerAm,
preparó su característico y patentado golpe descendente , partiría al medio sin
dudas a aquel enviado del demonio, acabaría con esa locura en un instante,
saboreaba ese momento final de su enemigo como en miles de ocasiones anteriores
Ishane levantó la cabeza miró al eufórico Flenias en
lo alto -Muere hechicero!-lejos de sorprenderse o asustarse, el
nigromante levantó ambas manos y fue el final del Desdentado
Una luz poderosa se desprendió del cuerpo de Flenias
que se desvanecía incinerado iluminando todo el Valle, el cielo pareció aullar
y la tierra tembló por un segundo
Flenias el Héroe Belesiano de la Villa del Eco del
Valle de Sonora se consumió en una columna de fuego que envolvió al hechicero,
nada quedo de su cuerpo, la huérfana ZerAm cayó en picada a la tierra y se
incrustó en la misma a escasos centímetros de los pies de Ishane
Los Belesianos que aun peleaban y lograron advertir la
escena se perdieron en las oscuras tierras del pánico y el horror, habían
perdido toda su motivación inicial, los que no atinaban a huir simplemente se
dejaban masacrar por las hachas, espadas y mazas Ásperas
Ishane pateó las cenizas de Flenias, y asió la espada
que aun vibraba clavada en tierra, la levantó
la altura de los ojos y admiró el brillo de la misma
-ZerAm la
espada Encantada del Valle del Eco! un nombre ostentoso y un artefacto
admirable para cualquier simple mortal, sin embargo tu leyenda se muere hoy,
este brillo que posees no es mas que el alma de miles de enemigos atrapados en
tu interior y hoy ese poder va a ser de el Gran Señor- tomo su báculo
y lo unió a la espada, un gran destello cegó por segundos a los combatientes -
Está hecho, mi misión principal esta lograda, ahora a terminar con lo demás
ZerAm parecía otra simple hoja ahora, el brillo
poderoso que tenia tan solo segundos antes había desaparecido casi por
completo, el hechicero miró con desprecio la espada, en la empuñadura aun tenía
sangre de su eliminado amo y podía leerse con delicado tallado su nombre- "ZerAm
del Valle de Sonora", la tomó con ambas manos simulando el ataque de
Flenias- "Estúpido"- y luego la arrojó a lo lejos , tal vez a
las aguas del arroyuelo lindante, tal vez piedras abajo de los riscos
-A ver
desgraciados-dijo dirigiéndose a los suyos que saqueaban los cadáveres de los
soldados, o simplemente masacraban a los que tenían ánimos de rendirse- llenen
sus armas con el alma de los inocentes de esta Villa y podremos decir que nuestra
misión esta acabada
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Horas después Sila se incorporaba en medio de las
ruinas de la que fue su casilla, la
herida sangrante en su pecho era enorme , apenas atinaba a tambalearse en medio
de la masacre, no había nadie vivo en aquel lugar y las llamas se acercaban
peligrosamente a ella, buscó a sus padres, sabía que ya no vivían, los había
visto morir frente a ella, pero quería encontrarlos, reconocerlos y tal vez
tenderse a morir junto a ellos, no entendía que pasó y porque pasó, nunca había
visto a los Ásperos hasta ese día y nunca había odiado a nadie como a Ishane
hasta ese día, de a poco fue recordando, y el odio parecía quemarle las carnes,
se incorporó, fuego maldito, fuego maldito-Realmente quiero morir?
Recordó las palabras de su padre , "Nada es
tan bueno en este mundo y nada es tan malo", hay cosas que en su pura
destrucción pueden ser constructivas y viceversa, recordaba claramente esas
palabras, y el recuerdo de su padre y de Ishane le dieron fuerzas y ganas de respirar
aun mas tiempo,- fuego maldito!- gritó y tomó con sus manos desnudas las
brasas ardientes de lo que alguna vez fue el yunque herrero de su padre, el
dolor no le impidió apretar fuertemente el ígneo material contra su pecho,
cauterizando su herida- Fuego maldito, ese fuego maldito que acabo con mi
padre... quiero.. volver a ver…lo- se desvaneció
"-Papa!!! De
quién es esa reluciente coraza?, parece que el mismo Nature la ha tocado- gritó Sila al
ver a su padre sacarle brillo a una dorada pieza de la armadura de algún noble
-Esta coraza fue de Elesim Padre, y ahora pertenece
a Elesim hijo, quien mañana va a usarla en una incursión a tierras ásperas,
cada golpe que ataje con ella será un golpe que acrecentará mas al honor y el
poder de nuestra familia, pequeña Sila
-Papa vas a forjar una espada para mi? la
necesitaré pronto!
-Claro pequeña, cuando seas una dama cortesana
necesitarás una espada para mantener a raya a tus miles de pretendientes,
jajajaja-"
-Papaaa!!!....
Papaaaa...- el dolor en el pecho la hacía delirar, la niña Sila del Valle del Eco se
retorcía en ensueños y pesadillas, los nombres de personas, armas, enemigos y
reyes viajaban por su cabeza, en medio de las cenizas ardientes de su Villa se había
hecho de un pequeño refugio en donde acurrucada en su llanto luchaba por sanar
su herida....
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El pequeño grupo de soldados llegó a las humeantes
ruinas de Villa del Eco, habían viajado a través de Valle de Sonora al escuchar
los cuernos de alerta, habían pasado tres o quizás cuatro horas, el estandarte
de Beles flameaba entre sus filas
-El olor es insoportable-dijo Anjus, capitán de
la cuadrilla y líder de aquellos hombres- malditos Ásperos, la crueldad que
desataron aquí será vengada-la carne quemada, las moradas destruidas, los
cadáveres irreconocibles del lugar no dejaban lugar a dudas de la naturaleza de
los enemigos, sin embargo la crueldad se podía percibir mucho mas agresiva,
oscura y despiadada que en ocasiones anteriores
-No queda alma viva ni morada en pie señor-
dijo uno de los soldados
-Eso puedo verlo, no me trates como a un estúpido o
tu corazón será atravesado por una de mis plateadas flechas antes que termines
tu próxima frase-Anjus antiguo compañero de batalla de Flenias y catalogado
como el némesis del mismo, había sabido hacerse de una reputación igual a la
del Desdentado, gozaba de un reconocimiento popular en el Reino de Beles y lo llamaban
"el Justo", apodo que sin embargo venia a modo de ironía, porque eran
sabidas sus antiguas decisiones salomónicas tomadas en medio de las batallas
que pocas veces tenían que ver con la justicia, pocos sabían que era justamente
Justo su nombre de origen; sin embargo ya en los umbrales de su madurez, ese
carácter frío estaba desapareciendo, casi se le escapó una lágrima al reconocer
la destrozada montura de Flenias sin siquiera la silla, todo había sido
saqueado
-Maldito Flenias
no pudiste defender un simple puesto de frontera y querías compararte a mi-Anjus buscó con
la mirada las atalayas de la puerta principal y subió a la de la derecha, si
quedaba algo de Flenias era allí donde debía escrudiñar, el diario, el escudo,
su espada, algo debía quedar del ex compañero
Fragmento legible
de un capítulo del Diario de Flenias
"Cuando
cumplí 15 años me fue entregada mi espada, para ganármela tuve que rescatar un
fragmento del mineral llamado Zer
de los helados riscos de la Cordillera Sur, según dicen este precioso
mineral contiene propiedades mágicas y los hechiceros de Beles lo usan para sus
experimentos, la muchacha hechicera que me acompañaba en la travesía aprendió a
valorarme cuando la rescaté del fondo de un helado estero, cualquiera en otra
ocasión la hubiera dejado, yo por alguna razón sentí en mi interior que debía
rescatarla, se puede decir que me había encariñado con ella y puedo decir que
ella también conmigo...
(esta parte se
encuentra parcialmente quemada y no se llega a entender que decía)
...sin embargo
tuvo la mala fortuna de recibir un ataque mortal de parte de una manada de
agresivos lobos helados, su último conjuro modificó uno de los fragmentos del ámbar
haciéndolo un poderoso artilugio, capaz de atrapar el alma y el poder de cada
enemigo, en aquellos momentos lo llevaba como un colgante y con el logré
destrozar a esos malditos animales con mis propias manos, lo llamaba por el nombre
de aquella noble muchacha, Ámbar. Descubrí que con él, la batalla me
sería favorable siempre y desee no tener que devolvérselo nunca a los
hechiceros que me habían encomendado la misión de llevárselo
- malditos
hechiceros, sin duda querrán usarlo para alguna estupidez de esas que presentan
en las ferias. no, no se la merecen-decidí entonces volver a los riscos, con
aquella joya en mi poder nada me
detendría, tome varias muestras de minerales, ellos no contaban con que un
simple crío pudiera conseguir acaso una sola, sin embargo yo me hice con tres
mas , al llegar a mi destino entregué el mineral solicitado y me entregaron una
espada como recompensa y el título de Soldado del reino, yo conservé a mi
poderosa Ámbar en mi poder, sin embargo no había engañado a todos . Esa misma
noche una noble y madura dama, bella como ninguna otra o al menos así la
recuerdo por lo mucho que disfruté de su compañía, entró a mi lugar de
descanso, yo espada en mano , sorprendido solo atiné a preguntar que hacía una
noble en los cuartos de un plebeyo
-Flenias, se que Ámbar
esta contigo, puedo percibir su alma cada vez que estas cerca mío-no pude
mentirle esos ojos hermosos no me dejaban ni siquiera ensayar una respuesta,
ella se acercó, me despojó de la espada, y así también lo hizo de sus ropas,
aquel dichoso día me convertí en soldado y en hombre, disfruté de la compañía
femenina como nunca antes, supe lo que es una mujer en su misma esencia y
aunque suene estúpido la amé, incluso hoy día siento que la amo.
-Ámbar se entregó
a ti antes que yo -me dijo sosteniendo el colgante entre sus manos, casi con
cariño-ella era mi hija, hechicera como yo, sin embargo no era considerada una
noble, estaba ganándose su reputación en misiones pequeñas pero peligrosas como
la que fue encomendada a ustedes, tal vez no la conociste tanto pero ella vio
en ti algo y decidió ofrendarse de esta forma- sin duda aquella mujer amaba mi
colgante, para ella aquello era su niña, yo aunque me había hecho de un recelo
terrible hacia mi alhaja se lo quise ofrecer en regalo, pero ella sin embargo
se negó, me besó y me dijo
-Ella quiso estar contigo, y yo voy a ayudarte,
pero deberás entender que yo quiero estar con ella, así que tal vez tengas que
cargar con algo de culpa
Durante noches,
aquella madura mujer venía a mis habitaciones a darme de las mieles del placer,
hasta que una noche...
-Flenias, hoy voy
a despedirme y voy a ser tuya para siempre-al decir aquello extrajo unos viales
de entre sus ropas y una hoja afilada hecha del acero mas fino aleado con el
poderoso mineral del Zer
-Mi alma será
pasada a estos viales y deberás destruirlos en una hoguera junto a esta afilada
hoja, cuando esta hoja contenga mi esencia en su interior y la juntes a Ámbar
tendrás un arma poderosa y te hará un hombre con un nombre reconocido en muchas
fronteras y muchos territorios- no hubo manera de convencerla de otra cosa, y
al preguntarle si no había otra opción me dijo- Puedes tomar este filo y
arrancarme la vida con tus mismas manos así evitaremos el proceso mágico....
(esta parte del
diario se encuentra quemada, las llamas de la batalla solo dejaron unas páginas
siguientes)
....entonces tomé
a Ámbar y a Zer, me dirigí al Valle de Sonora del cual soy
originario, donde sabía que había un herrero de gran nombre y le encomendé la
tarea de forjar una segunda espada para mi persona, aquel hombre había
combatido hacia unos años y encontraba gracioso que alguien de mi edad y mi
inexperiencia tuviera tan grandes propósitos, el forjó mi espada y junto a su
hijo del cual soy gran amigo combatimos hordas de enemigos que amenazaban la
frontera por aquellos días...
(Mas escritos sin
descifrar, solo se deja leer el final del relato, malditas llamas)
....la batalla
había terminado, había matado a decenas de Ásperos y con cada enemigo sentía como
mi mágica espada se volvía y me volvía mas poderoso, aun tenía solo quince años
y había defendido aquella Villa yo solo contra unos cincuenta enemigos, desde
entonces ellos me llamaron Flenias del Eco, y yo llamé a mi poderosa
espada "ZerAm del Valle de Sonora" … por su parte Selmud destrozó con su martillo todo
artilugio de poder que aquel maldito había implantado alrededor de las
fronteras…
(ya nada queda
legible en estas páginas, sin embargo este tan solo es un capítulo de el diario
de Flenias que según parece tenia varios, puesto que este en sus páginas lleva
el numero XI)"
-Qué es eso que encontró Capitán-preguntó un soldado a Anjus
-No es de tu
incumbencia, sin embargo estoy de humor-ironizó el
noble-son palabrerías acerca de hechiceros y estupideces, cuentos de
jóvenes, espero que Flenias con el transcurso del tiempo haya escrito algo mas
interesante y ojalá sea yo quien lo encuentre
-A todo esto no
encontraron una espada? tal vez con inscripciones- preguntó Anjus
-No señor, viendo
el panorama, supongo que cualquier cosa de valor se la habrán llevado estos
perros infernales
-De que te servía tener tan poderosa espada si no
dejaste mas que las hojas quemadas de un escrito estúpido- murmuró Anjus y
dejó las hojas amontonadas en una caja de madera-sea como sea eras un
poderoso compañero y un soldado de temer, mis respetos serán estos, viejo
amigo- Anjus pateó la tierra, abrió un pequeño hoyo en el calcinado suelo y
arrojó la caja dentro, luego ordenó- Tapen ese hueco! Vamos a patrullar la
zona y ver si encontramos a los hijos de puta que hicieron esto, dejen que el
fuego se encargue de los cuerpos, nada podemos hacer ya por estos inocentes
El cuerpo de Sila debió parecerle uno mas del montón,
o no lo habían visto tal vez, como sea nadie notó a la pequeña agonizante, ella
tampoco los oyó, o tal vez si los oyó los confundió con sus delirios, los
soldados se alejaron del lugar, después de horas de patrulla, pasaron
nuevamente al frente de las ruinosas atalayas y siguieron paso hacia el
noroeste.
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Horas después, o quizás días, que importaba, había perdido noción del tiempo, algo en su pie le estimulaba, en su pequeño hueco del suelo , cubierta de cenizas, Sila se moriría, el frío invernal en su espalda semi cubierta con aquel cuero de lobo trabajado que su madre le había regalado y en su pecho la herida le quemaba, el corazón también se le incendiaba recordando a sus padres y sobre todo a Ishane; tanto frío y tanto calor en ese pedazo de carne muriéndose en las cenizas de lo que alguna vez fue su poblado...
...estuvo despertándose y perdiendo el conocimiento
durante horas, el hambre también le era una realidad, "moriré aquí, de
frío, o hambre o de dolor"-pensaba cuando atinaba a recuperar la
conciencia, sin embargo la sangre perdida le paralizó el cuerpo y no podía aun
levantarse; por otro lado sentía aquello en su pie una y otra vez durante
horas…
… despertó una y mil veces, y volvió otras tantas a
desmayarse finalmente aquella cosa martillándole el pie le había estimulado la
circulación y producción de sangre, su herida aunque horrenda y chamuscada
parecía estar cerrada por una costra mugrienta producto de las cenizas y la
tierra en la que estuvo revolcándose por horas entre sueños, terminó despertando, movió la cabeza y logró
ver las blancas plumas de Pina, su gallina preferida, le estaba picoteando los
dedos del pie, como era su costumbre de hacia semanas, Pina se había vuelto su
silencioso despertador y se habían encariñado
Sila dejó derramar unas lágrimas , se detuvo a pensar
o a recordar, quien sabe durante unos segundos, la cara enjugada en llanto, le
ardía, el estómago le quemaba y por otro lado el frío le congelaba, sacudió la
cabeza como quien intenta despejar dudas, miró una vez mas con ternura al
animal, luego apretando su doloroso puño izquierdo totalmente asado por las
brasas que cauterizaron su herida mortal profirió una maldición y entre llantos
estiró la mano con furia, los dedos se cerraron alrededor del cuello de Pina,
sorprendido el plumífero animal no entendía que pasaba y tampoco lo entendería,
Sila extrajo de su abrigo de cuero una de las largas agujas que la madre usaba
para confeccionar ropas con el pellejo de los animales, era tan larga como el
medio de su brazo y aguda como un pequeño florete; lo clavo en medio del pecho
de la gallina y lo movió con furia hacia un costado, destrozando el corazón del
animal y arrancando la carne en su camino hacia el exterior del mismo.
Sila se incorporó, atajándose el pecho adolorido con
una mano y en la otra llevaba colgada a la gallina muerta, miró las llamas que
consumían aun cadáveres y ruinas, pensó en dejar asar allí la carne de su
gallina, sin embargo el humo y el olor de la carne humana quemada no le
parecieron buen aderezo, buscó entre lo que quedaba de su ruinosa choza, un
recipiente donde despellejar al animal, halló una taza de cerámica lo bastante
grande para ello, también logró rescatar una talega de cuero, en ella cargó
algunas prendas que encontró, algunas propias, otras de vecinos, total, a ellos
ya no les servirían. Con su pequeño equipaje preparado pensó en el pequeño
puesto de guardias y la aldea de campaña de Flenias, tal vez allí encontraría
algo de valor, no creía encontrar a nadie vivo, había visto la crueldad de
Ishane y sus Ásperos, para llegar a ellos debieron pasar por sobre los hombres
de Flenias pensó, sin embargo también necesitaba del pequeño arroyo que por
allí pasaba
Oía el clamor de la corriente de agua, el llamado
Arroyo de Gélydas estaba cerca, y al borde del mismo se habían asentado varias
villas y sus respectivos puestos de campaña,
siempre se decía entre los lugareños, “sigue el Gélydas y nunca te perderás”; allí a unos minutos de
distancia divisó las atalayas y la humeante columna subiendo, aunque habían
pasado casi dos días aun las ruinas seguían consumiéndose
A unos cien metros del lugar Sila divisó una bandera
Roja, era inconfundible, un estandarte Belesiano, y flameaba brillante e
intacto, ¿sería posible que allí hubieran hombres de Beles? Se acercó, a medida
que lo hacía la realidad le decía que aquel lugar estaba desolado, ese
estandarte simplemente había quedado en pie, o los hombres de Anjus lo dejaron
allí en su paso posterior al ataque; sin embargo aquel pedazo de tela... ese
pedazo de tela tenía las inconfundibles marcas de la firma de su madre, era una
pieza que su madre había trabajado, la desmontó de su pica, corroboró que
estaba hecha en varios pliegues, por lo que dedujo que había suficiente tela
como para hacerse con ella algo de ropa, la metió en la talega y siguió camino
a la atalaya del gran Flenias
Horas después, en las ruinas de la aldea de campaña de
Flenias, los restos asados de Pina hacían un montón a un costado de Sila, la
pequeña contaba con diez años recientes y en pocas horas parecía haber madurado
una vida, la realidad la hizo crecer a duros golpes, sus verdes ojos estaban
llenos de odio, sus cejas se juntaban en medio de su frente , fruncidas y
apretadas, sus dientes raspaban unos contra otros , masticaba bronca, comía
ira, tragaba rencor, se acercó al arroyo, hundió su cara en las aguas buscando
saciar su sed y apagar el fuego de su pecho, por segundos mantuvo su cabeza
dentro del revitalizante líquido, la retiró y quedó mirando al agua recuperar
su pacífica forma, los aros que formaban las ondas empezaron a disiparse y pudo
ver su reflejo en el espejo natural que le proporcionaba, sus cabellos otrora
dorados, ahora estaban enmarañados y cenizos, su cara brillaba con la grasa del
alimento recién consumido, su piel asoleada se encontraba ahora mugrosa y su
color era indescriptible, y sobre todo no podía dejar de sentir ese olor a
muerte de las cenizas que la cubrieron por horas, se desprendió de la ropa y se
lanzó al agua
Minutos después, el agua había refrescado en parte
aquel cuerpo maltrecho, había recuperado el color tostado de su piel, y sus
cabellos aunque seguían algo enmarañados, habían vuelto a su dorado casi rojizo color, la herida enorme de su
pecho había formado una costra, sabía que debía dejarla limpia al menos pero no
removerla, sabía bien que si abría aquella llaga una vez mas tal vez no pudiera
cerrarla y fallecería definitivamente, no quería morir, por mas que en su mente
sabía que lo mejor era la muerte, su corazón ansiaba encontrar a Ishane, apagar
ese incendio era solo posible estando viva, sabía que aun muerta aquel dolor no
se iría; estaba así absorta en sus pensamientos cuando algo la volvió a la
realidad, un pequeño destello a unos cuantos metros sobre la rocosa ladera que
separaba una de las atalayas del agua, era escarpada , "no sería cosa
fácil llegar por allí si fueras un enemigo" pensó; sin embargo aquel
brillo parecía llamarla; que será? un metal? un cristal? sea lo que sea
aquello despertó su curiosidad... Su desnudo cuerpo cayó pesadamente sobre la
roca costera en su primer intento por llegar al brillo, hubo varios intentos,
aquel día estaba pasando rápido, en su noveno intento había conseguido trepar
unos veinte metros pero las fuerzas le fallaron y volvió a caer, esta vez la
inconciencia una vez mas la visitó, perdió el conocimiento y quedó allí tendida
en el frío borde del gélido arroyo
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Anjus se acercó al monarca, se hincó de rodillas y
presentó los saludos correspondientes a su cargo y a los cargos de la nobleza
-Saludos Beles, traigo informes de la frontera Sur Oeste,
mas precisamente del puesto de la villa del Eco que estaban bajo el mando de
Flenias
-Estaban? que ha sucedido, es que acaso Sense ha
vuelto a atacar nuestras fronteras?
-Señor no quiero que se alarme, pero la verdad es
que esos malditos bárbaros han destruido el puesto de Flenias, de quien no
encontramos más que unas pocas pertenencias, así mismo varias aldeas militares
menores de la zona han sido arrasadas.
-Ya veo, Sense ha vuelto a sus andadas, sin embargo
esta vez bajaron a un hombre importante de mi corte- Beles no parecía demostrar
sin embargo gran interés en todo el asunto- Supongo que habrán infiltrado
gente en nuestras filas, para matar a alguien como Flenias necesitaron de un
gran complot o de un gran ejército, sin embargo doblaremos la seguridad de las
fronteras cercanas a esos puestos destruidos
-Con el debido
respeto señor, creo que sus años lejos de la batalla no le dejan tomar una decisión
acorde a este asunto, si usted hubiera visto lo que...
-Silencio Anjus!
No cuestiones mi autoridad, ¿como te atreves?, en mi sala tronal, antes mis
cortesanos, y mis damas- Beles se levantó , aunque algo maduro aquel hombre aun
era formidable luchador, había conocido el campo de pelea y había alimentado su
nombre con victorias en el pasado- No te atrevas si no quieres sentir mi
hoja chocar contra tu hoja- Beles desenvainó su Crystalina, una
espada poderosa parecía estar hecha del mismo hielo de aquellas tierras y de
ahí venía su nombre, apoyo la punta del arma en el piso y posó sus manos en la
empuñadura, era una figura realmente de autoridad, sin embargo el gesto de
Anjus le decía que debía oírlo
-Despejen mi sala,
todos, menos tu, Anjus...- hizo un gesto y la sala fue dejada por todos, solo
quedaron rey y soldado uno frente a otro- Ahora dime que es lo que te
inquieta amigo
Anjus se levantó se sacó las hombreras pesadas, se
deshizo de la espada, la cual arrojó a sus pies, friccionó sus desnudas
muñecas, se sentían bien sin los pesados brazaletes y guantes, tomó un poco del
vino del rey
-Finalmente,
supongo que también algo de alegría te traerá la muerte de Flenias
-Ni
te atrevas a mencionar aquello, Flenias era para mí, aún mas importante que tu,
no le guardé nunca nada de rencor
-Si,
lo sé, lamento haber hecho un comentario tan estúpido, supongo que es parte de
mi envidia hacia nuestro viejo amigo
-Sabes
que mi padre tuvo su merecido, fue solo una mala jugada del destino que fuera
uno de mis mejores amigos quien se lo obsequiara
-Si,
se bien que gracias a Flenias, Selmud, Seelax, y en parte a mi este reino se volvió el mas
importante de este lado del mundo
-Así
es ustedes junto a mi formaron un equipo invencible en el pasado, pero, como
quedó bien claro los tiempos avanzan- Beles hizo una
pausa sacudiendo la cabeza- y los años se
cobran quitándonos de a poco nuestra fortaleza, agilidad y aguante
-Primero
Selmud abandonó las armas, Seelax se encuentra desaparecida, ahora Flenias ha
sido aparentemente asesinado, solo quedamos tu y yo compañero
-Cuéntame
que es lo que sucedió en Villa del Eco
-Debes saber
Décimo que lo que allá vi no es lo habitual, estos bárbaros siempre se
contentaron con la violencia y la carnicería- Anjus pareció
entrar en una laguna mental por unos segundos, al cabo de ellos se despabiló y
continuó- sin embargo aquellos cadáveres de los aldeanos que logramos llegar
a ver antes de que se consuman en el fuego, estaban diferentes
-Diferentes? como
es eso Justo?-Beles y Anjus
sus nombres oficiales para el pueblo, sin embargo se conocían de años,
habían compartido aventuras y tenían tras puertas una amistad de hierro-explícame, no quiero
que el pueblo se alarme por cosas como estas
-Es como si la
muerte, no fue lo peor que les haya pasado-Anjus nuevamente
quedo pensativo-Sense tal vez anda en otras empresas que nos son
desconocidas, llámame loco pero sentí poderosa hechicería en el lugar
-Jajajaja, ya veo que la batalla o la falta de ella
te ha enloquecido, viejo amigo-Beles se dejó caer desplomado como aliviado
sobre su trono- la hechicería es algo poderosa pero solo en nuestro reino,
esos bárbaros animalados no tienen la capacidad para utilizarla de una forma
temible para nosotros, es algo que yo mismo comprobé en antaño
-De que hablas-Anjus no
comprendía aquellas palabras
-Ellos nacieron
para el combate armado, sus cuerpos son perfectos para la batalla, sin embargo
no esta en sus carnes la capacidad de aprender magia compleja- Beles rió entre
dientes-pueden llegar a aprender después de muchos años pequeños trucos de
hechicería básica sin embargo no pasa de ello
-Deberías
tomártelo un poco mas seriamente-Anjus frunció el cejo-tal vez se aliaron con los
hombres de Pápila del Este, sabes
que ellos en tiempos históricos fueron enemigos de todo lo vivo en estos lados
del mundo
-Esa puta de
Pápila nunca se atrevería a levantar sus viperinas manos contra mí- Beles sonrío estrepitosamente-
ella y yo arreglamos de una forma privada nuestros asuntos hace muchísimos
años, aunque ella igualmente responde a otras autoridades
-De cualquier
manera, deberías dejarme ir a las fronteras o incluso a tierras ásperas a
investigar a fondo que ocurre- Anjus sugirió- Aun
no puedo creer que hayan eliminado a Flenias
-Te diré que haremos, vamos a preparar un ejército
a tu mando para defender la frontera, si esos grotescos seres atacan, los
aplastarás, e irás a tierras Ásperas a traerme el corazón del mismísimo Sense
-Eso me gusta- Anjus levantó
su espada y la puso sobre su espalda, pero lo que en verdad lo hacía temible
era su habilidad con el arco, sus flechas habían sido rivales a las hojas de
Flenias en la carrera para ver quien había matado más ásperos durante sus años
de ejército
-Veo que tu
Falcón aun conserva esas ansias de sangre maldita-Beles se acomodó
en su trono, puso a Crystalina en su vaina e hizo señas a Anjus para que
se pusiera en su lugar y ordenó entrar a sus lacayos
-Entonces Anjus, te encargarás de esos inferiores
seres! aplastarás cualquier intento de
incursión en nuestras tierras, y harás aun mas grande tu nombre y el mío- grito
Beles y levantó su copa-y una de ellas tres- Beles señaló a tres
jovencitas preciosas-la que mas te guste se encargará de componerte una
bella canción
Anjus se sonrojó, era sabido su amor por la mayor de
ellas, sin embargo ninguna de las princesas jamás serían desposadas por un
soldado mientras Beles siguiera vivo
-Se lo agradecería enormemente, si la que lo
compusiera fuera Argid, bien sabes que mi corazón le corresponde-dijo
él
-Argid, mi
pequeña doncella, serás tu acaso la encargada de hacer feliz a uno de mis
mejores hombres?- después mirando a Anjus-Como es sabido, mis niñas
tienen muchos pretendientes, entre ellos muchos cortesanos de renombre, si
pretendes algo con ella, debes renunciar a las armas y al honor del combate, no
quisiera una hija viuda, ni quiero verla sufrir noches enteras esperando que su
marido vuelva de una batalla
Argid era bella sin
duda, sus ojos azules y sus caobas melenas, encajaban perfectamente en esa
lechosa piel blanca, sus rosados labios carnosos y sus esbeltas cinturas eran
realmente una lujuriosa tentación deseada por varios cortesanos, soldados e
incluso soñadores lacayos.
Anjus sabía que incluso renunciando a la batalla, la
mano de Argid era casi imposible, sin embargo puso cara seria y dijo
-Sería un honor para mi renunciar a las batallas
por tan deliciosa dama, sin embargo para su seguridad y de mi reino todo, debo
seguir empuñando a Falcon, llenando mis flechas de sangre enemiga y
trayendo gloria a mi casa y la de mi rey, y por lo tanto su casa noble Argid- al
decir esto levantó a Falcon como ofreciéndoselo a la doncella- él
solo existe en definitiva para usted señora
Los presentes levantaron una ovación ante las palabras
de Anjus quien giró sobre sus talones, sin mirar a Argid, saliendo a paso lento
de la sala, con Falcon en la zurda y su casco bajo el otro brazo
-Un discurso
interesante- balbuceó Beles, miro de reojo a sus hijas, notó el color rojo en las
mejillas de Argid, mas simuló no hacerlo, no quería dar ánimos a su hija de
meterse en un amorío que solo podía traerles dolores al alma, al lado de ella, Anaxye
la mediana era idéntica a Argid, con la sola diferencia en el color ocre de sus
cabellos y aun siendo menor, era la mas alta de las tres, parecía indiferente a
todo lo ocurrido, se decía que odiaba la sola idea de los hombres en su cama,
también se decía que estaba mas interesada en las escuelas de magia de su ciudad
que en cualquier otra cosa; pero la realmente hermosa de entre ellas era la
pequeña Apoidea, era según decía Beles la mas parecida a su madre, el
color tostado de sus pieles, ojos grises aperlados según contaban cambiaba de
color de acuerdo al día, tal vez exageraban pero decía que con tan solo quince
años su cintura de avispa había conquistado mas corazones que sus dos hermanas,
sin embargo sus dulces labios color frambuesa, sus largos cabellos lacios de
color rojizo y su grácil andar aun no correspondían a nadie, según su padre su
graciosa figura y movimientos sensuales que tan naturalmente surgían de su
persona no corresponderían a nadie durante al menos otros cinco años, sus
preciosos ojos dejaban ver clara curiosidad y encontraba interesante todo lo
acontecido; al llegar Anjus a la puerta de la cámara real , ya casi
abandonándola, se levantó Apoidea, saltó sobre los sillones del estrado
en el que se encontraban, corrió sobre el mismo balanceándose , la altura sería
de unos dos metros y medios del suelo sin embargo no sentía vértigo alguno, en
su carrera al pasar al lado de su hermana mayor arrebato su pañuelo y el broche
que llevaba puesto en una de sus mechas trenzadas, y gritó amarrándose de una
columna dejando suspendido su cuerpo, estirando el otro brazo con el pañuelo
dirigido hacia Anjus como si fuera una
bandera al viento...
-Anjus!- y haciendo un
contrapeso con el dije de Argid dentro del pañuelo lo arrojó hacia el caballero
que salía del lugar-no olvides traérselo a mi hermana intacto, pues si ella
no te desposa yo lo haré- esas palabras eran en realidad una broma, a ella
aun no le atraían los hombres mas que por su naturaleza, encontraba fascinante
a los caballeros y sus razones para hacer las cosas que hacían, Anjus levantó
el brazo y atrapó joya y pañuelo; luego sin voltear
-Pequeña Apoidea ten cuidado con tus
palabras, nunca sabes cuando tus bromas pueden ser justamente las palabras que
otros quisieran oír- se marchó entonces de la sala y la misma quedó en
silencio por algunos segundos
-Es una lástima, pero ese hombre no va a servirte
para nada, padre- la casi niña con su característica naturalidad, sentada
en el suelo jugaba con una bola de lana como si fuera una pequeña gata, sin
mirar a su Padre agregó- Se que es uno de tus mejores hombres pero, el no es
para nada la solución a tus problemas
-Que quieres
decir bruja!- le increpó Argid, sabía que su pequeña hermana tenía
muchas veces razón en sus afirmaciones, aunque a veces se le ocurría la loca
idea de que las cosas realmente pasaban porque ellas las decía-No quieran
los dioses que se te ocurra desearle algún mal a Anjus
-Yo que mas
quisiera que ese pobre iluso te desposara , así no tendría que escuchar tus
lamentos y los suyos- se levantó y saliendo de la sala dijo-no te
confundas hermana, te amo y quiero que seas feliz, pero la realidad es una y no
puedo cambiarla , ni ocultarla
-Basta, dejen sus
palabras para la hora de los juegos-Beles aunque queriendo no prestar atención al tema,
sabía que sus dos hijas menores tenían cierta afinidad con la magia, y lo que
era peor la pequeña había mostrado grandes capacidades para la magia prohibida,
las artes negras de la hechicería la habían reclamado en el pasado, se
rumoreaba que por esa razón la madre de ellas había muerto, pero fuera de Beles,
para el pueblo e incluso las hijas parecía ser tan solo un rumor
Argid se levantó ,
miró a Anaxye y le pidió que la acompañara en sus tareas de asignar
trabajos a los aspirantes a algún puesto dentro de la nobleza, el ejército o la
administración del reino, los cuales diariamente eran muchos, demasiada gente
quería entrar a formar parte de la Casa Real de Beles, pero para ello
debían realizar numerosas misiones, las cuales iban de menor a mayor
dificultad, trabajos que empezaban siendo sencillos, se iban tornando
dificultosas empresas con el tiempo para los que habían superado las instancias
iniciales, Beles siempre decía -"Mi vino es rico y mucho, y mi pan es
delicioso y abundante, pero para tener sus beneficios, deberán ganarse el
derecho a ellos"
El día aun no llegaba a su mitad y quedaba aun mucho
por hacer, Anaxye se incorporó y marchó a la par de su hermana mayor, la
cual no podía dejar de pensar en las palabras de su hermana menor
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El día aun no llegaba a su mitad, el sol casi en lo
alto del cielo comenzó a lastimarle los ojos a través de los cerrados párpados,
el agua helada le congelaba los dedos de la mano derecha que quedó dentro del
arroyo, la espalda raspada por las caídas parecía pegada a la rociada y gélida
tierra, el grito de dolor al separarse del suelo hecho hielo retumbó en el
desolado lugar, la pequeña se sentó, tapó su cuerpo con el pelaje de algún
animal que aun guardaba, así sentada, apoyó los codos en las rodillas, las
manos atajando el mentón y la vista clavada en el brillo allá arriba en la
escarpada ladera… comenzó a tararear una canción que su madre entonaba siempre
cuando recordaba los viejos tiempos o la ayudaba a concentrarse a Sila en sus
clases particulares de idioma Continental
El clima fresco y los alrededores vistosamente
engalanados con los colores del invierno parecían de pronto tan cálidos, la
herida en su pecho por un rato parecía no existir, le venían recuerdos de sus
noches alrededor del fuego memorizando términos comunes del idioma Continental,
los calientes vasos de leche de cabra, el pan horneado por ella y su madre, la
espera del regreso del padre a la casa, el clamor del viento era tapado por su
voz entonando aquella melodía…
Luego de alrededor de una hora de pensar, se levantó,
caminó los alrededor de trescientos metros que la separaban de la atalaya,
subió a la misma, y se quedó al borde del vacío, allá abajo las aguas frías del
arroyo parecían querer devorarla, pensó un rato mas, eran como cien metros de caída
libre desde ahí, unos cincuenta hasta aquella cosa que brillaba..."Una caída
mas, porque no" pensó, y empezó a descender agarrándose con las desnudas
manos de la congelante piedra que formaba aquel barranco, diez minutos después,
su pie derecho sintió el filo rebanarle medio talón
Un aullido estremeció las congeladas piedras de la
ladera, estuvo a punto de soltarse y dejarse caer pero logró superarlo, sintió
como la sangre comenzó a fluir de su pie, estaba débil aparentemente pero las
fuerzas volvían a sus menudos brazos, su cabeza se negaba a abandonarla, el
consiente quería permanecer un rato mas alerta ayudándola a no desmayarse, tomó
aire, apretó los dientes y miró hacia abajo, y ahí la vio…
…aquella espada incrustada en la piedra parecía gritar
su nombre, pidiendo que la saque de allí, el dolor de su pie cortado fue poco a
poco suprimido, en parte por el frío anestesiante, en parte por la euforia del
hallazgo, sin saber porque se sentía victoriosa, hacia días que no reía como en
ese momento comenzó a hacerlo, se soltó de la piedra, sabía que tendría que
hacer mucha fuerza para arrancarla de la ladera rocosa, y lo único con lo que
contaba era con el peso de su cuerpo, no lo pensó dos veces, se asió
fuertemente de la empuñadura, y en forma casi suicida comenzó a balancearse en
el vacío, hamacándose removía poco a poco la hoja,
-O te sales de
esa piedra o te rompes- hablaba sola, estaría loca? era casi improbable
aquello, pensó que estaba soñando, que fuerza pudo haber colocado aquella
espada, de esa forma y en aquel lugar?, no. debía ser sin duda un delirio suyo,
de pronto la realidad la sorprendió cayendo, la hoja había sido removida de la
piedra, para su suerte o desgracia, esa parte era escalonada un buen tramo, quizás
unos veinte metros, el resto de caída libre ya lo conocía, el golpe nuevamente
la desmayó al borde del cristalino accidente natural…
…eran altas horas de la noche cuando despertó, el ruido cercano de lobos era inconfundible, muchas veces sus padres le hicieron notar la diferencia entre los lobos de los soldados y los salvajes, y aquel ruido no era precisamente de lobos militares, se incorporó y el peso en su mano zurda la terminaron de despertar, miró la empuñadura que estaba sujeta fuertemente aun entre sus dedos, la levantó, era pesada aun para ella, se paró, haciendo balance de un lado al otro con el arma en sus manos de niña; la espada dejó escapar una vez mas su brillo hipnotizante reflejando la luna, pudo reconocer unas letras en su empuñadura mineral, "ZerAm...." el resto no le resultaba legible, no lo entendía quizás, el ruido de lobos cercanos no le hizo apartar los ojos de la hoja brillante, había manejado espadas que su padre tuvo en su taller, pero ninguna tan llamativa como aquella, no era tan grande como otras pero su sola presencia parecía infundirle seguridad, de pronto algo la sobresaltó, un gruñido cercano a sus espaldas, la espada en su brillo dejó ver el reflejo de un lobo enorme acercándose, el corazón se le aceleró, asió a ZerAm giró y quedó con el animal frente a frente, el resplandor de ZerAm de pronto desapareció, parecía ser que aun quedaba un alma atrapada en su hoja y en ese instante se escapaba de ella dejándola opaca en manos de Sila
-No te necesito-Sila creía estar
loca, hablaba sola y sin embargo creía que había razón en todo lo que decía-Es
mi momento y no pienso morirme, con o
sin ti voy a lograrlo! NOO TE NECESITO!!!
Sila levantó a ZerAm, con esfuerzo se acomodó en pose
de guardia frente al cánido, a la altura de su pecho ambas manos sujetando la
empuñadura apretada contra su herida, los dientes le rechinaron, el animal se
lanzó sobre ella, ella permaneció inmóvil, pierna derecha adelante, pierna
izquierda atrás, manos al pecho del lado del corazón sujetando la hoja poderosa
que desaparecía por sobre su hombro y reaparecía en lo alto detrás de su
cabeza, los ojos llenos de cólera , la boca con una mueca, parecía una sonrisa,
el animalejo saltó , sus ojos negros se centraron en el cuello desprotegido de
la niña, una presa fácil...el impacto hizo saltar chorros de sangre sobre los
hombros, el cuello y el pecho de la chiquilla, se desplomó ella con el animal
encima... la cabeza del can se desprendió y fue a parar unos metros mas allá
sobre las aguas bordeantes, ZerAm había sido despedida de sus manos con el
impulso luego de cercenar la cabeza lupina, sin embargo al mismo instante de
apagarse la vida del lobo Sila pudo sentir como aquella victoria le llenaba su
pequeño cuerpo como revitalizándola y el brillo volvió a ZerAm por breves
segundos
El lobo encima, muerto, aún caliente le resultó
agradable, lo dejó estar, no creía encontrar dentro de las atalayas mejor
abrigo de momento, así pasó la noche, la piel y la sangre hirviendo de aquel
animal maldito realmente eran algo delicioso para su castigado cuerpo…
…temprano en la mañana se incorporó, la pegajosa
sangre ya fría sobre su cuerpo le sacaron de su mezcla de pesadillas, sueños y
delirios que la asaltaban hacia noches, apartó los restos del perruno ser de
encima de ella, buscó a ZerAm con los ojos, la recogió del suelo con
naturalidad, como si esa espada fuera parte misma de su brazo, la puso frente a
sus ojos, podía sentirla diferente, sabía que su víctima la fortaleció a ambas,
a ella y a la espada; también sintió que no era esa la primer sangre de lobo
que probaba "eres una pequeña cazadora de lobos ZerAm"
-"No sé bien que, pero en mi interior algo me
dice que no te llame de otra forma, así que serás ZerAm- miró la inscripción al lado del nombre y pudo
comprenderla medianamente,-"de Villa del Eco"?- una
lágrima enjugó sus ojos- no ya no, desde ahora serás ZerAm , la Lupina de
Sila
En aquel momento despojándose de sus ropas, se
zambulló en las aguas heladas del arroyuelo, decidió en ese mismo instante
marcharse de allí y debería estar medianamente presentable, nunca en su vida
había salido de Villa del Eco, no sabía por donde empezar, sabía que la
corte de Beles se encontraba al Este, y que Villa del Eco al Oeste del
Reino Belesiano, así que tendría que volver a pasar por las ruinosas laderas
que alguna vez albergaron su poblado, ideando su viaje allí en el agua también
se le ocurrió que lo mejor sería bordear el río y no ir por los caminos, quien
sabe cuantos pueblos mas había visitado Ishane, su cabeza era un vendaval de
ideas y conjeturas, sin embargo estaba decidida a no morir allí, debía llegar a
Beles o al menos a gente amiga de momento, en ese momento perdida en sus ideas
el corazón casi le dio un vuelco, al mirar hacía el risco de la atalaya notó a
dos seres nauseabundos y odiosos acercarse hacia donde se encontraba ella
-Dare no, motu motu- gritó uno
-Dare nooo!!- gritó el otro
Ásperos, asquerosos ásperos pensó, sin mirarla sabía
que ZerAm estaba a solo metros de su mano, ellos sin embargo no le prestaban
importancia a nada mas que a la pequeña figura de Sila, de golpe ambos salieron
disparados claramente hacía ella, Sila empuñó a ZerAm saltando fuera del agua,
en el mismo instante que ambos seres saltaban a pocos metros cayendo casi sobre
la niña que tendría cuatro veces menos su tamaño, sin duda era presa fácil,
carne fácil (motu=carne) Sila no podía creer , acaso su aventura
terminaría allí antes de empezar? sería lo normal, después de todo solo era una
pequeña niña de diez años, tal vez ZerAm y su encuentro nocturno con el lobo no
fue mas que uno de sus delirios, si era normal que no pudiera continuar, no era
mas que una débil niña, mal herida, coja, con la mano izquierda casi
inutilizada , todo terminaría allí ...
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Cuatro meses habían pasado de las primeras incursiones
de Ishane al reino de Beles, la mitad del reino del Décimo o tal vez mas había
sido arrasada por los hombres de Sense y sus aliados de Arganathor,
llegaban noticias de Pápila del Este que también ellos sufrían bajas
importantes, sin duda toda esta nueva dinámica de pelea de los Ásperos los
había llevado a liderar el terreno militar, sin embargo las ideas que traían
consigo no eran del todo claras, se sabía que el reino de los Anaís del Sur Oeste
también habían tenido encuentros con los ásperos, sin embargo, eran tierras
lejanas y hacía bastantes semanas que no llegaban nuevas
-Anjus tengo entendido que el tal Ishane se
encuentra marchando con un ejército fortalecido hacia acá- Beles mostraba
su particular confianza en su mano y en las de sus mejores héroes- Mande
reunir todo mi ejército, no deje soldado en el reino fuera de mis murallas, están
todos acá, mañana la cabeza de Ishane rodará y luego de eso marcharé a Aspería
a matar al mismísimo Sense…
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…la batalla era intensa, los ásperos de Ishane
parecían tener fuerzas infinitas, Falcon nunca había sido disparado
tantas veces, tantos corazones jamás habían teñido de esa forma sus plateadas
flechas, las saetas volaban de la mano del arquero hacía sus blancos, no había
obstáculo que pudieran pararlas ni desviar su trayectoria, se decía y era de
creer que el mineral del Zer habitaba en Falcon alimentando de
poder a su amo, y que al hacer contacto con él cada punta de flecha convertía
el proyectil en algo letal, imparable, destructivo, los belesianos con la
seguridad de Anjus de su lado parecían animados, Beles con su Crystalina
por otro lado arrancaba cabezas, torsos, brazos escudados, piernas malladas,
nada en su frente parecía ser lo bastante sólido como para detener al poderoso
rey, Ishane se mantenía algo separado del grupo , atrás de una muralla formada
por decenas de ásperos, esperando el momento adecuado, cada tanto cuando sus
hombres le dejaban un hueco seguro en el fragor de la batalla se metía entre la
muchedumbre desataba su infierno de llamas, mataba unos cuantos soldados y
volvía rápidamente a la seguridad de la retaguardia, hasta que sucedió; un mazazo
áspero burló la agilidad característica de Anjus y lo golpeó en un costado,
seguidamente al caer al suelo el mismo mazazo se le estrelló en un pierna
dejándosela partida en tres partes, nuevamente las manos titánicas levantaron
la colosal maza, iba dirigida a la cabeza de Anjus quien en su grito de dolor
logró levantar a Falcon y destrozar la cabeza del áspero de un flechazo,
estiró su brazo y otra flecha salió directa al corazón, estiró una vez mas la
mano, tenía entre ojos a un áspero que masacraba soldados de su batallón, lo
acabaría desde el piso, sin embargo un pie enfundado en negras telas apretó su mano contra el suelo,
haciéndole soltar la flecha, el ser se inclinó y tomó la saeta entre sus
delicados dedos
-Me disculparás , pero no soy de darle chances a
mis enemigos de volver a la batalla- Ishane dibujó su sonrisa dientuda, y
hundió la flecha en el pecho de Anjus, lo atravesó de lado a lado, sintió la
punta de la saeta desgarrar la carne, romper huesos y perforar la cota de malla
del arquero legendario, no dejó de empujar hasta sentir que tocaba el suelo
rocoso con ella -Sin embargo tu arco me resulta particularmente interesante-
el cuerpo sin vida de Anjus dejó caer a Falcon de sus dedos e Ishane lo
recogió , siguió el ritual practicado con ZerAm , y con tantas otras
armas legendarias de cuanto héroe de renombre asesinó al cabo de esos meses de
invasión
-Anjus! -Argid en
lo alto de una de los balcones que daban al patio donde se desarrollaba la
pelea había visto morir a su amor, y al mismo tiempo veía como la cabeza de su
padre era destrozada de un mazazo áspero-Padre! ...-sintió morirse en
ese momento
-No te preocupes princesa, en un momento te
reunirás con ellos-al decir esto levantó el cuerpo de Anjus y lo arrojó
unos metros en dirección hacia donde se encontraba Argid en lo alto- Maten a
todos! quiero cada alma lista para ser usada, no se entretengan que quiero
volver hoy mismo a Aspería! Luego recogió a Crystalina
Las tres princesas
desoladas, escuchaban los gritos, los metales, la carnicería acercarse poco a
poco a su escondite, y de golpe la puerta estalló en pedazos y allí estaban
ellos, los asquerosos enemigos, frente a lo último que quedaba del linaje real
de Beles, era el fin para ellas...
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Cuatro meses antes…
Los campesinos se acercaron al borde del Arroyo Gélydas,
el hambre venció al miedo, hacía días que no probaban bocado y el terror a
encontrarse a los Ásperos era enorme, pero comprendieron que morirían de todas
formas si no salían de su escondite
-Echa
tus redes aquí Simel – indicó la mujer, una adulta campesina de unos
cuarenta años, rostro demacrado y huesudo cuello, en su delgado rostro podía
verse rastros de belleza juvenil, los ojos negros color noche y los cabellos
cortos lacios castaños con algunas entradas color ceniza, el vestido a cuadros
le llegaba hasta los tobillos, una especie de blusa blanca apenas cubría su desnutrido
cuerpo, el frío a esas horas parecía ser de menos intensidad sin embargo sus pequeños
pies parecían congelárseles dentro de las botas de cuero animal- apura que si no me matan los Ásperos y el
hambre, lo hará el frío
-Ya
no apures, yo estoy tanto o mas asustado que tu Ytuva- él,
aparentemente mas joven que ella, aunque de menor estatura, llevaba unas redes
de hilaza en la derecha, sus pantalones cortos hasta las rodillas y la camisola
de tela basta color marrón hacían juego con su triste expresión, la lanceta en
la mano izquierda lista para arponear a pez alguno que pasara por las redes- Tu
permanece alerta que no quiero aún morir en manos de esos desgraciados Ásperos
Ella observaba el camino que quedaba allá en lo alto,
en ese recodo del Arroyo el matorral tapaba la visual desde la acera y les
resultaba mas fácil ver a alguien que se acercaba antes que ellos resultaran
visibles, sin embargo estaban aterrados ante la posibilidad de encontrarse con
un grupo de invasores, canturreaba algún estribillo de trovas acerca de
batallas de Flenias, Anjus, Beles, y tantos otros héroes para sí misma cuando
de pronto calló
-No
hagas eso, me asus…- Simel giró hacía ella y la notó mas blanca que de
costumbre si podía ser eso posible, sus ojos desorbitados dirigidos hacia una
pequeña cavidad que el arroyo formaba – que
que te sucede, que miras…?
Y entonces notó, ahí en el hueco que se formaba en el
agua, a modo de estanque natural, la gran mancha roja, era claramente sangre,
mucha sangre acumulada, pero lo que en verdad asustaba era la gran mano
emergiendo, el resto del cuerpo no era visible debajo del líquido helado
-Si...
si...mel, mira – ella señaló algo aun mas aterrador, entre las
piedras del otro lado el gran cadáver de un Áspero yacía destrozado
-Vámonos,
larguémonos de aquí madre- él retiró las redes y se apresuró a guardar el resto
del equipo
Ambos salieron disparados y se ocultaron tras unos
matorrales por indicación de ella
-Porque
nos quedamos aquí? Vámonos ya mismo de esta zona- él realmente
estaba aterrado
-No
seas tan cobarde, analiza esto, ellos ya están muertos, y he visto lo que
parecía ser pertenencias en el suelo- ella se levantó determinada saliendo de su escondite-
vamos a ver si encontramos algo para
comer entre sus cosas
Al rato ambos caminaban entre los restos de un par de
Ásperos, uno el que conservaba todo su cuerpo fuera del agua, había sido
claramente decapitado, también una de sus piernas se encontraba separada, unos
metros mas allá entre unos arbustos, el que se encontraba en el agua , había
dejado uno de sus brazos cerca del cuerpo de su amigo
-Vaya
parece que se encontraron con algunos de nuestros soldados- comentó Simel
Ytuva sin embargo se quedó pensativa, mirando la
escena, parecía ser que incluso le fascinaba ver los cadáveres de aquellos
seres infernales
-No estaría tan segura- luego señalando los
alrededores y hacia lo alto el camino- mira,
el sendero del camino hasta aquí
-No
entiendo que quieres decir?
-Fíjate
tonto, los arbustos e incluso la tierra se encuentran uniformes, como si
siempre hubieran estado así- luego pateando la tierra continuó- aquí no hubo una gran batalla, estos dos
fueron sorprendidos por algún guerrero solitario o un pequeño grupo no mayor a
dos o tres , sin duda gente muy valiente y fuerte
-Es
cierto, a veces sigues sorprendiéndome, y mira, este aún conserva su bolsa en
la cintura- Simel se agachó aun con cierto recelo sobre el cadáver del Áspero,
tanteo el pecho , sintió un bulto y halló un colgante en uno de los bolsines
internos, luego arrebató los zarcillos de orejas y nariz y la bolsa de la
cintura
-Aquí
hay algo de carne de pollo asada y salada- mostró Ytuva
sacando el botín de una talega roja- sin
embargo no parece algo que ellos…
Ella una vez mas se cortó en seco, el joven giró hacia
ella y la vio sorprendida una vez mas, alcanzó a incorporarse y entonces pudo
ver lo que ella estaba viendo, mas allá de unos arbustos, desparramada sobre un
montículo de piedras, hierbas y restos de uno de los Ásperos, una figura de lo
que parecía ser un niño
-Creo…
creo que se mueve… - carraspeó ella
-Vámonos
mujer, larguémonos de una vez- el la tomó de la muñeca y la arrastró con él en
dirección al camino – ya tenemos de comer
y algo de valor, no quiero saber nada de….
-Basta!
Ya suéltame…-ella volvió sobre el camino andado y se acercó prudentemente al cuerpo
semienterrado en la alfombra de hojas y piedras
La cabeza de rubios, rojizos cabellos fue dejada al
descubierto al retirar un retazo de tela asperiana que la cubría, el rostro se
hundía en el lodo, entre sus pequeñas manos una brillante espada daba la nota,
de igual manera no parecía peligrosa allí agonizando
Ytuva lo pensó dos veces hasta que finalmente se
decidió y giró el cuerpo hasta dejarlo boca arriba, grande fue su sorpresa al
ver el bello rostro de aquella niña, la boca apretada y los párpados inquietos
entrecerrados le indicaron que aun estaba con vida, sin embargo su desnudo
cuerpo le reflejaron una inquietante realidad, había sido atacada salvajemente,
una gran herida costrada le recorría el cuerpo desde el hombro derecho pasando
sobre el pecho recorriendo en forma diagonal el abdomen para continuar hacía su
muslo izquierdo
-Mierda,
alguien se ensañó con ella- maldijo Simel, luego trató de insistir una vez mas
tomando la mano de la mujer- con esa
herida no tiene chances, larguémonos
Ytuva quien desde vio aquel rostro quedo embelesada no
atinó a resistirse, estaba a punto de dejarse arrastrar por Simel cuando escuchó
el leve quejido de la niña
-A…aa..g..- casi muda su
garganta, estalló en un coágulo de sangre al repetir el intento de proferir su
deseo- aa.. ggua…!
-Que
haces Ytuva! – gritó él al sentir la mano de la mujer desprenderse de la suya;
soltarse de su hijo y salir en picada hacia el cuerpo de la niña agonizante fue
un solo acto, extrajo de su cintura la alcarraza con agua que hacia solo
minutos había llenado en el lecho del arroyo y lo acercó a los labios de la
moribunda, el hombre se acercó y meneando la cabeza de un lado a otro como
queriendo negarse lo que pasaba, apoyó su mano sobre el hombro de Ytuva – es en vano, gastas tu esfuerzo, morirá aquí
de todas formas , no alargues su agonía
-De
ninguna manera la dejaré aquí, me la llevo a nuestro hogar, y tú me vas a
ayudar
-Que
mierda estás pensando, estás loca…
-Mas
respeto insolente, olvidas quien soy
…una semana estuvo semi inconsciente, Ytuva iba y
venia durante el día varias veces a constatar que aquella niña aún respirara,
cada tanto en sus incursiones al cuarto donde la habían colocado llevaba
consigo una alcarraza con agua salada, o jugos nutritivos que sabía preparar
para los enfermos, por medio de un embudo lograba que la niña ingiriera algo,
también la aseaba diariamente
Ese día estaba limpiando con un paño húmedo la herida
horrenda que empezaba en su pecho, desde la puerta Simel la miraba casi
indiferente, ella sintió de pronto el apretón en su muñeca, miró a su hijo y le
indicó que se fuera
-Pero
Ytu…
-Vete,
esta despertando y aunque es solo una niña no le gustara saber que has visto su
cuerpo, vete hasta que te llame
Semanas después, la pequeña niña era un miembro mas de
la familia, pronto descubrió que Ytuva y Simel eran mas que madre e hijo, eran
también amantes, Ytuva siempre le hablaba mientras le alcanzaba ropa para
limpiar, o mientras aseaban la casa, sin embargo la pequeña nunca decía nada,
muy pocas veces había contestado con monosilábicos, “si”, “no”, “uno”, “eso” o semejantes, pero por otro lado ayudaba
en las tareas hogareñas
-Espero
que pronto recuperes el habla y podamos saber mas de ti, aparte…- ella se cortó en
seco mirando por la puerta hacia lo lejos
-Mhhh??- la niña levantó
la mirada del piso que estaba fregando hacia la mujer
-Debes
saber que no somos tan buenas personas como aparentamos ser- Ytuva cerró la
puerta y tomó a la niña de los hombros, indicándole que se incorpore, luego
sentándola en una silla, comenzó a acicalar su cabello – aunque te he encontrado hecha una piltrafa, cada día noto que
mi ojo no se equivocaba
Ytuva peinaba los dorados cabellos de la pequeña, a la
cual había nombrado Syras, el idioma que hablaba era el continental, no el
Belesiano que predominaba en aquellas regiones de Sonoría y entre lo que
suponía las pertenencias de la joven encontró un paño rojo con letras que en su
idioma se leían Syras, fue por eso que la nombro de esta forma asimilando que
tal vez aquel era el nombre de la rubia
-Cuando te
encontramos, eras un despojo casi muerto, pero gracias a mis cuidados, cada día
que pasa me doy cuenta que algún día serás una muchacha bonita, tal vez casi
tanto como yo lo fui hace tantos años- al decir esto ella sonrió haciendo
notar que estaba bromeando- has de saber
que mis planes para ti tal vez no sean de tu agrado
-No
se si entiendes mi idioma, el cual no es muy diferente del tuyo, pero te voy a
contar algo- Ytuva la giró y se quedó frente a frente con Syras- algún día me reemplazarás, te he traído con la intención de darle una
esposa joven a Simel, ahora capaz no entiendas y tal vez nunca lo aceptes, pero
el es mi hijo y tu me debes la vida
Syras miró a la mujer, extendió su mano cicatrizada y
la abrió contemplando los surcos que las heridas habían dejado a modo de
macabro dibujo en su palma izquierda, luego metió esa misma mano bajo su blusa,
un gesto de contenido dolor se veía en la mueca de sus labios, levantó su mano
libre y la dirigió hacia Ytuva, acariciándole la mejilla, le dedicó una sonrisa
leve y separó tiernamente los mechones de cabello que la mujer no podía evitar
que caigan sobre sus ojos cada tanto
-Has
entendido cuanto te dije?- preguntó la mujer levantándose
Syras asintió, le dedicó una sonrisa mas a su
protectora y se levantó cogió la franela que minutos antes había soltado, y
prosiguió en su tarea de limpiar el suelo, de alguna manera entendía que le
debía un favor a aquella gente
En su mente algo le decía que no tenía mas nada en el
mundo, no podía recordar nada de su pasado, aunque tenía alrededor de diez años
ya habían decidido toda su vida en pocos días de estar en aquel lugar, según
Ytuva en algunos años mas, cuando se encontrara madura, sería la pareja de su
hijo y su sucesora en los asuntos conyugales, aunque ella de eso aun no sabia
nada
Pasaron los días, los meses, las estaciones, una y
otra vez…
…alrededor de tres años Syras había sido tratada como la hija de aquella pareja de campesinos extranjeros en tierras de Sonoría, aunque nunca mas habían hablado del tema, ella sabía que le quedaba poco tiempo antes de convertirse en la mujer de Simel, si bien aquel le resultaba agradable, algo en todo el asunto le parecía aterrador, muy en sus adentros sabía que no quería eso para ella, pero en su mente había algo aun peor…
…era de noche cuando despertó llorando, como muchas noches
durante esos años, la pesadilla era repetida una y otra vez, por alguna razón
veía morir a gente, masacrada en medio de una batalla, se veía a ella misma y
luego fuego, mucho fuego consumiéndolo todo, el pecho se le comprimía tratando
de ocultarse del último dolor inevitable, pero no podía evadirlo, la herida
estallaba en dolor acabando su sueño, durante cientos de noches…
-Syras! – Ytuva abrió los ojos escuchando en la
habitación contigua el grito ahogado de la muchacha, muchas veces la había
despertado, las primeras veces acudían ambos a ver que ocurría, con el paso del
tiempo Simel ya acostumbrado y algo ofuscado por todo el asunto simplemente la
ignoraba y volvía a dormirse- pobre muchacha, nunca terminarán esas pesadillas?
-Es muy conveniente para ella que aprenda a
controlarlas, si va a ser mi mujer, no soportaré que me despierte con sus
locuras
Syras se levantó, y se dirigió a las afueras, desde
adentro Ytuva la escuchaba hacer, como tantas otras veces, se acomodó entre los
brazos de su hijo y volvió a cerrar los ojos en busca del sueño; ambos
escuchaban a la pequeña limpiarse el rostro y subirse al árbol frondoso en
donde por largos minutos se quedaba meditando mirando la luna, esperando que
las imágenes de su pesadilla se disipen , luego como un ritual comenzaba a
tararear aquella vieja canción que su madre entonaba hacía tanto tiempo, por
alguna razón solo eso le resultaba imborrable, Ytuva abrazó a su hijo y lo vio
adormecerse complacido con la dulce voz de la muchacha que parecía envolver todo
el ambiente, tapando los ruidos nocturnos, luego como en cada pesadilla
terminaba su canto y se preparaba para volver a la cama
-Ya es tiempo- dijo Simel a su madre- mañana puedes
darle sus cosas, a ver si eso ayuda a que recupere sus memorias y se terminen
sus berrinches nocturnos
-Aunque te he tratado de enderezar, tus años al
servicio de Ébole no se te borran del corazón- Ytuva acarició los cabellos de
su hijo, quien ofuscado le dio la espalda- aunque espero que con esta niña seas
el buen hombre que alguna vez supiste ser
-Basta madre, sabes que mis días de mercenario
quedaron atrás…- Simel sintió los brazos de Ytuva rodearlo – gracias a ti he
encontrado mas que una madre a mi regreso sin gloria de la casa de Ébole, he
encontrado una compañera, una amiga y una mujer en ti, pero sobre todo mi
corazón esta volviendo a ser el de antes
-De igual manera, mañana voy a darle sus pertenencias
a Syras a ver si puede decirnos algo que nos ayude a ayudarla
-Como sea, ya duerme…
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-Donde esta tu hijo, puta!?- un golpe derribó a Ytuva
haciéndola rodar por el suelo
-El ya... no vie…ne desde que se fue con Ébole… - la
frase no fue acabada, otro golpe en el pleno rostro la enmudecieron
-Ya lo encontramos Aureo, ya lo encontramos, escondido
como una rata en el granero – se escuchó de afuera el grito de un compañero del
mercenario líder
-Noooo, Simel! Por favor déjenlo… hijo!...
-Ya calla puta incestuosa, mentirosa mujer, tu castigo
esta cerca y seremos nosotros quienes te lo daremos- Aureo golpeó a Ytuva
nuevamente arrojándola a los pies de la aterrada Syras, quien se encontraba
desnuda y tiritaba de frío- ya vuelvo sucia, y me encargaré de ambas
Desde afuera con angustia, se escuchaban los
desgarradores gritos de Simel
-Después de años de búsqueda al fin te encontramos amigo
– se escuchó la sarcástica voz de Aureo dirigiéndose al campesino- es momento
que recordemos viejos tiempos
Una espada al rojo vivo blandida por uno de los
mercenarios fue apoyada de plano sobre la mejilla derecha de Simel quien
aullaba de dolor
-Empieza por recordar que hiciste con el artefacto que
le robaste a Ébole cuando desertaste por favor…
-Déjamelo a mi… yo puedo... hacer hablar… a una
piedra- un enorme mercenario con una lanza por mano se acercó, soltó una de sus
astas y tomó de la cabeza al campesino, levantándolo del suelo, luego
suspendiéndolo sobre las llamas de la improvisada fogata, empezó a acercarlo al
ígneo elemento
-Ten cuidado MaMus no vayas a matarlo antes que
confiese- ordenó Aureo
Ytuva desde el suelo escuchaba como su hijo era torturado,
reuniendo fuerzas logró incorporarse, Syras desconsolada y aterrorizada se
metió bajo el catre buscando refugio, desde allí vio como una moribunda mujer
se acercaba a la puerta de la casucha
-Ya déjenlo!... lo que se trajo de la casa de Ébole,
hace tiempo lo deje en la Capital de Sonoría en el altar de Beles! – Gritó
apoyada en el marco de la puerta- ya déjenlo
-Malditos campesinos del infierno, como unas mierdas
extranjeras como ustedes fueron capaces de dejar algo tan valioso como ofrenda?
-Mátalo… - ordenó Aureo
-Nooooo! Simel noo por favor
MaMus en el preciso instante de la orden, lanzó a
Simel a los aires, dejándolo caer sobre una de sus lanzas, luego que este
cayera al suelo, apoyó uno de sus enormes pies sobre el moribundo y retiró la
lanza, volviendo a clavarla una y otra vez
-Delicioso… estos gritos… son algo delicioso…
Ytuva quiso correr hacia su hijo pero a una orden de
Aureo otro de los mercenarios la amarró de los cabellos y la arrojó adentro de
la casa
-En un instante estoy contigo, te he dicho antes que a
ti también te haría pagar puta- vociferó Aureo
Ytuva cayó pesadamente ya no tenía fuerzas siquiera
para levantarse, apenas giró buscando con su mirada a Syras
-A...cér…cate
Syr...as – extendiendo su mano hacia la aterrada muchacha- acércate…
Syras
salió de su escondite, gateando hasta quedar cerca de la mujer, aun desnuda,
había estado bañándose cuando el grupo de mercenarios irrumpió en la morada, afuera
los últimos gritos de Simel hacían notar que ya no estaba consiente y casi no
le quedaba vida, las risotadas del grupo de mercenarios y las llamas
consumiendo el granero se sumaban a aquella pesadilla
-Aunque
intenté protegerte no pude hacerlo- balbuceó Ytuva- traté de ocultarte de tus
pesadillas y te hice presa de la nuestra
-Mhhh?-
Syras aún no hablaba, su lenguaje casi se limitaba a sus particulares
monosilábicos
-Quiero…
que tengas algo que te pertenece, bajo mis colchas, en mi catre, hay algo que
capaz te ayude, tómalo, tómalo ya mismo
Syras
se incorporó, se acercó al camastro separo las cobijas y entre los dos
acolchonados encontró unas talegas de rojo color, comprobó que un gran retazo
de tela también roja había en una de ellas, pero lo que visiblemente era un
tesoro era aquella brillante espada, una luz la recorrió a lo largo de toda la
hoja, ¿Sería acaso aquello el tesoro robado por Simel?
-Es...
es... to??
-Eso
te pertenece, lo encontramos junto a ti hace tres años…- Ytuva se apoyó en un
taburete cercano para incorporarse- esa espada… es algo sobrecogedor… con cada
pesadilla tuya, ella brilla de forma enceguecedora… estuve a punto de
arrojarla, es algo aterrador sentirla vibrar, es como si quisiera protegerte…
Syras
observó el filo, algo se leía en ella, sin embargo no reconocía las letras, el
brillo volvió a manifestarse, en ese momento Aureo entraba a la casucha
-Por
favor Syras… si estoy en lo correcto… tu eres quien acabo con aquellos Ásperos
aquel…día
-Á...spe…ros???
La
palabra le sonaba familiar, en sueños una y otra vez la había escuchado…
-Nada
mas hay de valor en este lugar, me llevaré a esa muchacha que es lo único que
me puede dar algo de ganancia- dijo dirigiéndose a Ytuva, luego como la cosa
mas natural del mundo hundió en la garganta de la campesina una daga
La
sangre estalló en un chorro, Syras observando la luminosa hoja se dejó caer de
rodillas, la cabeza le daba mil vueltas, los recuerdos, comenzaron a concurrir
a su mente, apabullándola
Las
pesadillas durante miles de noches se juntaron en ese solo instante, aquel
fuego, aquella sangre, aquel olor a muerte, aquellos aullidos de terror, todo
se juntaba en un solo segundo saturando su inestable cordura…
…
las pupilas se contrajeron casi hasta desaparecer en el centro de sus ojos, la
herida en su desnudo cuerpo ardía más que nunca, los dedos se cerraron
alrededor de la empuñadura de la espada, la sangre tibia de Ytuva fluyendo a
chorros, las risotadas de asquerosos seres le traían un nauseabundo pero
familiar recuerdo, la boca estalló en un grito…
-Uaaaaaaaaaaaaaarrrrrrgggggggggggghhhhh!!!!!-
ahí de rodillas, nuevamente quedó en silencio, su cuerpo sin ropa alguna
empapado en sangre, los ojos perdidos bajo la rubia melena cayéndole sobre el
rostro, la boca apretada entre sus dientes
-Vaya
con esta pequeña zorra, basta de actuaciones dramáticas que te vienes con
nosotros – Aureo se acercó a la inerte Syras, en ese momento notó que aquella
lloraba, de angustia, de rabia, de tristeza, quien sabe si de alguna de esas o
de todas juntas, de igual manera a el no le importaba, extendió su mano con
intención de asirla de los cabellos, y fue en ese instante que notó el brillo
como un rayo moverse en dirección a su cabeza…
…instantes
después en aquella desolada zona conocida como Costas de Dyapas, en un brazo
Sur del Gelydas una figura femenina se erguía enfundada en rojas vestimentas,
en medio de una decena de soldados mercenarios, de todos aquellos solo el
llamado MaMus logró salvar el pellejo huyendo pero con un ojo menos, la nariz y
la boca destrozadas, nadie sabía su nombre ni como había llegado a aquellos
lugares pero entre las filas mercenarias solamente llamaban aquel incidente
como “el suceso de la asesina carmesí”
Algunos
mercenarios sospechaban que era alguna entrenada del antiguo “Ejercito de
Cinco”, otros decían que era muy joven, que tal vez era alguna espía de Ishane,
o de Pápila, los rumores fueron desapareciendo a medida que el tiempo pasaba…
…
y pasaron tres años mas, de Beles y su Reino solo quedaron leyendas, y muchas
historias del día de su caída y la desaparición de su linaje…
--------------------
“Hoja
de un diario misterioso, escrito en Asperiano.
-Ishane que es
esto? te pedí la cabeza de Beles y me traes una masa sin forma de carne
destrozada, como puedo saber si esto es él?- increpó Sense
-Escúchame bien perro,
si te digo que esta mierda es Beles, esta mierda es Beles- Ishane realmente
encontraba desagradable a Sense -no tengo yo la culpa que tus hombres
sean unos bárbaros sin estética ni modales para la batalla
-Jajajajaja, de
verdad que no-Sense examinaba las riquezas traídas del castillo de
Beles, todo lo encontraba agradable-Supongo que recogiste tu parte
-Como bien sabrás
los bienes materiales no son mi interés ni el de mi señor-Ishane levantó su
cayado y lo dirigió a Sense-Quieres que te muestre a ti cual es la parte que
mas me interesa de un cuerpo?
-Deja mi alma
tranquila hechicero asqueroso-
Sense apartó el
bastón y siguió caminando frente sus hombres que exhibían las riquezas, luego
se subió a la tarima sobre la cual se encontraba su trono, allá en lo alto se
sentía realmente poderoso, miraba a sus hombres vitorear su nombre, y se le
llenaba el pecho de vanidad, de pronto un quejido le hizo buscar con la mirada,
entre sus hombres diviso a una menuda muchacha, le pareció algo raro, pero sin
duda se molestó aun mas al ver que no era una sino tres
-Que mierda es
esto? Acaso no se les dio la orden de acabar con toda esa gente?-Sense ordenó con
la mano que le acercaran a las muchachas-Quienes son estas?
-Eso es algo que
deberás arreglar con tus hombres, nada tengo yo que ver con ello-Ishane se subió a
la derecha del trono de Sense y miraba a las muchachas, reconoció a Argid y
le dedicó una sonrisa malévola
-Señor, rey mío,
estas son las hijas del Décimo, pensé que serían un buen regalo...-la frase no fue
terminada, la cabeza de Balen, el áspero que dirigía junto a Ishane aquel grupo
salió despedida, la espada de Sense volvió rápidamente a su vaina
-Pensar? desde
cuando un áspero piensa?-Sense se acercó a Argid y para sorpresa de las
princesas habló en idioma Continental*-Son realmente bonitas, ya veo cual
fue el interés de mis hombres; como verás pequeña princesa somos seres que te
resultaremos repugnantes, sin embargo tenemos también mujeres ásperas y que disfrutan
nuestra compañía...
-O las obligamos
que disfruten!- se escuchó entre la muchedumbre el grito de algún
entendido en el idioma de abajo, y la risa general acompañó el comentario en
idioma Asperiano
-jaja, como te
decía mis hombres sin embargo encuentran bonitas a las mujeres de tu reino, de
tu raza-Sense se acercó tomó de la cintura a Argid y la puso al borde de la
tarima-como eres una princesa te daré un trato especial
-Mátame maldito
animal-Suplicó Argid-acaba conmigo por favor
-No , aun no, te
explicaré, mis hombres las eligieron a ustedes, pero como verás, son muchos...
y como eres una princesa te daré una oportunidad única- Sense cerró su
mano enorme alrededor de la cintura de Argid y la levantó en lo alto dejándola
suspendida sobre todo el ejército allá abajo-elije a uno de mis hombres
también tú, o dejaré que ellos decidan quien va a beneficiarse de tu
virginidad, y te aseguro que allá abajo no tendrás ya chance de elegir, sin
embargo si elijes, el afortunado será tu exclusivo dueño, es mi trato con tu
real persona, después de todo eres una princesa, jajajaja
Argid, en ese
momento dejó de pensar en todo el terror que le causaba la sola visión de
aquellos seres, se le vino a la cabeza la imagen de Anjus y de su padre y
entendió que ya no estaban allí para protegerla, de pronto sintió bronca, ese
mismo sentimiento empezó a apartar la resignación que tan solo segundos antes
había acabado con todas sus esperanzas, solo sentía ira en su interior, y esa bronca tenía implícita la figura de el
tétrico mago que se encontraba a sus espaldas, tenía a pocos metros a Ishane,
lo quería a el, deseaba con toda su carne tenerlo a solas para hacerle pagar
todo el dolor que le había causado
-Lo quiero a él-
dijo estirando su brazo hacia Ishane-es con quien quiero estar
-No es justo!-se
escuchó abajo-el no es un áspero
-Interesante! era
de esperarse que una de ustedes eligiera a Ishane, sin embargo el no es uno de
mis hombres-Sense la levantó aun mas alto- Ahora míralos bien y elije uno
-Quiero al
nigromante! Es mi derecho, mi trato de princesa...-Argid hizo valer la promesa
de Sense, quien por segundos se quedo pensando y maldiciendo sus propias
palabras anteriores. El bárbaro rey la bajó
y la empujó en dirección a Ishane
-que la disfrutes
infeliz
-Puedo hacer con
ella lo que quiero?- preguntó Ishane
-Así es, es toda tuya
Ishane miró a los
ojos a Argid, realmente era hermosa, sin embargo no apartaba la mirada, buscaba
algo en esos ojos, aunque era sencillo leer toda la bronca que en ellos había,
estiró la mano hacia la doncella
-Recuerdas mis
palabras princesa? te prometí que te reuniría con tus seres queridos- Ishane
dejó escapar su poderoso arte ígneo, las llamas calcinaron a la mayor de las
hijas de Beles en un segundo
-Argid!!!- gritó
Apoidea corriendo hacia las cenizas de su hermana
-Como dije a tu
novio muerto, mujer- Ishane vociferó- no soy de darles la oportunidad a
mis enemigos de dañarme, era evidente tu elección
-Vaya genio, mira
nada mas lo que hiciste-Sense pareció no haber visto nada, luego dirigiéndose a
la protestante muchedumbre de su ejército dijo- no se preocupen, aun quedan dos
damiselas
Sense se acercó a
Apoidea quien se encontraba sobre el montículo de cenizas que alguna vez fueron
su hermana; Apoidea la mas bella, la mas joven, la mas inteligente, era aquella
con quien todos alucinaban estar, el bárbaro se agachó sobre la desconsolada
princesa la cubrió con un brazo y le susurró al oído
-Pequeña dama, es
tu momento de elegir-tomándole por atrás casi como un padre, del mentón dirigió
su mirada hacia los ásperos eufóricos-elije a uno de mis niños o deberé dejar
que ellos elijan
Apoidea pareció
perder todo el ánimo que la caracterizaba, no atinaba siquiera a mirar a los
hombres que allá abajo gritaban por ella, sin embargo sus manos buscaban llenar
un pequeño vial que llevaba consigo con las cenizas de su hermana, las lágrimas
en sus ojos no parecían causar efecto en Sense
-Mis hombres se
impacientan niña, o elijes en tres segundos o irás a ponerte de acuerdo con ellos
directamente...-metiendo la mano bajo la falda de Apoidea, parecía buscar algo,
luego dirigiéndose a sus hombres- es toda una princesita...
-Argid...
Argid...
-Uno...dos...
-Argiiiiiiddd.....
-Ya veo, en
fin-Sense retiró su mano, se apartó un poco, su pie derecho aplicó toda su
fuerza sobre la frágil espalda de la joven, empujándola escaleras abajo-decidan
ustedes pero traten de que este viva, esa chica realmente no tiene perdición
alguna-Apoidea rebotó entre los escalones, con la espalda destrozada, y una
pierna rota en su transcurso al suelo, se encontró totalmente indefensa en
medio de cientos de ásperos
El griterío de
los bárbaros riñendo y de la pobre princesa siendo estirada de un lado a otro
pareció no causar ningún efecto en Sense ni en Ishane, luego dirigiéndose a la
aterrada Anaxye
-Es tu turno
preciosa, ya viste la suerte de quien no sabe elegir y de quien no elige, así
que sé prudente en tu siguiente paso- luego mirando el revuelo de abajo
dijo-Veo que tu hermanita los mantendrá ocupados un rato, por lo cual veo
difícil que puedas elegir de momento
-No hace falta,
te elijo a ti Sense- Anaxye pareció cambiar totalmente su semblante
Sense mirando a
Ishane, no sabia que responder
-Yo que tu, haría
lo mismo que con la mayor, deshacerme de una peligrosa enemiga- dijo el
hechicero
-No me preocupa
lo que pueda hacer esta zorra-Sense miró a Anaxye-se nota claramente cual es su
plan, sin embargo le haré el gusto
Sense estiró la
mano, asió a Anaxye con fuerza, la atrajo hacia él, en verdad era ella mas alta
que cualquier mujer belesiana, incluso comparándola con Ishane salía ganando, y
tenía una figura esbelta, Sense recorrió sus curvas apretándola contra sí, la
arrastro hacía sus aposentos que no estaban sino unos metros mas allá de su
trono
-Ciertamente se
nota que nunca has visto siquiera a un hombre con pasión-Sense podía notar el
horror de ella al pensar en un hombre-pero no te preocupes, eso puedo cambiarlo
con noches y noches de lujuria, pero no sueñes despierta niña-
-Yo tampoco te
daré la oportunidad que estas buscando perra, y te demostraré que el Gran Rey
Sense no es ningún estúpido-luego lanzándose sobre la chica-el Gran Rey Sense
es demasiado para ti mujer, ya lo verás
Aquello fue lo
último que se supo de las princesas, y el fin de la familia de Beles el
Décimo..."
-Vaya, interesante y triste final el de estas
chicas, sin embargo este escrito debe tener al menos unos cinco o seis años, y
dudo de su procedencia y veracidad- dijo
Marbug
-No sé, esta en
asperiano- comentó Zoster- de todos modos bien es cierto que esos malditos
destrozaron a Beles y su corte, hace alrededor de seis años- el mas grande
de los dos mercenarios releyó las hojas buscando nombres, fechas, algo que le
indicara que aquellas hojas valían algo para los historiadores de los pueblos
cercanos-sin embargo creo que acabaron con esas niñas en el propio castillo
de su padre, esto no debe ser mas que falsos escritos de algún asperiano
detestable
-En primer lugar
no entiendo porque un áspero escribiría algo- comentó Marbug-
y lo que es mas extraño no se porque mentiría sobre algo como eso
-La gente, es
mucha y cada una tiene una forma de ser y hacer las cosas misteriosas- le respondió
Zoster-también puede ser algún manuscrito de algún historiador que quería
ganarse unas monedas y al final no se atrevió a venderlas
-O no lo dejaron-dijo Marbug
señalando las derruidas y calcinadas ruinas de lo que pareció ser una morada-acá
nadie vive hace años, de igual forma, guarda eso que encontraremos donde
venderlo o al menos servirá para una buena fogata
Habían pasado seis años casi desde que los Ásperos derrotaron y derrocaron a Beles, sin embargo así como invadieron el territorio, se retiraron una vez cumplida su tarea, no les interesaba las tierras, Sense se contentaba con haber destrozado a su enemigo y hacerse con su fortuna, e Ishane tenía como principal objetivo conseguir el mayor número de almas posibles para su amo, quien aun nadie conocía; el antiguo reino de Beles ahora simplemente era conocido por su histórico nombre "Sonoría"
Sonoría fue llamado
desde hacía centurias, incluso se decía que milenios antes de la dinastía de
Beles, cuando la familia Beles llego al poder cada rey asumiente de dicha orden
se hacia llamar Beles, era justamente Décimo aquel que llevaba el número
diez en la asunción al trono, ironía, casualidad o tal vez capricho de sus
padres; era llamado entre los forasteros al reino por el nombre de Deci
Beles, sin embargo su dinastía había sido acabada con su muerte y posterior
ejecución de toda su corte, se decía que sus hijas habían sido asesinadas en el
asalto a su castillo sin embargo otros rumoreaban que fueron llevadas por los
bárbaros como ofrenda a su rey o bien para satisfacer sus mas bajos instintos,
estos últimos hechos nadie podía confirmarlo o desmentirlo, la realidad era que
no quedaban rastros de la familia real en ningún lado, algunos llegaron a decir
que un hijo no reconocido oficialmente de Deci Beles había sido apartado de la
familia varios años antes del nacimiento de Argid, sin embargo tampoco estos
rumores tenían bases creíbles salvo el puro relato pasado de boca en boca
A lo largo de esos años de anarquía, algunos nobles
sobrevivientes y otros autoproclamados nobles se veían en la necesidad o bien
deseaban para beneficio propio , la creación de un nuevo gobierno, sin embargo
tenían temor a que un nuevo orden político volviera a atraer la atención de
Sense , Ishane y los ásperos; fue uno de estos mercenarios que abundaban en el
territorio que descubrió una realidad que tranquilizó a quien lo había
contratado, Sense ya no se encontraba en Aspería ni tampoco Ishane, se
decía que habían marchado al Oeste del continente a Tierras de los Anais,
o incluso cruzado las aguas de Marynas a otro continente.
El
"noble" que había contratado a varios de estos mercenarios era un
antiguo terrateniente del reino pero sin embargo ni siquiera había participado
en sesión alguna por puestos de la nobleza, se había hecho de su título luego
de que los registros del reino fueron destruidos y su poder monetario y fuerzas
mercenarias le afianzaban y validaban su cargo, como él muchos habían ganándose
su calidad de noble, a puro uso de la fuerza, matando nobles legítimos o adueñándose
de cargos ausentes, construyendo falsos árboles genealógicos o simplemente
reescribiendo historias, este hombre era Pándemus y cuando la noticia de
la ausencia de Sense en territorios fronterizos le fue comunicada se empezó a
hacer conocer como Pándemus de la casa del Décimo, no dejó saber al resto de
nobles que los líderes enemigos ya no eran una amenaza cercana , se decía
incluso que mató al mercenario que le trajo la información en el mismo momento
de la paga, y con su "valerosa y desafiante actitud" se dio a conocer
como aspirante inmediato al vacío trono del reino
Durante semanas los hombres de Pándemus recorrieron
gran parte de Sonoría convenciendo a terratenientes, fuerzas militares y nobles
que asistan a sus asambleas, a quienes se negaban simplemente los asesinaban,
no quería dejar ningún contrario a su futura orden, ni dejar posibles enemigos
que pudieran unirse y conspirar en su contra; sin embargo no podía
autoproclamarse rey así nada mas, debería tener el apoyo de la mayoría de
quienes asistieran a sus reuniones, y para ello tenía un plan perfecto, no
había duda, estaba decidido a hacerse con el poder de la región.
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Era fría aquella mañana, el pequeño asentamiento en el
Valle de Sonora era conocido como "la Casa de Circe",
en memoria de una mujer que había conquistado el corazón de quien construyó el
modesto hogar y sus contiguos edificios que eran, un granero, un depósito, la
caballeriza y algunas chozas menores para uso de la servidumbre; sin embargo
hacía un par de generaciones que el pionero constructor había fallecido, y en
el lugar ostentaba el título de terrateniente su nieto, un buen hombre llamado Iraleón,
quien residía en el lugar con un hijo mayor llamado Varyleón y la menor Circe,
era costumbre llamar por ese nombre a las niñas de la familia nacidas bajo ese
techo desde hacia dos generaciones; la madre sin embargo había muerto en los
ataques ásperos, poco se sabía de como salvaron su vida Iraleón, sus
hijos y algunos campesinos, sin embargo a lo largo de esos años acogió en su
hacienda a vagabundos, huérfanos o malheridos que llegaban a sus portones a
pedir asilo, con ellos fue nuevamente engrosando el número de sus sirvientes.
Si bien Iraleón consideraba a sus acogidos como
sirvientes, nunca dejó de tratarlos de la mejor manera y les dejaba la opción
de marcharse cuando así lo considerarán necesario, siempre tuvo un trato casi
de amistad mas que de autoridad con ellos; sin embargo su hijo quien
recientemente había llegado a la madurez
comenzó a creer que aquellas personas eran de su propiedad e incluso había
sugerido a su padre que el mismo castigaría cualquier falta a su autoridad o
trabajo mal hecho por ellos; esto no gusto nada a Iraleón quien aquella
mañana luego de otras de esas discusiones le dijo
-Hijo mío si bien
estas personas nos sirven, son seres humanos como tu y yo- luego acomodando
el cuello de la camisa de su hijo-nunca olvides lo que tu madre te enseño
sobre las personas
-Otra vez con tus
sermones padre-Varyleón se apartó y salió de la habitación,
luego ofuscado se dirigió a sus aposentos, sentándose en un taburete, cogió un
encuadernado de la biblioteca que su padre le había armado, era justamente uno
reciente que había comprado a un grupo de mercenarios- Jum, la buena lectura
de estos escritos, aunque sean nada mas que fantasías escritas por algún perro
ostentoso de mi oro me hará olvidar mis malas ideas
"Diario
de Marbug...
...en todo caso algún
tiempo recorrimos parte del territorio asperiano...."
En ese momento entró en la habitación la muchacha que
se encargaba de el aseo de la ropa de la casa, sin decir palabra pasó a sus
espaldas y recogió algunas prendas y unas sábanas, Varyleón cerró el
encuadernado, miró de reojo a la chica, no tendría mas de quince o dieciséis
años, hacia unos años que había formado parte de la servidumbre de la familia y
como a todos ellos Varyleón la sentía como de su propiedad, por la mayoría de
ellos sentía una mezcla de superioridad, asco y recelo, sin embargo había
algunas muchachas que le resultaban agradables a la vista, y las deseaba, era
el caso de Syras la joven que a sus espaldas clasificaba sus prendas
Aquel día para Varyleón había empezado mal, el frío
del clima, su padre y su desautorización sumada a su consiguiente sermón lo
habían puesto de mal humor, y estaba a punto de empeorar; por alguna razón
aquel día Varyleón hizo algo que venía pensando hacía muchas noches, cada vez
que veía a alguna de las chicas de la servidumbre pasaba horas meditando esto; Syras
a punto de abandonar la habitación sintió la gran mano fría y áspera posarse
sobre su cintura y el consiguiente arrastrón hacia el pecho de Varyleón,
sorprendida momentáneamente no atinó a decir palabra, quedó cara a cara contra
aquel hombre que la doblegaba en tamaño, la mano de él se movió de la fina
cintura hacia la redonda nalga derecha de Syras; luego violentamente empujó a
la joven contra la puerta impidiendo su apertura y sus dedos comenzaron a
bordear su falda con intenciones de levantársela; Syras pareció
despertarse de un sueño, Varyleón solo sintió el dolor en su mano aventurera y
se vio de pronto rodillas en el piso; la mano antes tan autoritaria ahora se
encontraba totalmente doblada y adormecida, la mano de Syras lo tenía
sujeto por la muñeca y casi había roto la extremidad del hombre, mirando a los
ojos de la muchacha por breves instantes sintió el temor mas grande que jamás
había experimentado, aquella niña tan frágil y menuda que hacía segundos casi
se moría de sorpresa ahora parecía matarlo con la mirada, esos ojos verdes
marinos parecían haberse vuelto rojos infernales, las cejas totalmente unidas
en el medio realmente asustaban
-Señor, que cree
que hacía? -Preguntó Syras mientras apretaba aún mas la muñeca- Supongo que no
es mas que una simple locura juvenil lo que se le haya ocurrido- luego inclinándose,
volvió a quedar cara a cara con Varyleón- Aunque viéndolo bien usted de joven
poco ya tiene en su cuerpo-soltando la mano del hombre, acomodó su falda,
sin apartar la cara de aquel sorprendido ser- Que cree que hacía usted
señor?
Varyleón viéndose libre y notando que la furia inicial
de Syras comenzaba a disiparse pareció tomar coraje
-Maldita perra, no eres mas que una puta huérfana
de mi propiedad- apartándose de la muchacha hacía su cama y desplomándose
sentado sobre ella prosiguió- Comes de mi comida y te abrigas bajo mi techo,
debería hacer contigo lo que me plazca niñata
-Justamente Señor, soy muy niña para las cosas que
usted pretende- Syras ahora ya mas calmada terminó de juntar las prendas
que había dejado caer- no se preocupe, pronto no comeré mas la comida de su
padre ni estaré bajo la Casa de Circe, la cual también es propiedad de Iraleón,
no suya "señor"-Varyleón no entendía como aquella joven podía
contener tanta fuerza en sus manos, y tanta influencia con la sola palabra,
realmente lo había llegado asustar por momentos, luego viendo como Syras
nuevamente salía de su habitación tan calmada como entró, se puso a
reflexionar, tratar de acordarse fechas, sucesos, algo tendría que haber pasado
antes, pero no lograba encontrar en su mente antecedentes con Syras familiares
a lo ocurrido aquella mañana, también le incomodaba las palabras finales de
ella, era obvio que pensaba dejarlos pronto
-Esta zorra... esta bruja- refunfuñaba, así
estuvo media mañana pensando y comiendo bronca-Debe ser hechicería,
brujería, es un ser del demonio
-Que pasa hijo, aun pensando en nuestra discusión?-pregunto
en la mesa del mediodía Iraleón notando que su hijo hablaba entre dientes
-No es nada padre- minimizó la situación el
hijo
-Ahora le dices nada a esto- dijo Circe, la joven
morena bajándose de su silla y agarrando la mano de su hermano dejándola sobre
la mesa- Syras es temible no?
-Err… Circe! maldita mocosa entrometida- Varyleón
bien sabía de la astucia de su hermana sin embargo no había tenido ningún
indicio de que esta haya visto su altercado con Syras, igualmente la realidad
estaba en la mesa, su mano amoratada , la muñeca marcada y los ojos penetrantes
de su hermana, la sonrisa picaresca de ella y la afirmación seguida
-Mi hermanito
manoseó el culo de Syras, incluso intentó tener intimidad con ella- Circe aunque
nunca había tenido amoríos sabía bien de lo que hablaba- pero grande fue su
sorpresa cuando esa puta le ofreció resistencia, debo decir que hasta a mi me dio
miedo aquella mirada , hermanito, ji ji ji
-Circe! que son esas palabras! -Iraleón sabía
de la naturalidad de su hija para decir las cosas pero no dejaba de
sorprenderse de lo ocurrido
-Es así como Vary
llamó a Syras, "una puta huérfana de su propiedad"- sonrió
Circe, luego volviendo a su asiento-solo repito lo que oigo papito
-Varyleón!
explícate inmediatamente- vociferó Iraleón- que son esas cosas que dice
Circe
-Nada tengo que explicar padre-Varyleón se
levantó de la mesa, miró a su hermana-maldita harpía, tu si tendrás que
explicarle a padre lo que comentó Syras de su futuro
Varyleón salió y dejo a padre e hija solos, el hombre
miró a su protegida y ella supo que debía hablar
-Creo que Syras va a dejarnos pronto, por lo que
dijo a Vary, planea marcharse en breve- se apuró a decir ella- quizás
sea lo mejor para ella y para nosotros
-Que quieres decir hija mía?
-Esa muchacha, Syras es realmente de temer-
Circe comentó los hechos ocurridos con Syras y su hermano tal cual sucedieron-ella
acá no estará nunca tranquila con hermano acechándola y para serte sincera,
creo que ella es un peligro para nosotros
-Creo que exageras en todo esto, sin embargo hablaré
con la muchacha para sentirme tranquilo-Iraleón terminó de comer y se
retiró al exterior
Los sirvientes acababan de comer también y algunos que
no cumplían tareas en ese horario decidían mediante un juego simple de cubos
quien lavaría los utensilios, estaban justamente jugando cuando llegó Ira
-Ah dados! hace rato que no juego con ustedes-
sonrió el amo y los jugadores le devolvieron el saludo alegre
-Se llaman cubos , señor! aunque antaño lo llamaban
"dados" hoy en día no se usa ese término- dijo Vogelan, el
capataz de una de las cuadrillas de campesinos-sin embargo debería unírsenos
de vez en cuando y quien le dice que no sea usted quien limpie nuestros
cacharros
Los demás rieron y estuvieron de acuerdo con que
Iraleón debería jugar con ellos, sin embargo el hombre no tenía intenciones de
eso en aquel momento así que agradeció la invitación y cambiando el semblante
para que notaran que estaba realmente interesado en otra cosa preguntó
-Alguno sabe donde está Syras?- casi al momento
escuchó a sus espaldas
-Aquí señor, desea algo? , se me olvidó alguna
tarea quizás?-preguntó la muchacha acercándose
-Solamente quería disculparme por mi hijo- lo
demás ajenos a todo el tema no entendían de que se hablaba- y quería saber
si es cierto que planeas marcharte en breve de aquí
-Las disculpas no son necesarias señor, usted nada
tiene de culpa-luego mirando hacia lo lejos mas allá de los campos de
Iraleón pareció soñar despierta, sus ojos se le llenaron de melancolía y dijo- Lo
demás es cierto tengo que buscar mi propio destino, el cual no está en estas
tierras
Los demás que escucharon las palabras de Syras,
parecieron tomárselo a broma y uno de ellos dijo
-Estas muy chica aún para buscar marido, deja de
soñar niña
Syras pareció no oírlo y luego dirigiéndose al dueño
del lugar dijo
-No soy muy importante para usted ni para su casa-y
siguió-así como ustedes tampoco lo son para mí, mi estadía aquí esta casi
pagada y solo espero cumplir con ello y un mejor clima para marcharme
Iraleón quien siempre había consentido cualquier
partida de sus sirvientes aquella ocasión se encontraba sorprendido, no podía
entender porque alguien tan joven planeaba alejarse del único lugar seguro que
había encontrado luego de las incursiones asperianas, sin embargo no estaba en
sus planes el esclavizar a nadie, así que solamente dejo entender que la idea
de Syras aunque no le gustaba la aceptaba...
"fragmento de un escrito, presuntamente la
autora del mismo es Circe, una joven muchacha del Valle de Sonora, Señora del
lugar conocido como Casa de Vary"
... el cuerpo
sin vida de Varyleón fue arrojado puertas adentro de mi casa, mi padre
malherido se abrazó a él y suplicó por mi vida, los hombres de Pándemus sin
embargo no tenían intención de dejar amos ni sirvientes vivos en ese lugar, la
negativa anterior de mi padre al reconocimiento real de Pándemus nos había
condenado a todos en la Casa de Circe a muerte inmediata.
La mano de uno de
ellos aferró mis cabellos, estampó su aliento asqueroso en mi cuello y un frío
sudor corrió por mis espaldas cuando lo sentí hurgar mis ropas, arañé su rostro
y el puñetazo no se hizo esperar, me arrojó sobre la mesa y volvió a golpearme,
la sangre en mi ceja derecha brotó fluidamente, lo vi todo negro y sentí como
sus repugnantes dedos me arrancaban la ropa, escuché a mi padre gritar mi
nombre, el de mi hermano y también el de Syras, en ese momento pensé que
estaban haciéndole correr mi misma suerte a aquella huérfana, esperaba el
momento que mi última prenda fuera arrancada, pero en realidad deseaba morirme
antes, sin embargo ninguna de las dos cosas sucedieron, el grito de mi padre y
los de los soldados me despabilaron y logré entreabrir los ojos, en medio de
tanto caos, creí ver una luz , algo que se movía de soldado a soldado, me
parecía verlos caer...
...Syras era
formidable, en su mano zurda una espada acababa con los hombres de Pándemus
como si fueran soldaditos de juguete en manos de un niño travieso, su menudo
cuerpo antes siempre enfundado en ropas campesinas, ahora estaban cubiertos por
un conjunto rojo, el escote le llegaba hasta el comienzo de sus pechos, las
mangas de aquel atuendo precioso terminaban en sus mismos hombros, esa especie
de musculosa le llegaba a la cintura donde un cinto separaba la prenda y la
convertía en una falda que le llegaba a medio muslo abierta a ambos lados y
bajo ella unas calzas hasta las rodillas, también tenía parte de esa prenda en
las muñecas, tobillos y pies, realmente nunca había visto a mujer alguna
vestida para la pelea y me impactó su gracia para usar aquel atuendo, pero lo
mas sorprendente era verla acabar con aquellos fieros hombres, uno de ellos
trató de asirla por los largos cabellos dorados rojizos que se encontraban
atados en una cola que le llegaba hasta mas abajo de la cintura, sin embargo al
intentar arrastrarla, no sintió mas su extremidad, miró su "mano" y
el muñón le hizo saber que ya no tenía tal, igualmente no tuvo tiempo de
lamentar su pérdida, la espada de la muchacha le arrebató la vida cercenándole
media cara, si bien sus movimientos eran gráciles y femeninos, la furia de sus
ataques no tenían nada de sutil ni artístico; en un salto hacia el que
comandaba el grupo de asesinos le despojó del aliento vital a tres soldados que
intentaron cerrarle el paso, nunca supimos que hizo pero los tres cayeron
muertos y allí quedó ella frente al maldito que masacró a mi hermano, la espada
se llenó de luz, aquel artefacto del infierno claramente se volvía poderoso
cuando caían enemigos bajo su filo
-Te pedí
cordialmente que me dejarás marchar, sin embargo no lo hiciste así- reprochó
ella acomodándose el cabello hacia adelante por sobre su hombro derecho, era
realmente bella y parecía tan distinta a la Syras que habitualmente había visto
limpiar mi ropa durante tres o tal vez cuatro años, luego poniéndose entre mi
padre, mi persona y lo que quedaba de aquella cuadrilla- Ahora es momento
de pagar , tanto de ustedes como mío- en ese momento no entendí pero creo
que ella se refería a que estaba en deuda con padre
Syras atajó el
martillazo que iba a su cabeza levantando la mano derecha y poniendo la muñeca
roja en el recorrido del arma, atajando el contundente objeto, por el ruido
metálico entendí que bajo los accesorios de su vestimenta se encontraba
protegida por algo mas que simple tela, giró y pateó con la pierna zurda la cabeza
de aquel soldado, el cuello se le despedazó y cayó pesadamente a espaldas de
Syras que saltaba a su siguiente víctima, la espada pareció brillar adquiriendo
el alma del muerto reciente como con las antiguas muertes, chocando y haciendo
pedazos la espada enemiga que trató de parar su ataque, infundada en luz se
introdujo en el desafortunado soldado , saliendo del mismo volvió a brillar,
era realmente algo inquietante para todos incluso para mí, esa espada daba
miedo, podía sentir el hambre de almas que tenía , sin embargo ella se sentía
tan segura empuñándola
Yo semidesnuda me
arrastré hasta un rincón donde vi algo de mis prendas arrojadas, en ese momento
dejé de mirar, solo escuché el grito del líder de aquella cuadrilla de
asquerosos soldados, uno de mis ojos hinchados no podían ver y el otro comenzó
a cerrarse, horas mas tarde cuando desperté padre me dijo que me había
desmayado por la pérdida de sangre sin embargo ya estaba mejor, Syras ya no se
encontraba, Varyleón ya había sido sepultado por los hombres de mi padre que no
habían sido asesinados, todos allí decidimos quedarnos a pesar del seguro
retorno de gente de Pándemus en un futuro, aquella era nuestra morada hacia
generaciones y el único lugar que muchos de los allí presentes jamás
tendríamos, desde entonces la hacienda cambio de nombre, estuvimos de acuerdo,
de ahora en mas se llamaría "Casa de Vary" aunque algunos cercanos
que saben de la historia regional suelen trazar mapas y nombrarla por su
antiguo nombre, nunca mas supe de Syras, salvo que se marchó al Este, hasta
meses después de visitar la antigua corte de Beles, pasó a visitarnos y
averiguar sobre el pequeño Rex para
encaminarse con sus nuevos amigos hacia el Oeste"
------------------
Era casi de noche cuando divisó las ruinas de lo que
alguna vez fue una gran aldea, según
Iraleón lo que quedaba de Alesias incluía la posada que se reabrió después del
retiro de los ásperos del reino, así que no se desanimó y siguió tratando de
avistarla, caminó durante un rato cuando en la bruma divisó unas luces que se
encendían unos trescientos metros mas al oeste de donde se encontraba, se
dirigió al lugar, la noche en aquella época era una asesina mas, cada año el
invierno era mas y mas helado, algo estaba cambiando el mundo y se notaba en su
clima cada vez mas hostil, sin embargo Syras no pensaba en estas cosas, solo le
interesaba pasar a buen resguardo la noche, no podía dejarse matar por un poco
de frío.
Golpeó las puertas del lugar, durante minutos nadie
respondió sin embargo se podía sentir el movimiento adentro, insistió golpeando
la puerta, primero moderadamente con los nudillos de su mano, al no tener
aldabas decidió que debería ella misma proveerse de algo mas contundente,
desenfundó su espada y con el mango de la misma provocó un verdadero caos
sonoro en la vieja puerta
Al cabo de segundos se escuchó la voz de una mujer del
otro lado, las negociaciones por la estadía, las precauciones antes los
forasteros, todo el ritual para dejarla entrar duró alrededor de cinco minutos,
al cabo de los cuales le abrieron la puerta
-Vaya sorpresa, no eres mas que una cría- se
decepcionó la mujer que abrió la puerta, sin embargo ella misma no aparentaba
tener unos dos o tres años mas que Syras-pasa, ya veremos si puedes pagar tu
noche aquí, igualmente mi padre tiene mucha ropa que podrías lavar para cubrir
deudas
-No es mi
intención volver a tocar una prenda-Syras sacó un pequeño monedero de una de sus talegas,
lo arrojó sobre la mesa mas cercana y dijo-allí tienes tu paga, quiero una
habitación donde dormir nada mas
Algunos hombres que en mesas mas allá compartían
alguna bebida, consideraron imprudentes sus actos y comentarios, ella sin
embargo pareció no notarlos, siguió a la muchacha escaleras arriba y
desapareció de la vista general; entre las sombrías figuras de los concurrentes
a aquella posada, destacaban los dos mercenarios
-Interesante no crees Marbug?-Dijo Zoster a su
compañero-Sería fácil entrar a sus habitaciones y hacernos con esas talegas
que deben estar llenas de oro-la sonrisa grasienta del mercenario sin
embargo parecía no agradar a su compañero-Incluso podríamos aprovechar otras
cositas de esa muchacha que se ve tan bonita y sola
Marbug realmente se encontraba fastidiado y aunque
todo lo que decía su compañero le parecía fácil de hacer, encontraba la
compañía de aquel tipo desagradable
-Basta Zoster! Deja de decir estupideces- Marbug
se levantó y recogió varias hojas de papel que se habían desparramado en su
arranque de ira-solo quiero llegar donde Pándemus y venderle estos escritos
-Jajaja ese puto escrito en asperiano no son mas
que idioteces-estalló en carcajadas el repugnante ser-incluso tus
cuentos escritos en tus diarios tiene mas sentido que esa mierda acerca de las
hijas de B...-Zoster se dio cuenta que estaba a punto de mencionar
en público el nombre del antiguo monarca, eso le hubiera significado la muerte
si llegaba a oídos de Pándemus, puesto que habían prohibido la sola
mención de Beles o su dinastía
-Decías algo
idiota?-sonrió entre dientes Marbug, luego mostrándole sus escritos-uno de
estos cuentos nos esta dando de comer y tomar ahora mismo, no te olvides de la
venta que hice en la Casa de Circe hace unos días
-Si no fuera así
no faltaría ocasión de encontrar un desprevenido con dinero para hacernos con
el-
dijo Zoster- y esa chiquilla bien podría ser un caso similar
Marbug no quiso escuchar mas, se levantó y subió las
escaleras con destino a la habitación que les fue concedida aquella noche en
aquel lugar; minutos mas tarde Zoster hizo lo mismo, cada uno en un catre en la
misma habitación se preparaban a pasar la noche. Habían pasado alrededor de dos
horas desde que habían cerrado el lugar, parecía ser que nadie ya quedaba
despierto, salvo Zoster que no podía cerrar el ojo pensando en Syras, su dinero
y porque no en su cuerpo inocente, cuando giró hacia el rincón donde descansaba
su socio se percató que el mismo no roncaba, cuando era normal que bufara como
un toro al dormir
-Veo que no
duermes, es que acaso te he contagiado mis inquietudes?-le dijo al
"dormido" Marbug, este sin abrir los ojos solo refunfuñó y giró su
cara hacia la pared
Habría pasado alrededor de otra hora cuando los
hombres escucharon los quejidos provenientes de alguna habitación aledaña,
reconoció el pervertido rápidamente que eran de Syras- Parece que nuestra
amiguita esta jugando solita- dijo Zoster- o tal vez otro de esos perros
que estaba abajo tuvo mi misma idea y la puso en práctica
-Cierra el pico y duerme, o al menos déjame dormir-
maldijo el otro
Syras en sueños no podía borrarse la imagen de aquel
maldito que destruyó su hogar, aquel ser aborrecible que tomó la vida de su
madre entre sus manos arrojándola a una hoguera, su sueño se confundía a veces
con lo sucedido en Dyapas, de vez en cuando Ytuva y su hijo acudían a su
pesadilla, pero ella sabía que era solo un macabro juego de su mente
-Muere perra, tu alma es combustible para nuestro
gran proyecto
Veía al mismo ser acercándose a su padre y hablar algo
con el antes de ejecutarlo, arrancándole el corazón con la propia mano desnuda,
a veces veía el cuerpo de sus padres en llamas, también entre sueños veía un
gran martillo en manos de aquel ser, no podía sacar de sus pesadillas la
sonrisa maligna ni el nombre de "Ishane" de su cabeza, sin embargo
siempre soñaba lo mismo, y luego recordaba levantarse en medio de su aldea
quemada, no recordaba porque quedó ella viva en ese estado, al final del sueño
era una constante despertarse debido al ardor doloroso en la gran herida de su
pecho
-Papaaaa!!!- la oscuridad
total de la habitación de la posada, el ruido nocturno de la fauna invernal y
los ronquidos cercanos la recibieron en su regreso al consiente- papá....padre...-Syras
se sentó al borde del catre y buscó el brillo de su espada colgada en uno de
los cabezales del mismo, luego tanteando su talega mas grande, buscó algo de
comida, faltaban un par de horas aun para que amanezca, tenía sin embargo
pagado su cuarto hasta el mediodía y quería aprovechar al máximo, no sabía
cuantos días le tomaría llegar a los dominios de la "realeza"
En la otra habitación Zoster estalló en risas-Has
escuchado? quiere un papito-dijo burlonamente, pero en ese momento notó que
su compañero comenzaba a roncar, o al menos disimulaba para no oírlo, como sea
ya no tenía sentido seguir tratando de convencerlo de llevar a cabo sus
repugnantes ideas, se acomodó y trato de no pensar mas en Syras, al cabo de un
rato Marbug escuchó los ronquidos de su compañero y agradeció a los dioses que
se haya dormido
El sol matinal entrando por los cristales de la
ventana hizo centro en los párpados de Marbug, quien se incorporó y llamó al
otro mercenario, debían recorrer aun muchos caminos para encontrar cliente
interesado en sus informaciones y tesoros ya sean robados, desenterrados,
revendidos o falsificados, los mercenarios tenían como única meta la ganancia y
tenían muchos métodos para ello , sin embargo los clientes con mucho poder mas
allá de pagar bien sus honorarios, también podían pagar para que los ejecutasen
si un producto o información no satisfacía sus necesidades, sin embargo lo que
ellos llevaban a Pándemus sospechaban o al menos deseaban que fuera bien pagado
por aquel
-Adelántate tu si quieres- dijo Zoster- yo
voy a encargarme de un asuntito
-Puedes olvidarlo? no creo que esa niña tenga mucho
mas oro del que viste-resopló Marbug, sin embargo la idea de los tesoros
que podría llevar tan frágil persona también le incendiaban los pensamientos,
aparte al igual que su compañero había reparado en la belleza de Syras a pesar
de lo mucho que ella pretendía ocultarse en las pieles animales, realmente ser
mujer en aquellos tiempos era algo riesgoso y aun mas ser una mujer solitaria
-Si quieres tu
olvídalo, mas ganancia y placer para mí
Marbug se quedó planteándose la situación durante
varios minutos, luego se alistó para salir y dijo a su compañero
-Esperáremos en
las cercanías a ver donde se dirige, no sería prudente intentar algo aquí
-Como sea! esa
indefensa mocosa será un buen botín para nosotros y sus pertenencias quizás
sean algo valoradas por algún "noble"
Los hombres no eran nada prudentes en su hablar, y
muchos de los concurrentes al lugar podían escuchar lo que decían, sin embargo
a ellos eso no les importaba, tenían en sus ropas los sellos de la nobleza que
indicaban que estaban trabajando para algún hombre poderoso y muy poca gente se
atrevería a cuestionar sus charlas o sus actos
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A esa hora entre el mediodía y la media tarde, el sol
en lo alto elevaba un poco las temperaturas y el tránsito del camino entre la Explanada
de Alesias y los Bosques Gosien se componía esporádicamente por
caminantes y carros que iban vacíos hacía Gosien y volvían con leños del mismo,
por eso a Syras no le pareció extraño, o tal vez ni siquiera notó a los dos
hombres que venían tras ella a unos cuatrocientos metros, al cabo de dos horas
estaba a punto de llegar a los bosques, la vista del paisaje cambiaba
abruptamente allí, toda la Explanada de Alesias era árida, sin
vegetación alguna salvo inconstantes troncos muertos y helados, algunos que
otros montículos de nieve interrumpían la uniforme y plana superficie, los
vientos llevaban la escarcha a los caminos y cubría las recientes huellas
dejadas por los caminantes, pero allá adelante el horizonte se veía de pronto
separado, la blanca nieve de golpe desaparecía y se convertía en una pared
natural de color marrón, cientos, miles de árboles secos eran la entrada a los
frondosos Bosques de Gosien, al estar tan juntos y ser tan altos el eterno frío
no los pudo vencer, allá arriba en sus copas vacías de vida la nieve se
amontonaba y se volvía agua por sus muertas ramas en su transcurso al piso
donde eran filtradas en el colchón natural formado por millones de secas hojas
ancianas, el agua penetraba la tierra y por sus subterráneos conductos llegaba
a el Arroyo de Gelydas, ese mismo arroyo que allí empezaba su vida era
aquel que pasaba en su largo recorrido por lo que alguna vez fue Villa del Eco
-Hagámonos con ella ahora- sugirió Zoster
-No seas estúpido, cuando entre a Gosien tendremos
mas chance de ocultarnos y que nadie nos interrumpa- Aclaró Marbug
-Esta bien ,
haremos como creas mejor- A Zoster le desagradaba darse cuenta que su
compañero tenía mas cerebro que el, muchas veces pensó en deshacerse del mismo
pero bien era cierto que Marbug escribía cosas muy buenas e ideaba historias y planes
convenientes que muchas veces le sacaron fortunas monetarias a nobles,
posaderos y viajantes
Syras llegó al límite de la explanada de Alesias y
suspiró aliviada al reconocer la entrada a los bosques en su mapa, recorrió
unos metros y ya estaba caminando entre los colosos de madera seca; pensó que
debía buscar el primer claro de agua en ese horario en que podía hacerse con un
poco de ella descongelada y recogerla en su bombona y en su alcarraza, calculó
que aun le quedaban dos o tres horas de sol y por lo menos dos horas mas
después de esas que el clima le permitiría caminar, tenía que recoger el agua,
buscar algunas frutas para acompañar su escasa comida y prepararse para pasar
una noche a la intemperie, pensó que hojas secas podrían ser recolectadas para
improvisar una fogata , en ese momento divisó entre el muerto follaje las
cristalinas aguas del Arroyo, se sacó las talegas pequeñas del cinturón y la
pesada atadura de su espalda que traía la gran parte de sus pertenencias, el sol
filtrado le hacía llegar calor a esas horas, Syras creyó conveniente aprovechar
que aquellas aguas se encontraban fluidas y abundantes y tomar un baño, no era
muy común poder hacerlo dada las inclemencias del tiempo reinante así que quiso
sacar provecho al horario, se sentó en una piedra al borde del agua dejando
parte de sus cosas
Desató los cordeles que unían el pellejo animal en su
frente, así también retiró la bandana que cubría su boca y cuello, poco a poco
aquella silueta cuadrada y ruda de colores animales se iba transformando en la
joven esbelta que era enfundada en su vestimenta de rojo vivaz, fue entonces
cuando se sacaba las pesadas botas de cuero que detuvo sus movimientos, sintió
las miradas de los hombres, giró hacia su izquierda y allí los vio
El mas joven parecía desinteresado en todo, miraba de reojo y miraba al cielo, se notaba que no estaba cómodo con todo aquello, pero también se notaba que era un tipo rudo, la cicatriz en su cara cruzando de mejilla a mejilla sobre su nariz, hacían saber que conocía la batalla o al menos las riñas, se veía por lo demás como cualquier otro hombre, salvo las dagas en sus botas y la espada en el cinturón, una piel animal cubría gran parte de su torso
Su compañero se veía mas adulto, el vello facial en su
rostro y los dientes de metal no ayudaban en nada a su aspecto que era
empeorado por unos cabellos inexistentes en lo alto de su cabeza y largos,
oscuros en la región de la nuca, sin duda verlo era repugnante, era entendible que Marbug se
disgustara tan solo con su compañía
-Vaya, vaya chiquilla, no te detengas- dijo Zoster a
Syras-sigue en lo que estabas haciendo, jajajaj, haz de cuenta que no estamos
-Preferiría que se larguen-Dijo ella buscando a
ZerAm con el tacto de su mano zurda- o al menos esperen su turno lejos de mi
cuando hago uso de estas aguas
-No deseamos usar el arroyo chiquilla-afirmó
Marbug casi sin abrir la boca, le molestaba la idea de atacar a alguien como
Syras, a pesar de sus años de trabajo como mercenario, decenas de robos,
asesinatos, timos, estafas y cuanto delito contra otras personas haya sido su
responsabilidad, al ver a Syras todas esas cosas, todas esas experiencias se le
hacían inexistentes, percibía en ella algo mas fuerte que todo aquello que el
había vivido
-Entonces lárguense y déjenme hacer tranquila,
sigan su camino
-No seas
insolente mocosa-Zoster desenfundó una daga por mano y señalando con
una a Syras-ahora sigue con lo que hacías o te obligaré a que sigas
-Perdón? Eso acaso es un pedido?-ironizó Syras
-Es una orden!-Zoster mostró las insignias de
Pándemus en su hombro y continuó-soy hombre del futuro rey de estas tierras
y en su nombre...
-Futuro rey!?- la voz invasora
cortó el discurso de Zoster-acaso son ustedes hombres de aquel que llaman
Pándemus realmente
Entre los árboles surgió la enorme figura de un tercer
hombre, si es que acaso se podría llamar hombre a aquel ser, tanto Syras como
los dos mercenarios se vieron sorprendidos por la irrupción de aquel
Era masculino no había duda de acuerdo a las
proporciones de su cuerpo, sin embargo era fácilmente un metro mas alto que
Marbug quien era el mas alto de los dos mercenarios y mas ancho que cualquier
hombre que haya visto Syras, su voz grave y dominante emanaba autoridad, sus
brazos enormes sin cubrir dejaban escapar la seguridad de que había sido
entrenado para cargar grandes armas o herramientas, su pecho no traía mas
cubierta que un camisote de cuero curtido sin mangas ni cuello, visiblemente el
frío no le incomodaba, pero lo mas destacable era su piel de color amarillo
casi verdoso, por un instante Syras, Marbug y Zoster quedaron perplejos, aquel
ser les recordaba en un primer análisis a los Ásperos, sin embargo Syras luego
de mirarlo bien notó que si bien era alto y ancho no llegaba a la media
asperiana, y la voz dejaba escapar palabras en Belesiano, ambos mercenarios tal
vez notaron esas u otras cosas por lo que rápidamente la idea de un áspero fue
descartada
-Lo que hablamos con la muchacha no es de tu
incumbencia Vyperino- maldijo Marbug
-"vyperino"?-pensó
Syras, según ella sabía, los vyperinos eran de las tierras al Oeste de Sonoría,
eran de otra nación, de otra raza, seres con un pasado oscuro pero sin embargo
ya sin conflictos con los belesianos
-Jajaja, vyperino? soy algo mas que eso , escoria-
dijo el ser, acercándose decididamente a el arroyo- sin embargo lo que yo
soy no es importante, lo que aquí importa es lo que ustedes son
-De que mierda
hablas?- gritó Marbug
-Según la propia boca de tu amigo-señalo a
Zoster-son hombres del usurpador Pándemus, eso es lo que son
-Basta de explicaciones inútiles- ahora no
tenemos uno, sino dos colaboradores a nuestra causa- dijo Zoster- primero
mataremos a este monstruo y nos haremos con sus pertenencias y después me
encargaré de ti bonita
-Matarme? Para
robarme?- aquel ser salió de la sombra que
cubría su rostro y en su boca acolmillada se pudo ver una burlona sonrisa, sus
ojos parecían carecer de pupila alguna o eran demasiado finas como para
notarlas a la distancia que se hallaba-ustedes los nuevos "nobles"
y sus mercenarios son un virus, una enfermedad, y yo gustosamente sería la
cura- gritó aquel , llevando su gran mano a la espalda asió fuertemente una
larga vara de acero, al extraerla y acomodarla en su frente pudieron ver que en
un extremo terminaba en una enorme porción aplanada y moldeada del mismo metal,
formando un polígono, esa especie de martillo gigante, parecía simplemente un
palillo en aquellas grandes manos por la facilidad con que lo sostenía
Syras saliendo de su asombro inicial, analizando lo
dicho por aquellos tres hombres y viéndose envuelta de nuevo en la situación,
desenfundó a ZerAm, enrolló una prenda de cuero que tenía cerca en el otro
brazo y se puso en guardia espaldas al arroyo en medio de los dos mercenarios
por la derecha y el vyperino en la izquierda
-Niña no te lastimes con tu juguetito, que ya
tendrás tu turno-gritó Zoster al tiempo que se lanzaba contra el grandote,
si bien no era ya tan joven, Zoster tenía aun habilidad con las dagas, su brazo
hizo un movimiento dejando escapar el cuero que cubría su espalda, el pedazo de
piel pareció envolverlo y desapareció repentinamente de la vista, el cuero de
oso que antes cubría a Zoster cayó vacío al piso y su dueño pareció tragado por
la tierra durante breves segundos, la gran martilla del vyperino golpeó el
lugar donde debía estar Zoster pero encontró vacío el impacto, sus vacías
cuencas oculares se agrandaron con sorpresa, en ese instante Zoster aparecía
espalda a espaldas del vyperino, ambas manos unidas a la altura del pecho
juntando las dagas y con brusco movimiento llevó el codo derecho con el impulso
de ambos brazos a la nuca del verde ser, atontado el vyperino, recibió
seguidamente un golpe adormecedor con la empuñadura de la daga que en esa
extremidad llevaba Zoster
-Ya eres mío monstruo!- Zoster girando quedando
ahora totalmente en ventaja con su enemigo atontado de espaldas, empezó a
hundir las dagas una y otra vez en aquel- Mira que hablar de curas y
enfermedades antes y ahora, mírate maldito!
Luego de diez o doce dagazos en la espalda de su enemigo,
lo giró y terminó la combinación con una serie de punzadas al estómago y un
golpe ascendente en forma de puñetazo, acompañado por el filo de su daga
diestra
El vyperino cayó pesadamente, en un colorido charco de
sus fluidos, tal vez sangre, quien sabe... Syras al ver la violencia de los
ataques de Zoster, el cuerpo enorme aquel de un extranjero y tan recordatorio a
los ásperos comenzó a temblar, sus dedos apenas sostenían a ZerAm en sus manos,
sus ojos se cerraron y sus pupilas adentro bailaban nerviosas, sus dientes
rechinaban unos contra otros, mordía su labio inferior al punto de hacérselo
sangrar
-Aun es temprano para mieditos zorrita-Zoster
terminaba de limpiar una de sus dagas contra su propia vestimenta- el
monstruo ya no es molestia para mi plan inicial
Syras abrió los ojos, habían cambiado, ya no eran los
ojos llenos de sorpresa de hacía unos instantes, se habían cargado de ira...
-Agradecería... que me llamaran...Henophyd... o al menos no monstruo...- balbuceó levantándose el vyperino a espaldas de Zoster, tomando al mismo de la calva cabeza con su enorme mano, cerrando los dedos fuertemente lo levantó como si fuera un objeto , suspendiéndolo unos centímetros del suelo, luego apretando aún mas sintió el cráneo del mercenario crujir entre sus falanges
Zoster comenzó a perder el conocimiento, la mano de
Henophyd estaba destrozando su cabeza, el aire no llegaba ya a su cerebro, sin
embargo de pronto se encontró disparado hacia Syras
-Toma niña, creo que ya terminó conmigo, no se que
querría contigo- dijo a modo de chiste, luego dirigiéndose a Marbug - y
ahora tu hombrecito, contestarás unas preguntas
Marbug saco las dagas a medida que retrocedía sobre
sus pasos al tiempo que Henophyd se le acercaba blandiendo la martilla
Zoster semiinconsciente se incorporó quedando frente a
frente con Syras, si bien había tenido mala suerte en su encuentro con el
vyperino, lo que siguió no fue precisamente lo mejor, Syras saliendo de su
trance se encontró con aquel ser desagradable y semimuerto blandiendo una daga
aun en su derecha y tambaleándose hacia ella, la muchacha manoteó a ZerAm, sin
pensar casi su mano enfundada en cuero cerrada en un puñetazo destrozó lo que
quedaba de mandíbula de Zoster, y en el movimiento brusco la otra mano acompañó
la caída del mercenario en forma opuesta, la mano zurda ascendió llevando todo
el largo del filo de ZerAm a lo largo del pecho saliendo del cuerpo a la altura
de la garganta, así como caía muerto al suelo, el brillo en ZerAm hizo saber
que había ganado la batalla
Henophyd se detuvo en su camino a Marbug, una vez mas
sus ojos dejaron ver que se había sorprendido, giro hacía Syras y comenzó a
caminar hacia ella, había sentido todo ese poder y tal vez por sorpresa,
curiosidad o ambición quiso enfrentarse primero a ZerAm, casi se olvidaba de
Marbug
-Interesante, e inquietante....-lanzó un
martillazo hacia Syras quien lo atajó con la muñeca derecha casi sin mirarlo
como algo natural, la batalla para ella era algo casi normal, casi como
respirar, pensó Henophyd-esto de verdad no lo esperaba
Syras atajó dos golpes mas se hizo un espacio
blandiendo a ZerAm haciendo que el vyperino se le aparte lo suficiente como
para aplicar una de sus poderosas patadas, el monstruo puso su desarmada mano
abierta a la altura de su cuello y atajó aquel pie vestido en cuero, lo sostuvo
fuerte y pego un tirón, Syras se vio despedida por los aires, cayendo sin
embargo grácilmente, casi como un ave posándose, nuevamente se encontraba
frente a Henophyd
-Eres una luchadora, es sorprendente que te veas
tan joven-dijo el luchador-las pocas que vi en mi reino estaban
destruidas por la rudeza de los combates, sin embargo tu...
-Calla monstruo! con que intenciones me atacas-
Syras aun conservaba toda su furia y ZerAm reclamaba mas almas
-... aparte de joven te ves aun bella-aquel no
parecía tomar en cuenta igualmente el carácter destructivo adoptado por la
joven-no creí ver mujeres como tu, es un sorpresa agradable...
En ese momento los ruidos de hojas crujiendo, hicieron
saber que Marbug aprovechando la distracción de ambos salía huyendo de ahí.
Henophyd con intenciones de seguirlo giró dándole la espalda a Syras, realmente
no le tenía miedo así como ella tampoco a el, sin embargo al querer dar unos
pasos, su mano adolorida por el ataque de la guerrera, y el resto de su cuerpo
aun no recuperado del todo del ataque de Zoster, le hicieron hincar de
rodillas, claramente no podía pelear al menos por un rato, se sentó en el suelo
y extendió su mano a Syras
-Qué quieres monstruo? -preguntó ella guardando
a ZerAm en su vaina, llevándola a sus espaldas y dejando caer sus largos
cabellos sobre ella
-Repara el daño que me has causado niña- exigió
el mostrando la mano que había utilizado para recibir el puntapié de la joven-el
que lo rompe lo arregla, aunque a el no hay quien lo repare- dijo mirando
el cadáver trozado de Zoster
-En primer lugar
tu me atacaste, bien merecida tienes esa fractura- Syras acomodaba
sus recipientes con agua entre sus cosas- y segundo deberías agradecerme el
dejarte con vida monstruo
-Henophyd es mi
nombre niña- acercándose a rastras el puso su enorme mano a escasos metros de
Syras-agradecería si me ayudas a repararme, niña
-Syras es mi
nombre
-Es raro no
recuerdo un nombre así para señoritas de tu raza
-En realidad es
idioma Continental, en Sonorio belesiano solían llamarme Sila-luego
acomodándose sobre la piedra, levantó la mano del vyperino y la puso sobre su
regazo, sacó la piel animal que cubría su propio brazo y comenzó a ensayar una
venda en la mano de él, la notó extremadamente fría, era natural que anduviera
sin abrigos, su cuerpo era casi tan frío como la temperatura reinante pensó
ella
-No siempre es así-le dijo el adivinando los pensamientos de ella-puedo modificar mi temperatura de acuerdo a la del ambiente para no sufrir las inclemencias del clima- luego él hizo algo que la sorprendió, extrajo de entre sus talegas un vial y de él una especie de ungüento lechoso, se lo pasó por el estómago y el mentón en donde los últimos golpes de Zoster habían hecho impacto y al mismo instante estos se repararon cual si nunca hubieran existido
-Podrías haber
usado eso en tu mano-reprochó ella
-Y perderme la delicia de tu contacto- dijo el
riendo estrepitosamente- madre tenía mucha razón
-De que hablas?- preguntó ella
algo ofuscada, apartándose de Henophyd
-Las mujeres de Sonoría son hermosas- ella se
sonrojó ante el atrevimiento de aquel singular personaje- las mas hermosas
del continente según se dice
Syras mientras lo oía se acercó al cuerpo de Zoster, buscó entre las cosas que llevaba encima algo de valor, desde su improvisado asiento en el suelo Henophyd le reclamó - Las insignias de la nobleza, las reclamo como mi parte del botín
-Como quieras, aunque tiene pocas cosas de valor
para ser un mercenario, lo único aparte de las insignias y su dentadura de metales,
lleva unas páginas escritas en Asperiano
-Al menos tendrás para hacerte una buena fogata con
ellos
-No sé primero
tal vez los lea, bueno debo seguir mi viaje
-Yo también,
adonde te diriges si puedo ser un poco mas indiscreto?
-Aun mas? no te
contentas con decirme todas esas cosas de las mujeres de mi pueblo?-Syras le tiró las
insignias no sin antes grabarlas mentalmente y guardó para ella las páginas
escritas que llevaba el infortunado mercenario recientemente ejecutado-Te
parecerá una locura pero, tengo pensado, ir a visitar lo que antes fue la
colina de Beles, en donde se asentaba su castillo y también las Planicies de
Silasol, la antigua capital de Sonoría
-Que intereses
tienes en esos lugares algo alejados, sin montura una muchacha, aunque fuerte
como tú no creo que sobreviva el viaje en este clima- comentó él
-Es mi destino, tengo que encontrar la forma de
hallar a Ishane, y para ello debo ir a los lugares donde hay gente que lo vio
por última vez en estas tierras, o sabe algo de él
-Ishane? el asesino de ébano? el maldito ser que
hizo los planes de Sense una realidad?-Henophyd de pronto comenzó a apretar
su puño-para que quieres encontrarte con ese maldito hijo de perra
-Es algo que me
debe, sonaré estúpida, pero tengo intenciones que me pague- ella se
incorporó, el sol comenzaba a bajar, creyó buena ocasión para volver a cubrirse
con sus abrigos- en castillos del ex monarca Décimo espero encontrar algunas
respuestas, y con el amo de los mercenarios Pándemus otras mas
-Pues bien chiquilla, nuestros caminos coinciden en
algunos puntos- Henophyd tomó la talega más pesada de Syras y se la acomodó
al hombro-te acompañaré hasta llegar a las Colinas de Beles más allá del
Pasaje Níveo
-Realmente me pone incomoda viajar con alguien-protestó
Syras-sobre todo si ese alguien es...
-...un monstruo
feo y amarillo -completó el la frase- puedo mantenerme bien oculto
en mis abrigos
-No es eso, los hombres, no me inspiran confianza-sentenció
ella-la gente en general despierta en mi poca credibilidad, en cuanto a tú
luces mejor que muchos de los hombres que he conocido
-Vaya un halago de tan bella señorita no es algo que uno se espere, creo que me gusta tu compañía niña
-No me llamo así, ya te dije mi nombre, sin embargo
aprovecharé de la compañía de alguien fuerte como tu que pueda ayudarme en mi
travesía por unos días
-Hecho entonces niñ... Syr...Sila-acomodó su
martilla en las espaldas, la talega de Sila en un hombro y se dispuso a marchar
con ella
-Hecho entonces Heno, Sila estará bien
Así fue como Sila, la pequeña niña de Villa del Eco ya
hecha una bella joven encontró a su primer compañero en su larga travesía,
ambos no sospechaban que grande iba a ser la empresa de cada uno de ellos,
tampoco sería la última ocasión en que verían a Marbug, y ni uno de ellos dos
aun sabían la verdadera naturaleza del otro, sin embargo el primer paso estaba
dado



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